Salud

5 cosas flipantes que ocurren en tu organismo cuando haces ejercicio.

El sedentarismo es, a día de hoy, considerado por la Ciencia como un factor de riesgo cardiovascular independiente, al mismo nivel que los conocidos por todos, como el tabaco. El ejercicio se considera un factor determinante de salud, y está relacionado con una disminución de la mortalidad por cualquier causa, en ambos sexos, y a cualquier edad y estado de salud (es decir, existe menor probabilidad de morir por cualquier causa en personas sanas, y también en personas enfermas, incluso aquellas afectadas por una patología coronaria). Esto es: cualquier persona, sea cual sea su condición, puede beneficiarse del ejercicio físico (ojo, adaptado a su situación, posibilidades y necesidades).

Pues bien, ya lo sabemos todos, el mundo entero sabe que hacer ejercicio es beneficioso para la salud, no vamos a descubrir nada nuevo, pero: ¿sabes por qué es beneficioso? Si tienes curiosidad por saber qué ocurre en tu organismo para que el ejercicio lo convierta en un organismo más sano y eficiente, te invito a que leas esta entrada y, por qué no, que investigues un poco más sobre la fisiología y bioquímica del ejercicio (Ya sabes, hasta que no sabes exactamente cómo funciona algo (o al menos huelas por dónde van los tiros), no te lo crees realmente).

 

1.- Mejora la función del sistema fibrinolítico. Se ha observado que practicar ejercicio de forma regular mejora el estado inflamatorio del organismo, existiendo una relación inversa entre la actividad física que se realiza y los marcadores inflamatorios. Dicho así suena a chinojaponés y no parece tener ninguna importancia, pero la realidad es que muchas enfermedades y “molestias” que padecemos están relacionadas, y a veces producidas, por diversos procesos inflamatorios. Por poner un ejemplo, las dietas basuras que una gran parte de la población mantiene en su día a día son responsables, entre otras muchas cosas, de procesos inflamatorios y disfunciones intestinales que, en los casos más leves, son interpretados por nosotros como “molestias”(muy molestas). El ejercicio físico ayuda a reducir y controlar esos procesos inflamatorios, haciendo que mejore nuestra sensación de bienestar.

 

2.- Mejora la función endotelial. El endotelio es la capa de células que recubre el interior de nuestros vasos sanguíneos, y posee funciones fundamentales de las que no somos conscientes, y nos mantienen con vida. El ejercicio físico incrementa los niveles de óxido nítrico en la sangre y disminuye el estrés oxidativo, haciendo que nuestro endotelio sea más eficiente. El óxido nítrico es un potente vasodilatador, así que viene de maravilla para favorecer el flujo sanguíneo de nuestras arterias, tanto periféricas como coronarias (esto ayuda a evitar algunos sustillos desagradables, y a veces mortales, como son las trombosis o los infartos). Además, al ser un potente vasodilatador, el óxido nítrico es responsable de esas venas marcadas tan características de los deportistas (particularmente en chicos, cuya mayor cantidad de masas muscular suele facilitar más la visibilidad que en las chicas) y que para mucha gente supone un atractivo añadido (así que ya ves, el ejercicio te ayuda hasta a ligar).

 

3.- Optimiza el metabolismo de la glucosa. El ejercicio físico induce algunos cambios en cómo tu organismo se relaciona con la principal “moneda energética” que usa nuestro organismo, y que tan mala fama tiene entre los juicios populares. El ejercicio produce un aumento de la sensibilidad a la insulina (sí, esa cosa que se pinchan los diabéticos para no ponerse malitos). La insulina es la principal hormona reguladora de los niveles de glucosa en nuestro organismo, ya que se libera en nuestra sangre cuando los niveles de glucosa son elevados para ordenar a nuestras células (sobre todo musculares, del tejido graso y del hígado) que capten esa glucosa, utilicen la necesaria y almacenen la que sobra, en forma de glucógeno para el músculo y el hígado, y en forma de grasa para el tejido graso (por eso engordas si comes más de la cuenta).  Si tu sensibilidad a la insulina aumenta, cosa que se consigue con el ejercicio, necesitarás menos cantidad de insulina para conseguir regular la glucosa de tu organismo, y eso es genial. De esta forma, el ejercicio físico es una potente arma preventiva contra importantes enfermedades como la diabetes o la obesidad.

 

4.- Reducción de la presión arterial. Aunque la hipertensión arterial es una enfermedad con una alta carga genética, se sabe que el ejercicio físico produce una notable mejoría en la regulación del nivel de tensión arterial, particularmente en estadios leves e iniciales, donde se ha comprobado que hacer ejercicio es igual de beneficioso que tomar un fármaco antihipertensivo. Por ello, los buenos médicos no inician un tratamiento farmacológico a todo paciente que entra por la puerta con la tensión alta, si no que inician el tratamiento con medidas dietéticas y ejercicio físico (recuerda que las pastillas nos ayudan a vivir más y mejor si están bien indicadas, pero siempre que una acción tuya pueda librarte de tomarte alguna, ¡manos a la obra!). Ahora bien, como he dicho, la hipertensión arterial tiene una alta carga genética, por eso si tu tensión arterial es demasiado elevada y tienes muchos antecedentes de esta enfermedad en tu familia cercana, probablemente vayas a necesitar la ayuda de los fármacos (lo cual no quiere decir que el ejercicio no vaya a ayudarte a regular aún mejor la tensión, e igual permitir tomar menos dosis de la que a priori necesitarías).

 

 5.- Liberación de endorfinas y reducción del estrés. Este beneficio es probablemente el más conocido por la población general, y probablemente el más infravalorado también. ¿Sabes cuál es el mejor ansiolítico que puedes tomar si estás estresado, con sensación de saturación mental y con cierto desánimo? Exacto, lo has adivinado: haz ejercicio físico. Realizar una actividad física regular está relacionada con la liberación de endorfinas, conocidas como las “hormonas del placer”. Estos neuropéptidos son auténticos opiáceos naturales, y el efecto tranquilizador, buen rollo y happy flower que producen puede ser igual o más potentes que muchos neurofármacos. No menosprecies este potente beneficio del ejercicio, pues puede evitar muchos tratamientos quizás innecesarios, y si no lo son, coopera con ellos fantásticamente.

 

Imagen: Gimnasta. Tomada de Wikipedia, la Enciclopedia libre.

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*Aclaración: El contenido de este artículo es de mero carácter informativo, y se expone de manera resumida, simplificada y adaptada, para hacer su lectura sencilla y entendible (o al menos lo intento). Aunque lo expuesto esté basado en bibliografía científica, en ningún caso debe prevalecer esta información sobre la proporcionada por un profesional de la salud. Lee con actitud crítica, y ¡actúa con cabeza! 

Fuentes bibliográficas: 

  • Guyton A, Hall J. Insulina, glucagón y diabetes mellitus. En: Tratado de fisiología médica. 12ª edición. Barcelona: Elsevier; 2011. Pg 939-54.
  • Guyton A, Hall J. Fisiología deportiva. En: Tratado de fisiología médica. 12ª edición. Barcelona: Elsevier; 2011. Pg 1031-41.
  • Balady G, Ades Ph. Cardiología del ejercicio físico y el deporte. En: Cardiología en atención primaria. Prevención y poblaciones especiales. 9ª edición. Barcelona: Elsevier; 2013. Pg 215-23.
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