Salud

13 Buenas Razones Para Dejar De Fumar

Todo el mundo sabe que el tabaco mata poco a poco empeorando de forma paulatina y constante la calidad de vida de quienes tienen este mal hábito. Por lo tanto, por inteligencia y por solidaridad con los fumadores pasivos y con las arcas públicas, lo ideal sería que todas las personas que padecen esta adicción adoptaran la firme decisión de dejar de fumar. No se trata de un capricho, sino de una necesidad, porque según los datos que maneja la propia Asociación Española Contra el Cáncer (AECC), el 30 % de los fallecimientos causados por esta enfermedad guarda relación directa con el consumo de cigarrillos.

El asunto es muy serio, tanto que cada año el cáncer acaba con la vida de más de 650.000 personas en todo el territorio de la Unión Europea. De ellas, 50.000 fallecen en España; dándose la circunstancia de que 3.000 entran dentro de la categoría de fumadores pasivos. Una sexta parte de los decesos afecta a personas de entre 35 y 69 años de edad.

Otro dato importante tiene que ver con la exposición de la infancia al humo del tabaco, ya que se calcula que alrededor de 700 millones de niños respiran en el mundo en ambientes en los que existe este tipo de contamiación.

Las cifras hablan por sí solas, tienen tanta fuerza que deberían inducir a todos los fumadores a olvidarse definitivamente de esta peligrosa costumbre porque es evidente que entre la población fumadora se dispara el riesgo de padecer algún tipo de cáncer; fundamentalmente, el de pulmón, aunque no se pueden descartar otros como los de laringe o hígado.

Motivos de peso para decir adiós al consumo del tabaco

  1. De índole económica. Dejar de fumar es rentable, porque teniendo en cuenta que una cajetilla puede costar 4,5 euros o más, consumir una cada día supone un gasto mensual de, al menos, 135 euros; y de 1.642 euros al año. Las cantidades son mayores para quienes tienen la costumbre de fumar paquete y medio o dos paquetes diarios. Semejante ahorro permitiría disfrutar de unas vacaciones inolvidables.
  2. Prevención del cáncer. Fumando se multiplica de forma considerable el riesgo de padecerlo en el pulmón o en otras zonas del organismo. En consecuencia, es importante tener claro que decir adiós al consumo del tabaco vendría a ser algo muy parecido a curarse en salud.
  3. Controlar la presión arterial y cuidar el corazón. Es importante dejar de fumar para que desaparezca el riesgo de padecer enfermedades coronarias y los temidos ictus o infartos cerebrales. Conviene tenerlo en cuenta porque pueden causar la muerte o provocar secuelas vitales muy graves.
  4. Ganar en calidad de vida. Quienes renuncian al consumo del tabaco son más felices porque al cabo de un tiempo respiran mucho mejor y no se ahogan al subir escaleras. Además, ven cómo desaparece esa tos tan molesta que les asalta cuando se levantan por las mañanas.
  5. Conservar las defensas. El tabaco provoca una bajada radical que puede estar en el origen de la aparición de episodios de neumonía.
  6. Poner freno a los catarros. La predisposición del organismo a padecer procesesos virales, catarrales o de gripe se reduce de manera exponencial entre los no fumadores.
  7. Conservar una buena piel. El cutis mejora mucho cuando se deja de lado el hábito del tabaquismo. De repente, mejora el aspecto y se gana en lozanía y jovialidad.
  8. Prevenir la diabetes. Fumar incrementa entre un 30 % y un 40 % las probabilidades de desarrollar diabetes tipo 2. Además, los diabéticos que fuman lo tienen mucho más complicado para realizar un adecuado control de la enfermedad.
  9. Conservar la laringe en buen estado. Abusar del tabaco puede provocar que la voz del fumador se vuelva más débil o profunda.
  10. Procurar una buena gestación. Es importante que las embarazadas prescindan del consumo del tabaco o que, al menos, lo reduzcan a la mínima expresión. Hay que tener en cuenta que el humo de un cigarrillo tiene más de 4.000 productos químicos que resultan nocivos para el feto. Por lo tanto, para evitar complicaciones en el parto o problemas mucho más graves como la muerte súbita del lactante, lo mejor es no fumar.
  11. Recuperar los sentidos del gusto y el tacto. Los fumadores sufren una alteración de algunos nervios que les impide disfrutar de las mejores fragancias y de los sabores más refinados.

 

  1. El fumador no huele bien. Es una evidencia. El fumador empedernido despide un fuerte olor a tabaco que suele ser muy molesto para las personas no fumadoras. El problema es mucho mayor con el aliento, que en algunos casos se convierte en halitosis.
  2. Ganar una década. Los grandes fumadores sufren un gran desgaste y deterioro con el paso de los años que en primera instancia deriva en una considerable pérdida de bienestar y la larga puede llegar a acortar la vida hasta en 10 años.
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