Sociedad

Ablandar El Porvenir Desde Las Raíces.



Ablandar El Porvenir Desde Las Raíces. - Sociedad

Psicología Educativa

Daniel Sebastián Rosero Vela

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Ablandar el porvenir desde las raíces.
“[…] pero es como en el vaivén, como una ola, empezar suavemente a bajar y propongámosle un poquito de aventura, qué tal si haces eso, y después otra vez baja, entonces bueno, está bien, te acompaño, no es: “estás allá, quédate allá” es “te acompaño y me parece válido que estés así””(Entrevista a psicóloga, pág. 9)
Palabras que proponen guía y horizonte suponen salir de una verdadera compañía, planteando actos que impulsen al sujeto afectado, (re)conociendo su singularidad o las potencialidades que expresa, es decir, las interacciones practicadas constantemente, llegando a ser comunes y más importante: reales.
“Por un lado se afirma que el psicólogo es un asistente social común que, al igual que los demás asistentes sociales, tienen la misión de promover la madurez individual, social y cultural de los ciudadanos de su región. Por otro lado se persigue la quimera del psicólogo operativo como clínico superespecializado que solo reconoce como ámbito operativo propio el de la intervención terapéutica en casos de patología mental” (Palazzoli. S, pág. 21)
El psicólogo, sin “apellido” ni “prefijo”, se construye con la función de prestar su compañía. La disposición, la verdadera escucha –no es oír- y sobre todo el observarse en tanto orientador, no superpuesto ni demostrando ulterioridad, generar un sentir, como plantea Victoria Camps (1996) “querer un mundo, unas relaciones sociales y personales, y a despreciar lo que creemos (crea) que no vale” (pág. 105), se debe velar por la constitución total a través de la autonomía que se pueda generar con el buen fluir de los sistemas vinculados y alternos para cada quien. No es un trabajo que se puede cubrir con psicólogos proporcional al número de habitantes del mundo, para eso se han creado así mismo practicamos métodos para continuar con el intercambio de información y reforzamiento propio. Recuerdo a Ester, interesante invitada entrevistada,  retroalimentarse y contarnos decir:

“Entonces lo que hice, la estrategia fue la estrategia de multiplicadores, los formé e hicimos un trabajo muy bonito con esos grupos de adolescentes que tenían que desarrollar su trabajo comunitario […] entonces yo les decía “cuál es la necesidad”, yo puedo gastarme aquí 4 horas con 4 niños, pero puedo gastar esa 4 horas con un trabajo de multiplicación o con un grupo […]” (Entrevista a psicóloga, pp. 6-13)

Se observa que el no usar apremiantes o comportarse de una manera coercitiva con el sujeto permite obtener resultados de lo requerido potenciados desde la “pasión”, la libido de la persona, aquello que permite continuar buscando un sendero frente esta alteridad a la que se ha llegado a convivir. Gerardo Hernández (1998) asegura que sí se actúa compulsivo (hablando de la concepción del estudiante desde el modelo conductista) “[…] el nivel de actividad del sujeto se ve fuertemente restringido por los arreglos de contingencia del profesor-programador” (pág. 94) suceso que limitara no solo la actividad externa, para colmo puede reconstruir de manera destructiva ciertas concepciones y percepciones cada quien, alterando su previa identidad.
“ver al estudiante no solo como receptor de una información sino como de una historia y cada estudiante recibe la historia, bueno no… tiene una historia y la comprende de una manera particular, comprende lo que nosotros le ofrecemos, cada uno de los saberes que nosotros le ofrecemos de manera particular y eso mueve, eso remueve, conmueve, de todo…” (Entrevista a psicóloga, pág. 18)
Las y los psicólogos deben de fundamentarse desde el historicismo y la orientación presentista, dos teorías que reconocen los diferentes acontecimientos que atraviesan un ente y moldean su ser, dan figura texturizando la actualidad y proveyendo el porvenir.  “Esta dimensión permite entrever la dimensión ideológica de la educación, pues, como todo proceso social e histórico, conlleva todo un esquema ideológico signalizado por un conjunto de aspiraciones, apetencias, deseos y necesidades e intereses sociales marcados por una elección” (Rodríguez. L, pág. 328)

Desde el ámbito educativo debe ser concurrido aquel modo de actuar y de persistir en el mundo. No nos olvidemos que se “[…] trabaja con seres humanos […]” ubicados“[…] en un contexto educativo[…]” en el que “acontecen todos los conflictos humanos[…]” así que  sí se restringe, como docente o psicólogo“[…] a decir “no es que yo solamente me fijo en la parte educativa y no veo más allá[…]”  (Entrevista a psicóloga, pág. 7) no se acobija todo el área de constitución humana porque se desconoce la existencia –e impacto- de un contexto, sistema o institución sobre otros más la visión  única que nos otorga su interrelación.
“El cambio epistemológico consiste en abandonar la visión mecanicista causal de los fenómenos, que dominó las ciencias hasta hoy, para acceder a una visión sistémica.  El objeto de estudio ya no es entonces lo intrapsíquico individual, sino el sistema relaciona del que el individuo forma parte” (Palazzoli. S, pág. 52)
En síntesis se entiende que el objetivo del psicólogo, o en otras palabras, el rol de él ahonda en: No creerse “Mesías” de quien ha acudido a nuestro servicio –que mejor sonaría “compañía” pero nuestro historicismo le ha dado otro sentido-  y, el más importante: no limitarse a pensar los sucesos individualmente, como agentes aparte de…, o por una sola condición. Al contrario, debe entender y actuar en el caso comprendiendo cada entorno que vive el sujeto, generando horizonte sin olvidar todo lo que hace vislumbrarlo… es así, desde lo sistémico, como el psicólogo acompañara a distinguir y recalcar  los atributos del devenir vital.

 

Referencias.

Camps, V. (1996). El malestar de la vida pública. Grijalbo.

De los Ríos, L. R. (2015). El psicólogo educacional en contextos educativos no formales e informales. Apuntes de Ciencia & Sociedad, 5(2), 1-1.

Gerardo, H. R. (1998). Paradigmas en psicología de la educación. Editorial Paidos, México.

Selvini Palazzoli, M., & Cirillo, S. (2004). El mago sin magia: cómo cambiar la situación del psicólogo en la escuela. Piados: Buenos Aires.

 

 

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