Viajes y ocio

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Corría el año 1 antes del Windows95® (o sea, 1.994 de Nuestro Señor)…

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… y un amiguete mío se enteró de la venida a España en gira de la mítica banda de rock progresivo Pink Floyd, en promoción del hasta entonces su último y recién estrenado álbum: «The Division Bell» (1.994). Se informó de las ciudades donde se celebrarían los conciertos, que resultaron ser tan sólo San Sebastián y Barcelona. Ya sólo faltaba decidir a que lugar íbamos a ir, porque lo que era seguro es que teníamos que ir. Optamos al final por ir a Donosti, puesto que Barcelona ya lo conocíamos los dos (yo de hecho, tengo familia allí). Con lo cual, viajecito a “Madrid Rock,” mítica tienda de música en Gran Vía en Madrid (tristemente desaparecida), a comprar las entradas, entonces no había Internet ni otras moderneces. Mi amiguete y yo teníamos claro que queríamos entradas generales de césped no de grada, que además eran más caras y con todo y con eso, nos soplaron 4.000 pelas por barba del año 94, una pasta.

El día “D” iba a ser el 25 de julio, lunes.

EL VIAJE.

Pasados los tres meses desde la compra de las entradas, llegaba el día del concierto. El domingo por la noche, mi amiguete salía de trabajar en un bareto de copas sobre las tres de la mañana y a las 03:30 nos poníamos en camino con lo puesto y una muda limpia, desde Guadalajara a nuestro destino: San Sebastián.
Cogimos su coche, yo por aquellos entonces no tenía. Era un SEAT 131 “Supermirafiori” (de quinqui), de color blanco, con ciertas particularidades, como por ejemplo, que tenía la boya del depósito de la gasolina podrido y siempre marcaba medio, con lo que había que estar calculando a ojo el consumo para no quedarse tirado y si levantabas las alfombrillas de las plazas de atrás, se veía pasar la carretera por los agujeros que tenía el suelo. Una joya. Evidentemente, lo que fuimos escuchando todo el viaje fue la grabación en cassette del disco que Pink Floyd venía a presentar y nosotros presenciar.

A las nueve de la mañana recalamos en Donosti. Curiosamente, los lugareños/as al ver las matrículas de los coches de fuera, en nuestro caso de Madrid, nos abordaban por la calle y en los semáforos para ofrecernos a los foráneos habitaciones en sus casas por noches a precios módicos, por el tema del concierto. Al final acabamos en una pequeña pensión en el centro de la ciudad y aparcando el coche muy cerca.

EL DÍA «D».

Día gris y plomizo, muy húmedo y chispeando intermitentemente. Aprovechamos toda la mañana para patear la ciudad: el casco histórico, la Concha… comida a base de txikitos y pintxos y seguidamente, una cabezadita en el coche (toda la noche sin dormir).

A las cinco de la tarde, más o menos, nos fuimos acercando caminando a las inmediaciones del estadio de Anoeta, prácticamente estaba recién inaugurado, sólo unos meses antes. En la explanada posterior al estadio –acordonada-, contamos de lejos unos cincuenta trailers de grandes dimensiones y cinco o seis autocaravanas tamaño autobús, para el transporte de material y el elenco de la banda.

Habíamos quedado por las cercanías del estadio con dos hermanos amiguetes nuestros, que venían con el tiempo más pillado y al final resultó venir un colega más con ellos con el que no contábamos.

Visita a los bares de la zona a rebosar de gente venida desde muchos puntos de España y de Europa, desde talluditos y calvorotas a «lechones» jovenzuelos… y rondas de cerveza a “cascoporro” para todos…

LA ENTRADA AL ESTADIO.

A las 7:30 de la tarde abrieron las puertas del estadio y la multitud congregada empezó a disolverse y a entrar ordenadamente en el recinto deportivo.
Una vez dentro, la gente se desperdigaba como hormigas por todos los pasillos buscando dos cosas: 1.- los puntos de venta de cerveza y 2.- los retretes.
Enfilamos caminando deprisa el pasillo en planta baja que salía desde los vestuarios de los futbolistas directamente hasta el césped, cubierto por una gigantesca lona de plástico de color verde.

De frente, el escenario, un monumental y majestuoso proscenio de 30 metros de alto, con forma de semicúpula que ocupaba casi un tercio del estadio de fondo con una pantalla gigante redonda, que iba a ser protagonista activa durante todo el concierto.

A unos 50 metros, en el césped y acordonada, la zona de las mesas de mezclas, sonido y control de iluminación, que manejaban un millón de vatios de luz -muchos de los focos eran especiales y estaban controlados por ordenador y cambiaban de color y posición independientemente unos de otros-, más de 350 altavoces de los denominados “hipersensibles” repartidos por todo el estadio, que nos lanzaron a los oídos de los asistentes 250.000 vatios de sonido estereofónico y 100.000 más cuadrafónico, con unos 300 amplificadores.

