Literatura

3. Y lo más triste

Y LO MÁS TRISTE…

Reconocer que las cosas no son verdes cuando realmente vives en un bosque, ver el arcoíris en blanco y negro, matar a las mariposas de tu estomago cuando estas enamorada, esperar el mensaje que no llega, sufrir por quien no lo merece y esperar a que el reloj marque las veinticinco horas del día, son cosas tan absurdas como lo que tu hiciste, como dejar de ser como eras, como cambiar por quien te hizo pasar los peores días de tu vida porque él quería verte llorar, y tu derramaste todas las lágrimas que te quedaban y lo más triste, es que fueron por él.

Gracias por todo lo que me contaste y confiar en cada uno de los consejos que te daba, pero me di cuenta de que por mucho que te advirtiera de la realidad estabas demasiado ciega para abrir los ojos. Eras demasiado dependiente de sus palabras, su sí era tu si, su no era tu no, pero si tu decías si y él decía que no, cambiabas de opinión para no separarte ni un segundo de su lado. Te prometo que hice lo posible para que siguieses tus propias coordenadas, pero el camino que te iba dibujando él parecía que te llamaba más la atención, parecía que dependías de sus pasos y que seguías sus huellas pero lo más triste es que tú le compraste los zapatos.

No fueron esos besos que aún no has olvidado, ni su corazón que en silencio te mentía. No fueron sus manos que ya no te tocan ni que buscara la belleza en los tacones de tus amigas. Tampoco fue el saber que la vida os estaba esperando juntos en ninguna parte. Fueron esas chicas con las que hablaba todos los días y les decía todo lo que les quería, eran esas otras con las que rompió sábanas y malgastó sonrisas. Fue la despedida, lo tuviste que borrar de tu vida muriendo cada segundo al pensarlo y lo más triste fue que pensaste que era el amor de tu vida.

Nunca supo valorar todo el amor que le dabas, todo lo que hiciste y desgraciadamente haces ni todas las caricias que le dabas. Confundió tu distancia con orgullo o enfado pero simplemente era tu mecanismo de defensa, porque en ocasiones te dolía demasiado. El vaso colmó, y lo más triste es que tú sigues pensando que fue solo la última gota, cuando el vaso se llenó.

Siempre has tenido el mismo problema. Tu corazón no era capaz de admitir lo que tu cabeza ya sabía y sobretodo que querías decir tanto cuando en realidad sabias que era mejor no decir nada. Debo admitirte que no creo en las casualidades y es evidente que si os conocisteis fue por algo, por ejemplo, para olvidaros. Aunque te cueste darte cuenta tienes el corazón roto en pedazos por lo que a veces lloras sin querer pero lo más sano es decir adiós. Le dijiste adiós y lo más triste es que le quieres todavía.

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Carmen26

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