Sociedad

002: Morir en el Intento

Escrito por: Yolaisi Dayamis. Sígueme en TWITTER : @yolaisi_d / INSTAGRAM: @yolaisi.d12

002

No sé si estoy lista para expresarlo, pero debo hacerlo. En realidad, dudo de mí la mayoría del tiempo. Dudo de escribir. Pero hay algo, como un fuego, que me arroja a escribir, a entregarlo todo en estas letras.

Justo en este momento, estoy escuchando una canción: ( Afuera del Planeta de Manuel Medrano) que realmente me encanta, me inspira a vivir y a escribir. Y hoy también me di a la tarea de ver una de mis películas favoritas ( Comer, rezar, amar). Es miércoles, al parecer hubo oración en mi Iglesia, y confieso, tenía muchas más ganas de ver esa película, y me quedé. ( No me malentiendas, aunque si sucede, es bajo tu responsabilidad) No fomento el no asistir a la Iglesia, de hecho amo convivir con mis hermanos en armonía y un mismo espíritu, pero me refiero a esas veces en las que vas, porque tienes que ir, por el qué dirán, porqué eres el líder. Cuando comienzas a hacerlo en automático y ya no queda amor en ti, porque “es el día de ir a la Iglesia”,si es así, te aconsejo que escuches la voz del Espíritu Santo, dónde querría Él que estuvieras. Tal vez haya mucho activismo en tu Iglesia, ( y qué bueno) pero te cuento un secreto; no se va a caer la Iglesia si no vas; en realidad tú eres la Iglesia; invertir una tarde en tu familia o salvar a alguien en el camino, o simplemente amarte a ti, darte un tiempo, un respiro, ir al parque a caminar, o ir al cine, tal vez sea justo lo que necesitas, tal vez esté Dios ahí, más que en esas cuatro paredes, porque Dios está dentro de ti; solo que en ocasiones hay tanto ruido, tantas cargas y responsabilidades que perdemos esa sensibilidad tan preciada; y quién sabe, tal vez si das una vuelta en bicicleta te llenes de más amor de Dios que el experimentado en toda tu vida de servicio ciego. En conclusión, si vas a servir, sirve por amor y con pasión, nunca por obligación. No caigas en el enredo, de servir por servir.

Mi hermana está de vacaciones, viene cada verano, no la puedo disfrutar siempre, y realmente dentro de mí estaba esta absurda lucha en mi mente. La religión me decía que fuera y orara; y no dudo que hubiese sido un tiempo increíble; pero algo en lo profundo de mi corazón me decía que a Dios le agradaría mucho más que yo me quedara con mi familia y viera esa película. Que tener una tarde así, tranquila, reposada, riendo, viendo y sintiendo, en resumen, siendo feliz, sería parecerme mucho más a Él. Amarlo a Él.

Y así, cada día me desconozco, ya no sé quién soy. Todo lo que creía cierto, todas aquellas irrefutables verdades ahora están en tela de de juicio. No me refiero a mi Señor, a mi amor por Él, a su divinidad o soberanía; no, no podría dudar de algo tan sagrado, o mejor dicho, Alguien.

Se va derrumbando, cada vez más ese edificio que con tanto esmero construí, era lo único que quería. Mi más grande anhelo.

Quería ser una gran predicadora y una increíble política. Una iglesia de miles y grandes células. Ansiaba discípulos y recursos. Que me dieran un lugar importante en la jerarquía. Pero cada día, caigo en la cuenta que es inútil y vano, ya nada interesa. Y entre menos lo deseo, más llega. Quisiera ser solo Dios y yo, pero extrañamente, por más que ame la soledad, el propósito que me dio, incluye a personas, personas muy valiosas.

Sino puede haber paz en mi familia como la hubo hoy; como la habido durante los últimos meses, paz que no sé cuánto durará, pero que estoy disfrutando. ¿ Para qué quiero lo demás?

Y el ansiar discípulos; ¿ Para qué? ¿Acaso ellos me van a salvar? Ni siquiera son míos, nada ni nadie me pertenece; Él los atrae, Él los escoge, Él los riega y los cimienta; yo soy una simple sierva que se regocija en su Salvador. Me equivoco tanto, dudo tanto, me caigo tantas veces, pero sigo intentando amarlo. Tal vez sea la única virtud que tengo, aunque a veces juega en mi contra, soy aferrada, una loca apasionada y una soñadora, a la que le da miedo soñar.

