Sociedad

5 extravagantes criaturas del folclor japonés



Japón es un país cuyo folclor está plagado de monstruos y fantasmas maravillosos. Los Yōkai son seres sobrenaturales de las más variadas naturalezas: animales que cambian de forma, fantasmas, monstruos, demonios… Muchos son aterradores, sin duda. Sin embargo, hay criaturas que se dedican a tareas tan extrañas o que habitan lugares tan inesperados que resultan sorprendentes y raras, además de terroríficas.

 

5. Kamioni

Este “demonio del cabello” tiene un terrible origen: el pelo que se nos cae. Ya que nuestro cuerpo es herencia de nuestros padres, se considera un crimen tirar vello al suelo. El sufrimiento que merecemos por esto hace que surja el Kamioni.

Este demonio hace que el pelo de la víctima crezca y crezca sin parar, no importa las veces que se corte, crecerá de nuevo, infinitamente. Otra versión asegura que el Kamioni surge del odio, la envidia y los celos de una mujer, sentimientos que se condensan en su cabello, transformándolo en un demonio incontrolable.

4. Hikeshibaba

La “anciana apaga fuego”. Es una criatura que toma la forma de una anciana grotesca, con largo cabello canoso; en las noches va de casa en casa apagando el fuego de las linternas. No es un espíritu malévolo, pero sus acciones pueden dañar indirectamente a las personas.

Se cree que su propósito es hacer del mundo un lugar sombrío, extinguiendo la luz de las alegres linternas de papel. Al ser un fantasma, su naturaleza no está acostumbrada a las luces brillantes ni a las atmósferas alegres. Su trabajo, entonces, es preparar las condiciones para que otros espíritus y criaturas puedan salir a hacer de las suyas.

3. Makuragaeshi

Este “mueve almohadas” es una especie de fantasma que espanta en las habitaciones de las casas. ¿Su travesura preferida?, ¡quitarte la almohada mientras duermes! No tiene una forma definida, puede aparecer a altas horas de la noche como un pequeño niño, un sacerdote o hasta un samurái. Si alguna noche te despiertas y encuentras que tu almohada está a los pies de la cama, estás siendo atormentado por un Makuragaeshi. Una forma de comprobarlo es dejar cenizas en el piso y ver si aparecen pequeñas huellas en las habitaciones.

Por lo general, este fantasma es un bromista inofensivo. Sin embargo, se cuentan historias de algunos que no mueven almohadas, sino que voltean a las personas o que las envuelven en sus tatamis y las hacen rebotar por la habitación. Otras historias más aterradoras aseguran que el Makuragaeshi se sienta sobre el pecho de su víctima, haciendo presión para sacar el aire de los pulmones y que si llegas a ver a esta criatura, te roba el alma matándote en el acto.

2. Taka onna

También llamada Takajo, esta “mujer alta” es, a simple vista, una mujer normal. Pero que no te engañe, ella tiene el poder de estirar su cuerpo y crecer a varios metros de altura. Sólo habita en las zonas de burdeles, en donde le gusta espiar a las parejas, estirando su cuello y asomándose por las ventanas del segundo piso de las “casas de placer.”

Se cree que es el espíritu de una mujer despechada que, si bien no ataca físicamente, sí disfruta asustando y acosando a hombres y mujeres que frecuentan burdeles, celosa del placer carnal que disfrutan y que ella nunca conoció.

1. Akaname

El “lame suciedad”, puede ser visto en las noches lamiendo la mugre de los baños. Esta pequeña criatura, similar a un duende, sólo habita las casas más sucias o los baños públicos más asquerosos. Siempre encorvado, el Akaname tiene un pelo grasoso y viscoso; su piel es igual de grasosa y puede ser verde moho o rosada como una úlcera. Los hay de dos ojos o de un solo ojo. Pero la característica más impactante es su larga y pegajosa lengua, con la que lame moho, desechos humanos, pelos, y toda cuanta porquería haya en el baño, ya sea en la ducha, la tina o el inodoro.

Si tu casa es limpia no tienes de qué preocuparte. Pero, si por el contrario, tu disciplina con el aseo es insuficiente, es probable que encuentres a esta tímida criatura limpiando tu baño. Así que ya sabes, si en la noche escuchas un sonido raro, como de succión, es un Akaname, comiéndose tu inmundicia.

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Andrea C

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