Política

A vueltas con el guerracivilismo, Franco, Hitler…en fin, la actualidad.



A vueltas con el guerracivilismo, Franco, Hitler…en fin, la actualidad. - Política

De todos es sabido que en esto de la economía, las políticas llevadas a cabo por los gobiernos entrantes no tienen un efecto inmediato, sino que necesitan tiempo para que se empiecen a ver sus frutos, para bien o para mal, y mientras tanto, hay un tiempo durante el cual siguen “funcionando” las políticas de los gobiernos precedentes, en una especie de inercia o de tendencia que condiciona a los gobiernos entrantes.

Yo, la verdad, es que me he quedado sorprendido de la poca capacidad de análisis de gran parte de la ciudadanía española, y por la poca memoria que también tiene. Cuando hablo de la escasa capacidad de análisis de gran parte de la ciudadanía me refiero a  esa parte de la ciudadanía que ve en los gobiernos del PP a gobiernos que han llevado a cabo recortes presupuestarios, cree esa parte de la ciudadanía porque sí;  o porque quieren que la ciudadanía española lo pase mal o porque ese dinero que detrae de las diferentes partidas cuando elaboran los Presupuestos Generales del Estado , va a parar a sus bolsillos; y ese es el mensaje mentiroso que la izquierda ha querido transmitir a la ciudadanía: PP=recortes; PP=casos de corrupción, luego PP=realiza recortes presupuestarios para quedarse con ese dinero que tendría que contribuir a un mayor bienestar de los ciudadanos.  Y lo cierto es que el PP ha tenido que realizar recortes presupuestarios debido a la nefasta herencia recibida de los gobiernos socialistas que les han precedido.

Cuando Mariano Rajo se hizo con la presidencia del Gobierno de España el 21 de Diciembre de 2011, se encontró con una España en bancarrota, en la que todos los indicadores económicos eran malos, comenzando por la tasa de desempleo, que estaba situada en el 22,56% (5.287.000 desempleados); la prima de riesgo situada en 320; el consumo interno desplomado; también estaban en su peor momento las exportaciones…la situación económica era tan mala, en los meses previos a la celebración de las elecciones de Diciembre de 2011, que el gobierno de Jose Luis Rodríquez Zapatero ya había entablado conversaciones con Bruselas sobre la posibilidad de un rescate global de la economía española; yo recuerdo haber leído, en esa época, en los principales periódicos nacionales,  las condiciones “leoninas” que desde Bruselas se le iban a imponer a España para que, en el caso de que, efectivamente, llegara a producirse ese rescate, los bancos que iban a colaborar en la concesión de los préstamos para llevar a cabo el mismo, se asegurasen de recuperar su dinero.

Pero, por último, en un ejercicio de irresponsabilidad del que todos nos congratulamos, en vista de que las encuestas en intención de voto del momento auguraban una clara victoria del PP de Mariano Rajoy, los socialistas decidieron no solicitar ese rescate, que ellos veían como inevitable. Dentro de lo malo que para ellos era perder las elecciones, la “jugada” era buena: ellos no solicitaban el rescate global de la economía, que se tendría que realizar por efecto de su nefasta gestión económica; lo tendría que hacer el PP de Mariano Rajoy, cuando ganara las elecciones, con lo que esa “mancha” figuraría en el expediente del PP y no del PSOE, aunque hubiera sido debido a la ineptitud de estos últimos; a consecuencia de los créditos que se tendrían que suscribir, se tendrían que realizar numerosos recortes en casi todas las partidas presupuestarias, lo que redundaría en una menor calidad de los servicios que se ofrecerían a la ciudadanía (mayor tiempo de espera para una operación; menor tiempo en las consultas; peor ratio número de alumnos/profesor en las aulas…); pero eso la ciudadanía no lo vería como algo achacable al PSOE sino que como ellos, desde la oposición, y desde los medios de comunicación afines, estarían, todo el santo día, hablando de “los recortes llevados a cabo por el PP”, al término de los cuatro años se volverían a celebrar elecciones y la gente, harta del PP y de “sus” recortes, votaría al PSOE, de nuevo. Y, además, el PSOE podría utilizar como “arma arrojadiza” el hecho de que el único rescate global de la economía española lo hubiera realizado un gobierno del PP (esa es la desfachatez de esta gente).