Nosotros cinco, nos pusimos prácticamente debajo del escenario, en primera fila.
El precio de las entradas tuvo más peso que la fama y la banda no consiguió motivar lo suficiente al personal y no se llenó el recinto (cerca de 30.000 personas). El “sirimiri” evitó que hiciéramos una sentada generalizada en el césped.

COMIENZA EL CONCIERTO…

… Fueron más de dos horas de espera, lloviendo intermitentemente, pero al final comenzó el espectáculo. Se hizo la luz y llegadas las 22.00, puntuales, como británicos que son, salieron los protagonistas de la noche, sonaron los primeros acordes de sintetizador del «Shine on You Crazy Diamond» y se hizo un silencio absoluto. Seguido por un largo solo de guitarra tocado por David Gilmour con una Fender Stratocaster roja y blanca, que usará en casi todo el concierto. Llegó la parte en que Gilmour entonó el: “Remember when you were young, you shone like the sun. shine on you crazy diamond…”, y atravesó el estadio de Anoeta a más de 250.000 vatios de potencia. Y luego el rosa, el verde, el azul, en medio de un firmamento proyectado en la pantalla gigante redonda, con toda la fuerza de su sonido. Las imágenes nos dejaron a los asistentes con la boca abierta. Cada sonido tenía un reflejo en la iluminación y cada movimiento describía la onda psicodélica de la música del grupo. Las luces cambiaban constantemente de forma, tamaño y color y la música parecía un mero acompañamiento a ese baile de luces. También ayudaba a esta catarsis colectiva, el incesante tráfico de porros que llegaban de todos lados y nadie sabía de donde.

https://www.youtube.com/watch?v=BOj6fL8EOXA

Después y empalmando prácticamente, tocaron «Learning to Fly». En este tema destacan el bajista, el percusionista que toca al mismo tiempo que el batería y las luces y rayos láser, con una proyección de un avión y con su sonido que se podía oír y sentir cruzando el estadio.

https://www.youtube.com/watch?v=tresPsC7WCA

Continuaron con «High Hopes». Este precioso tema comienza con el sonido de una campana, la cual tañe el percusionista, después, unos acordes al piano y seguidamente Gilmour con una guitarra acústica. Hay una parte intermedia del tema en que el percusionista hace sonar varias veces un enorme gong. Al final de la canción Gilmour deja la acústica, se sienta y llega el solo de «slide» con una «Lap steel», que dura cerca de tres minutos… impresionante. Termina el tema como empieza, con el tañido de la campana.

https://www.youtube.com/watch?v=mUxKgtFHDo8

Seguidamente sonó «Take It Back» (“Retráctate”), un tema con un juego de luces muy llamativo y de ritmo muy agradable pero de mensaje duro. La letra trata sobre el daño que los seres humanos ocasionamos a la Tierra y la manera en que estos daños también nos afectan a nosotros.

https://www.youtube.com/watch?v=Z-Qj80oyZto

Después le llegó el turno a «Coming Back to Life». Empieza con un zumbido de sintetizador, seguido de un solo tranquilo de guitarra tocado con un sonido limpio. Gilmour canta la primera estrofa lentamente sobre los acordes del sintetizador, antes de que aparezca el ritmo principal, y que el resto de la banda se junte al arreglo. Canta la siguiente estrofa, seguido por otro solo de guitarra. Después de esto, las últimas líneas del verso y termina con otro fantástico solo de guitarra con el ritmo principal, hasta el final de la canción.

https://www.youtube.com/watch?v=MKXQ1nf_Yl8

El siguiente tema fue «Sorrow». Empieza la canción con un largo solo de guitarra muy distorsionada con los láseres acompañando cada nota, después entra la banda y coge el ritmo principal. Acaba con un interminable solo de guitarra, antológico, y con las distorsiones del comienzo. Con los alucinantes efectos visuales y luminotécnicos daba la sensación de que el escenario fuera a despegar en cualquier momento.

https://www.youtube.com/watch?v=ges_1E6OocE

«Keep Talking». Empezó el tema con un bonito juego de luces y láser, con sonidos de sintetizador y sonó un sample de la voz metálica de Stephen Hawking. Durante el solo de guitarra David Gilmour utilizó un modulador y distorsionador de sonidos denominado Talk-Box, conectado a su guitarra y a los conectores de la pedalera, junto a un tubo de plástico del Talk-Box que tenía en la boca para distorsionar su voz y a la vez acompasaba la gesticulación y movimientos que realizaba con su boca junto con los acordes de la guitarra. Muy curioso.

https://www.youtube.com/watch?v=FGhb9tw3-QM

«Another Brick in the Wall (Part 2)» Un gran clásico de la banda, con una puesta en escena acojonante de efectos, láser y luces. La réplica al “We don’t need no education…”, la dan las tres fantásticas chicas del coro, con un buen solo de guitarra, a cargo de Tim Renwick.

