Literatura

22.

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Veinte y siempre.

-La energía no se crea ni se destruye, puedes transformarla a cómo te acomode más. Lo malo es que es invisible a nuestros ojos, y si pudiéramos percibirla de esa manera, quizás entenderíamos un mas poco de cómo funciona el universo.

-Evolución; entrando por un portal donde las cosas son diferentes, cruzando la línea de los gustos y pretensiones personales. Cambió la forma de pensar, la forma de ver, la forma de sentir, todo cambió, hasta el cambió. Y esto puede traer beneficios, con sus pros y contras, pero y qué? Saquemos provecho de las oportunidades.

Compartiendo horas y minutos con animales que le agradan, y con otros que no. Eso da igual, no podemos estar siempre ni todos los días con el mismo círculo salvaje, no saldríamos de la rutina, y llega a ser aburrido.

Ahí sentado en el pasto, buscando, siempre moviéndose, probando diferentes frutos hasta poder encontrarse, tarde o temprano lo hará, pero, no es malo equivocarse un par de veces, cometer errores, después de todo somos humanos, tenemos el derecho.

XX.

-Volver a encontrarla con un toque más dulce, es más sabroso y más interesante, al menos con estas características valía la pena. Lo lleva a un punto de querer conocerla otra vez, aunque más fondo, mucho mejor que antes. Ahora hay más tiempo libre, se puede hacer.

Disfrutó ciertas charlas junto a los animales que encontraba al final del sendero, antes de haberse perdido por 4 horas, porque no sabía cómo llegar. Hasta que percibió la señal de un ave roja, que le dijo que se encaminara hacia el norte, por el costado del río plomo, y vería el lugar donde quería llegar. Entusiasmado en el camino, y a la vez cansado, esperando el reposo bajo un arbusto con esta fruta.

Al aterrizar en dicho jardín, espero el momento indicado de la noche para poder cumplir su deseo, intimo, carnal y espiritual, seduciendo atrevidamente, con un toque de elegancia y suavidad, hasta llegar al clímax que esperaba impacientemente. Con humos que viajaban hacia las estrellas, la luz penetrante de la luna, risas y sonidos emitidos por los animales, actuando como de lugar, mordiendo esta delicia.

XXI.

-Se viene el fin del tiempo de verano, la ansiedad por las payas para esta época, era su especialidad en particular. Salir del lugar en donde estaba, era su desesperación, estando solo ahí sentía amargura y oscuridad dentro de sí, tenía que escapar de alguna u otra forma.

El caminante trazo la línea de su destino en una hoja, compartió los últimos minutos con su mejor amigo, diciéndole que nunca lo olvidaría y que todo cambio trae recompensas para el que se adapta. Abriendo camino con sus pies, siguiendo el mapa, esta playa esta solo a unos minutos cerca de la gran montaña negra, donde podrá reencontrase con una antigua fruta, recordando viejos tiempos intensos.

3 días y 4 noches era lo que esperaba. Llegando al borde de la playa, subió la mirada viendo a la antigua y amiga fruta color morena, como el clima. Algo experimentado el, la tomo directo del corazón, esperando que la luna tocara el borde de la playa, y la espuma de la olas subiera hasta tocar los tobillos. Reposados en la arena, piel blanca con piel morena, sumándose, uniéndose, entrelazándose, haciéndose ambos una nube de una noble y religiosa amistad. Ambos haciéndose uno solo.

XXII.

-Cortando las ramas de los árboles para hacer fuego para el reino sus amigos, tomo atención y fijo la vista hasta el límite del mundo, tomando conciencia de que su universo aún era muy extenso para sus experiencias y conocimientos. Sin quitar la vista, se esclavizo frente a la lejana imagen de aquella rosa que nunca había visto antes, al parecer, sabia más que él, quedando atónito, quiso nuevamente abrir el paso sin preguntarle a sus pies.

El camino fue largo y lento, el río al parecer no estaba a su favor, ni el viento que soplaba del sur, aun así, no vacilo, y siguió el ritmo de sus piernas. Llegando al final, se consideró extranjero ante el terreno que pisaba, ahora junto a su curiosidad, se sentó a esperar. Quizás debía esperar minutos, o tal vez horas, no conocía el horario ni la rutina de aquella rosa, aun así, estaba paciente.

Los animales mientras hablaban entre sí, en el centro de una feria para hacer trueques y compras. El viento sorprendió al hombre con un polen amarillo y rojo, con un fuerte olor a paz y serenidad, nublándole la vista por un par de segundo. Después de esto, presencio la aparición de una creación que un había imaginado, preocupado, nervioso y sin habla, tuvo miedo de presentarse y ser parte de este mundo siendo tan joven, ya que ella lo duplicaba en edad. Con fuerza y convicción, se acercó a ella recibiéndola del viaje que había embarcado en el viento, con una sonrisa, agua, sombra bajo un arbol y compañía.

Pasaban lentamente los minutos, era increíble, ambos tenían curiosidad y muchas características en común, no podía ser mejor, diferentes mundos, y distancia de llegada al paraíso, aun así completaban el rompecabezas. El pedía ser su acompañante de vida, su compañero de viajes, pero ella no pudo acceder a esa cortesía, debía establecer una harmonía con alguien de su especie. Luego pidió al menos un día para compartir con ella, y llevarse ese momento por el resto de su vida.

Fueron al bosque donde los conejos eran reyes, y a la vez grandes manadas, y dueños de los arbustos alrededor. Ella observaba las heridas de caza del hombre, acercándose lentamente hacia él, el un poco intrigado, tomo su cabello como respuesta, acercándose cada vez más hacia ella, hasta que sus hombros se tocaron entre sí.

El volvió al lugar al que pertenece, contándole a su reino animal que tuvo una tarde intensa y llena de dudas, pero que jamás olvidara. Recalco que se llevó una parte de aquel ser que lo hizo sentir diferente por un instante, y que las estrellas aún deben ser observadas cuidadosamente antes de ser reclamadas, y que el mundo aún tiene sorpresas que aún no conocemos.

El hombre aun no encuentra su paz, ni el mensaje de su interior, pero al menos ya sabe, que su camino no es de agua, es rígida como la tierra, con menos obstáculos, que lo guían a un destino que le enseña que a pesar del tiempo, debe seguir aprendiendo.

 

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