Pero, en parte, “el tiro les salió por la culata” porque, en vista de la inasumible pérdida de soberanía que, en opinión de los dirigentes del PP, llevaba aparejada la solicitud de ese rescate, puesto que ello significaba que, a partir de ese momento, la política económica española se iría a dictar desde Bruselas, aquellos decidieron intentar salir del atolladero por sus (nuestros) propios medios, sin pedir rescate alguno, tan solo uno para rescatar entidades bancarias que solicitó el gobierno de Rajoy a los seis meses de su estreno. Pero lo que si fue inevitable que sucediera fue que el PP tuviera que realizar numerosos recortes en casi todas las partidas presupuestarias (“de donde no hay, no se puede sacar”); y así fue como en las elecciones generales siguientes, en las celebradas en 2015, mucha gente que le había dado su voto al PP, haciendo gala de esa poca capacidad de análisis a la que me he referido antes, no le quiso volver a otorgar su confianza, cansada de esos recortes, decidiendo darle su confianza a otras formaciones políticas, ignorando quienes habían sido los verdaderos responsables de la política austera que se había visto obligado a realizar el PP.

Cuando antes hablé de la poca memoria que tiene gran parte de la ciudadanía me refiero al hecho de que, durante los meses previos a las elecciones generales celebradas en Diciembre de 2011, toda España señalaba como a uno de los villanos más grandes habidos en nuestra democracia, si no el que más, a Jose Luis Rodriguez Zapatero; la imagen de este individuo estaba tan deteriorada que el PSOE hacía verdaderos esfuerzos por hacer que la ciudadanía lo olvidara y tanto fue así que no apareció en ningún acto electoral en apoyo del candidato de ese entonces, Alfredo Pérez Rubalcaba; recuerdo, incluso, un debate televisivo entre los dos principales candidatos, Rajoy y el anteriormente mencionado  Pérez Rubalcaba, en el que aquel se dirigía a este como “señor Rodri…Pérez Rubalcaba” en un intento, según dicen algunos, de mantener vivo el recuerdo de Rodriguez Zapatero para, así, perjudicar al PSOE.

Pues bien, este señor que, en cualquier otro país del mundo, habría tenido que exiliarse o que salir de noche a la calle para pasear, ya está por aquí, dándonos consejos de cómo hacer las cosas, valiéndose de esa poca memoria que gran parte de la ciudadanía tiene.

Siguiendo con mi argumento, Rajoy se encontró con una país en una situación económica lamentable con motivo de la crisis económica que estalló en 2008 y a la que el gobierno de Rodriguez Zapatero no le supo encontrar solución y así fue que durante los primeros meses de su gobierno, arrastrado por esa inercia negativa de los gobiernos socialistas precedentes llevaría a la economía española a tocar fondo, con una tasa de paro del 25,77% (aunque algunas estadísticas sitúan en el 27%) y una prima de riesgo disparada hasta 638; sin embargo, a partir del segundo semestre de 2012, en que se empezarían a ver los resultados de las políticas emprendidas por el PP, todo iban a ser buenas noticias, creándose, anualmente, unos 450.000 empleos, llevando a la tasa de paro a un 16,01% y a la prima de riesgo a estar sobre los 100 puntos.