https://www.youtube.com/watch?v=WK5WLq4pBFg

El tema instrumental «One of These Days», fue el colofón a la primera parte del concierto. Empieza con sonidos de sintetizador y de un solo de bajo grave y David Gilmour se vuelve a sentar a su «Lap steel», donde nos vuelve a deleitar con un solo glorioso. Cuando rompe la canción y entra toda la instrumentación, aparecieron por los dos laterales superiores del escenario, dos cerdos gigantes con los ojos encendidos y al final lanzaron efectos pirotécnicos varias veces al borde del escenario, que a nosotros casi nos queman las cejas… alucinante.

https://www.youtube.com/watch?v=UI4-r8Vx8qM

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Pasados 15 o 20 minutos, después de un refresco y un cambio de ropa, reaparecen de nuevo los músicos para enfilar la segunda parte del concierto.

En esta segunda parte, el repertorio principal es el disco «The Dark Side of the Moon» íntegro, de principio a fin.

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«Speak to Me». Tema instrumental. Empieza con una proyección que viene a representar el pulso sanguíneo. Dura como un minuto y empalma directamente con la siguiente canción.

«Breathe (in the Air)». Tema lento y relajado con sonido de guitarra muy melancólico.

«On the Run». Es una composición instrumental de sonido electrónico, generado por sintetizador, con la intención de dar una sensación de movimiento y velocidad. Simultáneamente, se proyectaba en la pantalla redonda un vídeo de un hombre en una camilla de un hospital, que empieza a rodar sola por los pasillos y sale por una puerta de emergencia directamente a una pista de despegue, donde coge velocidad y echa a volar… de repente, aparece un pequeño avión envuelto en bengalas desde el fondo del estadio que lo cruza entero, se dirige hacia el lateral derecho del escenario y allí se estrella y explota… con la boca abierta nos quedamos todos.

https://www.youtube.com/watch?v=BbXI94kp6yI

«Time». Empieza el tema con el sonido de mil despertadores simultáneos y un vídeo de relojes y mecanismos muy chulo, después una entrada de percusión del batería y del percusionista de forma simultánea y con baquetas luminiscentes, hasta que Gilmour entona el: “Ticking away the moments that make up a dull day…” y entra toda la instrumentación. Gilmour hace un solo brillante. La canción termina con «Breathe (reprise)», una recapitulación de «Breathe», pero con distinta letra.

https://www.youtube.com/watch?v=F_VjVqe3KJ0

«The Great Gig in the Sky». Canción muy suave y amable con las tres chicas del coro como absolutas protagonistas, entonando lamentos a viva voz con fondo de piano y Gilmour con su «Lap steel», precioso tema.

https://www.youtube.com/watch?v=ClnGz_GU-ns

«Money». ¿Qué decir de este clásicazo del Rock?… Empieza el tema con el ruido de cajas registradoras y monedas al caer, mirábamos al suelo pensando que se nos habían roto los bolsillos… su entrada de bajo grave, un magnífico solo de saxo y un solo de guitarra antológico completan este soberbio tema.

https://www.youtube.com/watch?v=smlOI4YWn6M

«Us and Them». Es una canción lenta y tranquila, pero tiene una potente progresión de acordes, siendo los coros más fuertes y dinámicos que los versos. Posee dos solos de saxofón buenísimos.

https://www.youtube.com/watch?v=IouJU_EDTYU

«Any Colour You Like». Es una pieza prácticamente empalmada al tema anterior y totalmente instrumental acompañada de un vistoso juego de luces y colores.

«Brain Damage». Se proyecta un video que empieza con un helicóptero y muestra a importantes personajes como Bush, Reagan, Thatcher y otros. Este tema y el siguiente eran originalmente cantados por Waters, pero en su voluntaria ausencia del grupo, los cantó Gilmour.

«Eclipse». Último tema del disco y por ende, del concierto. Proyectando un vídeo donde se completa un eclipse.

https://www.youtube.com/watch?v=1mHy3vCIhLA

Aplausos interminables, saludos de todos los miembros de la banda puestos en pie y agradecimientos a un público absolutamente entregado.

