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Literatura

2:00

Después de fijarme mucho a mi alrededor, he llegado a la definitiva conclusión de que existen dos tipos de personas: las ascendentes y las descendentes.
Por un lado, las ascendentes son aquellas que al conocer a su futura pareja, amistad o simplemente conocido comienzan poco a poco.  Son esas personas que al principio de una historia interactúan tímidamente con la trama y con el paso del tiempo, cada palabra, cada movimiento, cada gesto, está cargado de sentimientos, todo  está repleto de significados y se dejan la piel en todo lo que supone conocer, estar y proseguir escribiendo una historia, ya sea breve, larga o eterna, con dicha persona.
A continuación, vamos a proseguir hablando del otro tipo de ser: el descendente. Tras muchas vueltas he decidido definirlo como aquel que comienza algo sin frenos, vive el momento sin pensar casi nunca  en el futuro. Este tipo de persona se deja de llevar, y desde el principio vive sin límites y exprime al máximo esa nueva historia que empieza a escribir con ese alguien. Sin embargo, llega un momento en el que esa magia creada se esfuma, ya sea rápida o lentamente, pero desaparece. Ahí es cuando se sienten solos y vuelven a necesitar escribir otra historia, sobre lo que sea, con alguien diferente.
Ambos tipos están bien, ninguno es malo, tan sólo tenemos que mirarnos al espejo y preguntarnos ¿quién soy y qué quiero y  necesito para poder ser yo?
Es difícil aceptar a los demás, pero lo es aún más aceptarnos a nosotros mismos.
Los ascendentes no quieren jugársela y por ello, prefieren tantear el terreno y quedarse si ven que no hay peligro y realmente son los que casi el 100% de las veces consiguen quedarse con la persona adecuada y quererla cada día un poquito más.
Los que se salen de esta categoría son unos valientes y muy pocas veces se quedan con LA persona pues cada x tiempo conocen a alguien que a simple vista parece que le hará vivir más aventuras.
No me quiero meter en ninguna categoría, no me gusta clasificar a las personas ni clasificarme a mí, quiero creer que todos tenemos un poco de ambos seres y que no somos tan simples como para tener sólo esas dos opciones.
Pero si me miro a mi misma a los ojos, en el fondo sé de qué tipo soy y siempre lo he sabido, realmente todos y cada uno de nosotros lo sabemos.
No he venido aquí para descubrir al mundo quién soy yo, pues quien me mire durante más de 7 efímeros segundos me podrá reconocer.
Tan sólo quiero imaginar, aunque sea el tiempo que dure escribir y releer eternamente este fragmento que no hay categorías, somos seres humanos y por tanto somos caóticos, está en nuestra esencia y nunca deberíamos dudar de eso…
¿Realmente me sé mirar a mí misma a los ojos?
Quizás no sé y no sabemos conocernos a nosotros mismos, quizás, y sólo quizás nos hemos acostumbrado demasiado a mirar por encima de los hombros a las personas que nos rodean sin siquiera intentar mirar más allá, intentar ver sus sentimientos y deseos ocultos.
Todo tiene un por qué y algún día sabremos reconocerlo cuando esté delante de nuestras narices, algún día, yo lo sé, o al menos, eso intento creer.
¿Qué es lo que tú y sólo tú crees?

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Andreea_zeldea

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