Hay que recordar que cuando estalló la crisis motivada por la quiebra del banco de inversiones Lehman Brothers, en Septiembre de 2008, ya en España había empezado unos meses antes, pues algunos  datos como los  de la inflación lo ponían de manifiesto, así como el mayor crecimiento en las cifras de paro producidas en cinco años,  y el gobierno socialista de Rodriguez Zapatero, con todo su equipo de economistas “estrellas” (Pedro Solbes, Javier Solchaga, Miguel Sebastian, Josep Borrell…) se vio impotente para atajarla, fue cuando empezó a funcionar el aparato ideológico del partido (muchísimo más eficaz que el económico, hay que reconocerlo) y así fue que Rodríguez Zapatero empezó a “acordarse”, mucho, de su abuelo, fallecido en la guerra civil y sintió una imperiosa necesidad de dar sepultura a todos los “heroicos republicanos” asesinados por los “cobardes golpistas” y arrojados en fosas comunes; asimismo, sintió una poderosa llamada interior que le pedía que restableciera la memoria de esos “heroicos republicanos” y condenara a la eterna iniquidad a los “golpistas” que constituyeron lo que se dio en llamar “bando nacional”. De esta forma fue que se promulgó la sectaria Ley de la Memoria Histórica que ha servido para resucitar viejos rencores, lo que conviene a la izquierda, pues mientras media España se pelee con la otra media a cuenta de acontecimientos que tuvieron lugar en el pasado, y que ninguno hemos vivido, nadie habla de la incapacidad de los gobiernos de izquierda para disminuir la cifra del paro; para hacer que la economía española sea más competitiva, incrementando así sus exportaciones; para hacer que el consumo interno crezca a la par que las familias puedan ahorrar…

Cuando el propio Jose Luis Rodríguez Zapatero se hizo con la presidencia del Gobierno, por primera vez, tras las elecciones generales celebradas en Abril de 2004, después un sorprendente vuelco electoral motivado por los atentados yihadistas más sangrientos, y más deficientemente investigados, cometidos en Europa, se encontró con un país en crecimiento, con una tasa de paro del 10,53%; la ciudadanía estaba contenta con cómo el PP de Jose María Aznar había gobernado el país y tan solo los mencionados atentados vinieron a cambiar el hecho de que el PP fuera a gobernar, por espacio de otros cuatro años, otra vez.

Y así fue que durante su primera legislatura, el PSOE de Rodríguez Zapatero se vio beneficiado por esa inercia positiva que llevaba España y que el gobierno del PP de Jose María Aznar le había dejado en herencia, y eso hizo que llevara el paro hasta las cifras más bajas conocidas en democracia, con un histórico 8,26% alcanzado a lo largo del año 2006 y que España se encaramara hasta el puesto 8 en el ránking de las economías más poderosas del mundo; y fue en esta época en la que Rodríguez Zapatero, dejándose llevar por cierta euforia, y prepotencia, pronunciara aquella célebre frase de : “la economía española ha entrado, en esta legislatura, en la Champions League de la economía mundial, mal que le pese a algunos”.

Algo parecido está a punto de suceder en esta etapa de gobierno socialista, con Pedro Sánchez, pues gracias a la inercia positiva que le dejó en herencia el gobierno del PP de Mariano Rajoy, ha sido capaz de llevar el paro hasta el 14,55% y a la prima de riesgo por debajo de los 100 puntos; pero ya se está terminando esa inercia positiva y ya se van a empezar a ver los efectos de las políticas económicas del PSOE; la crisis está en camino.

Se ve venir la crisis económica que la desaceleración de la economía anuncia, aunque el gobierno en funciones de Pedro Sánchez, al igual que lo hizo el de Rodríguez Zapatero en su momento, lo niegue. Y se ve venir también que, al igual que hizo este último, aquél no va a poner a sus “insignes” economistas, que nunca han sido capaces de llevar a España por la senda de la prosperidad durante todo el mandato de alguno de sus presidentes completo, a trabajar sino que va a poner a trabajar a sus ideólogos; de hecho, ya han empezado, pues hace unos días publicaban las listas de los españoles muertos en un campo de concentración en Alemania, durante la II Guerra Mundial, echándole la culpa a Franco, como es natural; lo que nunca explicarán, ni los socialistas ni los podemitas, será que, antes de que en Alemania se abriera el primer campo de concentración, ya hacía años que los republicanos españoles habían abierto varios en España.