Comprendo que la armadura de Saúl no es para mí, quiero ser un simple David. No necesito más. Un puño de piedras y una confianza que conmueva a mi Señor.

Todo lo que creí relevante se ha vuelto tan absurdo. Amar es lo único que importa. Lo único relevante para mí.

Amar: ¿ A qué? ¿ A quiénes?

Principalmente amarlo a Él, orar por amor, por pasión, porque hay una sed insaciable dentro. Amar su Palabra porque me cautiva y me vuelve loca, porqué me lleva a lugares que desconozco, porque es mi fuente de vida y no puedo vivir sin Él. Porque lo DESEO.

No quiero volver a hacer mi lectura bíblica u orar porque lo TENGA que hacer, creo que Dios mismo se frustra con esto. No creo que a Dios le conmueva que “tenga” que; le conmueve que lo desee con todas mis fuerzas, que lo anhele, que lo necesite con cada fibra de mi ser, con cada célula de mi cuerpo, con cada latido de mi corazón.

Desear escucharlo. Seguir Su Voz.

Realmente, detesto esas imágenes “cristianas” que exclaman: “ Soy joven y seguir a Cristo es DIFÍCIL, y aunque me cueste todo lo seguiré” con la imagen de una cruz de fondo y un tipo cabizbajo cargándola, siendo terriblemente infeliz ¿ Es real? ¿ Por qué te costaría seguir a la persona más increíble y maravillosa del Cielo y del Universo Entero?

¿ Dejar ciertas cosas? ¿ “Renunciar”? Ya no es un sacrificio. Hacer lo que le agrada, se convierte en un acto voluntariamente involuntario, me produce placer servirte, seguirte y amarte, que ni siquiera me pasa por el pensamiento hacer algo contrario a Su Voluntad… No pienso en pecar, porque Su Amor me llena. El pecado simplemente no me apetece, me es absurdo.

Y aún así cometo errores, sí, claro que sí. Terrible condición, la mía, la del hombre.

Amarme a mí. Hacerme feliz. Vivía sonriendo por fuera, triste por dentro, pero una vez escuché en algún lugar, en alguna plática, alguna lección motivacional, que te ames, porque serás la persona con la que más pases tiempo. ¿ Y qué sentido tiene odiarse? ¿ Esas imperfecciones? Complejos tontos.

Me estoy aprendiendo a perdonar, y no tenía idea, de lo difícil que en ocasiones resulta. También, estoy practicando el decirme mis verdades, no soy tan buena, ni tan agradable, pero cuando lo reconozco, puedo trabajar en ello, sacar mi viga. Y darme otra oportunidad. Así algún día podré ayudar a alguien más, si así lo quiere. Si se necesita.

Fijarme en mí, me ha hecho ya no fijarme en los demás, en tener consideración con el resto del mundo. Que todos se equivocan, igual que yo, que somos imperfectos, y lo único que queda es amarnos entre sí, curarnos las heridas. Perdonarnos.

Así cada día, las reglas que seguí, van desvaneciéndose con las reglas del Amor.

Me juzgué a mí misma, al juzgar a los demás, y luego Dios me confronto por hacerlo. Y su veredicto no me agradó. Así que ya no juzgo a nadie. O trato de no hacerlo.

Ahora, tengo esta pasión, esta nueva ideología, la del amor. He ganado más amando, qué arrojando piedras y señalando con el dedo. Me cansé de aparentar ser perfecta, ahora solo quiero amar. Y morir en el intento.

¿Te ha gustado el artículo? ¡Valóralo!

4.33 - 6 votos
Cuanto más alta sea la valoración más visible será el artículo en portada.
¡Compártelo en las redes sociales!

Acerca del autor

Yolaisi Dayamis

2 comentarios

Deja un comentario

Únete a la comunidad de NoCreasNada

¿Te gustaría compartir tus inquietudes y ganar seguidores por todo el mundo?

¿Eres una persona inquieta y quieres descubrir a más gente como tú? 

Únete a NoCreasNada.

Además, te pagaremos por las visitas que recibas.

Más Información