Literatura

10 minutos



Son las 4:50, la luz empieza a desvanecerse y pequeños destellos aparecen en los faros de una mojada avenida, es genial ver su brillo reflejado en las veredas humedecidas por las débiles gotas de lluvia que lucen como perlas en el aire.
Solo quedan 10 minutos, un pequeño cosquilleo rosa mi columna, una que otra gota de sudor lograba empapar mi cuello y no se que diablos le sucede a mi pierna que no dejaba de chocar el talón con el piso.
Por alguna extraña razón revisaba el reloj cada 10 segundos, claramente yo se que faltaban 8 minutos, me siento estúpido y más aun cuando me pongo a pensar en el motivo por el que vine 20 minutos antes de la hora pactada, considerando que tal vez deba esperar más de ese tiempo.
De alguna forma si es ridículo estar parado en una esquina o tal vez no lo es y los nervios me hacen pensar que si, malditos nervios que se convierten en paranoia, esa que me hace pensar que cualquiera que me viese en esta esquina con la pose de matón alerta a todo , creería que soy un “dealer” , vamos no te ves como un traficante, relájate solo eres un chico bien vestido esperando en una esquina.
A tan solo 5 minutos, la pierna aun sigue temblando, el maldito sudor empieza a bañar el polo y necesito alguna servilleta.
Mierda!!! , No saben lo sugestivo que puede ser vestir una chamarra roja y estar de recostado en una esquina, estúpida paranoia otra vez, vamos no soy un puto, de echo que trabajador sexual saldría a laborar tan temprano. Es evidente que solo espero a alguien , ya deja la idiotez.
Últimos 2 minutos, enserio necesito una servilleta, o tal vez 2, seguro tengo algo en el bolsillo, el pañuelo para lentes servirá.
No se como es que acepto, solo ha pasado 1 semana desde que la conozco y cuando le hice la invitación tan solo tartamudeaba, incluso casi mojo su blusa con el agua de mi botella, diablos como es que acepto.
Una clara y delgada mano entrelaza sus dedos con los míos, volteo el rostro y me sonríe, es ella con la una magnifica sonrisa, y solo eso era necesario para que todo tenga sentido y los miedos se alejen de golpe, hasta la vista sudor, adiós temblor.
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Chaparro

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