Es decir, Pedro Sánchez va a poner a trabajar a sus economistas a ver si, por esas cosas que tiene el destino, alguno de ellos acierta, alguna vez, y da con la fórmula para llevar a España por la senda de la prosperidad y de la creación de empleo, pero lo va a hacer sin mucha convicción; él, lo que va a hacer, es a poner a trabajar, a pleno rendimiento, a su departamento “guerracivilista”, buscando temas de “actualidad”, para “crear tensión”, como diría su modelo, Rodríguez Zapatero, temas como el mencionado, anteriormente, de los españoles muertos en campos de concentración alemanes; promulgar una ley que les permita cerrar, durante dos años, el Valle de los Caídos; ver si puede despojar a la familia Franco del Pazo de Meirás…en fin, cosas que van a redundar en el mayor bienestar de los españoles, porque de todos es sabido que todo esto es muy útil y así, si vas a la carnicería, le puedes decir al carnicero “por favor, me puede poner dos kilos de chuletón de buey que le voy a pagar con el nombre de diez republicanos que murieron en el campo de Mauthausen”;  o tienes que pagar la hipoteca e ingresas en tu cuenta el nombre de “las trece rosas”…

Yo no entiendo cómo hay gente que puede votar a partidos de izquierda, sinceramente; debe ser gente que no debe de tener hijos y que está peleada con la realidad. Estoy convencido de que, si no se hubieran cometido los atentados yihadistas de 2004 y el PP hubiera gobernado sin la nefasta interrupción del gobierno socialista de Jose Luis Rodríguez Zapatero, hubiéramos conseguido alcanzar el pleno empleo, a pesar de la crisis económica; pero…bueno, hay que contar con que hay gente a la que le gusta poner palitos en los radios de las ruedas, votando a partidos de izquierda; gente a la que es fácil engañar poniendo el “apellido” “de progreso” a todo: “los presupuestos de progreso”; “las políticas de progreso”…pensando en que, por el hecho de llevar ese “apellido” la cosa va a ser maravillosa; eso “de progreso” debe ser como la pócima mágica de Astérix y Obélix.

¿Te ha gustado el artículo? ¡Valóralo!

0.00 - 0 votos
Cuanto más alta sea la valoración más visible será el artículo en portada.
¡Compártelo en las redes sociales!

Acerca del autor

osiris50

1 comentario

  • Como persona que ha votado a la izquierda radical (y una vez al masón ZP) antes de caerme del caballo, puedo explicarle por qué:

    Las personas en España nos educamos e informamos bajo unos presupuestos cristianos, en los que los ricos son malos y los pobres buenos; al parecer, la catadura moral de una persona está implícita en su cuenta en el banco. Cosa de todas todas falsa, como puede comprobar cualquiera que haya conocido íntimamente a personas en los dos extremos. Pero esa es la programación. Eso, y que los españoles y europeos nacemos con un «pecado original» del que están exentos africanos, asiáticos, y musulmanes.
    La izquierda, que es cristiana aun sin saberlo ¿no sospechan cuando Pablo Iglesias o Alberto Garzón piensan exactamente igual que el Papa? ofrece la redención a través del martirio y la participación en una misión redentora, evangelizadora, que incluye la demonización de los ricos y de los que no crean en el mensaje. Yo antes de activista de izquierdas fui catequista unos cuantos años; y comprobé que no hay discontinuidad entre una mentalidad y otra. No es sorprendente que muchos líderes de izquierdas se hayan formado en colegios religiosos; al contrario es lo natural.

    Votar a la izquierda te da la falsa sensación (pero sentida como muy real) de estar en el lado de «los buenos», y de estar haciendo algo positivo por la humanidad, la salvación de tu alma y el avance del Reino de los Cielos en la Tierra.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Únete a la comunidad de NoCreasNada

¿Te gustaría compartir tus inquietudes y ganar seguidores por todo el mundo?

¿Eres una persona inquieta y quieres descubrir a más gente como tú? 

Únete a NoCreasNada.

Además, te pagaremos por las visitas que recibas.

Más Información