Con el estadio a oscuras, se oye el inconfundible sonido del dial de una radio sintonizando una emisora y empieza el primer bis de la noche «Wish You Were Here», una de las baladas más bonitas de la historia del Rock, entre una maraña de haces de láser y luz suave, suena el riff a dos guitarras acústicas con Renwick y después Gilmour dando la réplica hasta entonar : “So, so you think you can tell, Heaven from Hell, blue skies from pain.. “. Con los pelos como escarpias. Fantástico.

https://www.youtube.com/watch?v=tiF-q2h7tSA

Con los rayos láser peinándonos literalmente la cabeza y empalmando con el tema anterior, suena el segundo bis del concierto: «Comfortably Numb».
Espectáculo enorme de luces, sobre todo en el momento álgido de uno de los mejores solos de la historia del Rock pidiendo más y más volumen, con la pantalla gigante redonda descolgándose en horizontal sobre la banda e iluminando a Gilmour. Después, una bola de espejos enorme en el centro del estadio alumbrada por decenas de focos desde todos los puntos de éste y haciendo un precioso mosaico de chiribitas sobre todas las gradas y al final la enorme bola se abrió poco a poco como una flor. Colosal.

https://www.youtube.com/watch?v=vi7cuAjArRs

«Run Like Hell». Último bis del concierto y tema en el que tiraron la casa por la ventana y salieron con toda la artillería de láser, luces, pirotecnia, en algunos momentos parecía que el escenario iba a despegar y salir volando. Como colofón, en el último acorde del tema… la pantalla gigante redonda que les acompañó durante todo el concierto… ¡explotó literalmente!…

https://www.youtube.com/watch?v=WF1xiXpl9I0

Después, aplausos, muchos aplausos y saludos de agradecimiento y despedida de todos los componentes de Pink Floyd. 150 minutos de concierto, que pasaron en un suspiro.

A la mañana siguiente, los diarios locales vascos tenían en portada una foto del concierto de Pink Floyd con un sólo titular gigantesco y con la misma sensación que experimentamos todos los asistentes:

A • P • O • T • E • Ó • S • I • C • O

Después del espectacular concierto y de habernos inhalado decenas de porros ajenos, los cinco nos fuimos a tomar unas copas por los garitos nocturnos de Donosti. Los tres amiguetes que llegaron poco antes del concierto, se querían volver para casa al terminar y al final les convencimos para que hicieran noche. Nos metimos los cinco en la habitación de la pensión como pudimos y sin que nadie se enterara.

Pink Floyd terminó esta gira el 29 de octubre de 1994 en el Earls Court de Londres, donde a la postre, se grabaría con 24 cámaras el deuvedé del que les hablo.Ya en 1995, se lanzó en cedé el álbum en directo de la gira con el título P • U • L • S • E, pero curiosamente el deuvedé no se publicó ni salió a la venta hasta julio de 2006, ¡doce años después del concierto!
Raudo corrí a agenciarme cuatro copias: una para mi amiguete con el que fui al concierto, otro para mi cuñado, “pinkfloydmaniaco” también, otro para mi hermano mayor, al que debo agradecer el gusto por esta banda y por supuesto, otro para mí… fueron unos 70 ñapos lo que me gasté en dos tiendas distintas. A día de hoy, está disponible en Amazon:

http://www.amazon.es/Pulse-DVD-Pink-Floyd/dp/B0007QS1VW

Está compuesto de dos discos, con unas cuatro horas de contenido: imágenes y vídeos de los músicos, los viajes, entrevistas, además del concierto en sus dos partes.

P· O· R· T · A· D· A

P· O· R· T · A· D· A

D· I· S· C· O· S

D· I· S· C· O· S

Pink Floyd:

• David Gilmour – guitarras, voz.
• Nick Mason – batería.
• Richard Wright – teclados, voces.

Músicos:

• Jon Carin – teclados adicionales, voces.
• Guy Pratt – bajo, voces.
• Gary Wallis – percusión.
• Tim Renwick – guitarras, voces.
• Dick Parry – saxofón alto y tenor.

Las fantásticas chicas de los coros:

• Sam Brown.
• Claudia Fontaine.
• Durga McBroom.

Mención especial:

• Roger Waters – Bajista, cofundador y compositor de todas las letras de “The Dark Side of the Moon”, además de haber ideado el concepto del cerdo. Ausente de forma voluntaria por sus desavenencias con el resto del grupo. Se le echa de menos en muchos temas.

Nunca más podremos ver a esta gran banda tocar en directo, puesto que el teclista y cofundador del grupo, Richard Wright, falleció en septiembre de 2008.

Para los amantes de la buena música, en especial a los amantes del Rock y en concreto a los más fervientes seguidores de Pink Floyd, es un deuvedé imprescindible. Recoge todos sus éxitos principales con una puesta en escena acojonante.

Hace más de 20 años que asistí a este concierto y durante este tiempo he presenciado en directo a decenas de grupos y solistas muy buenos: Bruce Springsteen, U2, Dire Straits, Prince, AC/DC, Scorpions, Guns N’ Roses… y un larguísimo etcétera, pero jamás ningún directo fue tan intenso, brutal y alucinante como aquel descrito en esta opinión. Capturen alguno de los enlaces que les ofrezco y disfruten…

 

Un saludo para todos.

AntxonMari (diciembre 2017).

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AntxonMari

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