Literatura

ACERCA DEL ACTO ANALITICO

ACERCA DEL ACTO ANALITICO - Literatura

Voy a hablar del “Acto Analítico” desde un seminario que fue “publicado” de manera caser y artesanal, a partir de desgravaciones de alumnos de Lacan que asistieron a dicho seminario, y a las traducciones y correcciones pertinentes avaladas por la “Escuela Freudiana de Buenos Aires”, de orientación lacaniana. Este seminario es el N° 15 de Lacan y aun no se ha editado con la forma que Jacques Alain Miller (el yerno de Lacan,heredero de su obra), lo hace, generalmente por la editorial Paidos.
En este seminario Lacan estará muy ocupado en introducir qué es un Acto y diferenciarlo de otras “acciones”. Como así también estará muy preocupado por este concepto o término que él conceptualizará en realidad, en relación a la experiencia de un análisis, a su recorrido. A su ubicación en el discurso del analista, que no sólo es decir, sino también hacer. Un hacer no cualquiera, una hacer que marca un “antes y un después”. Un acto marca una impronta, deja una huella, tanto en lo imaginario, como en lo simbólico y en lo real.
La palabra Acto, el significante Acto, responde a varias acepciones y tienen que ver prácticamente con lo mismo: algo que se hace, o que se hizo o que se hará, o que no se hará y quedará postergado, inconcluso, interrumpido, pero jamás podrá ser “deshecho” una vez realizado, ya que una vez realizado, no se puede volver atrás. Queda hecho, y queda dicho.
Para el psicoanálisis, que trabaja con la palabra, esto es fundamental, ya que no es una palabra cualquiera la que se juega en un Acto, es el decir más el hacer, es el hacer diciendo, el decir haciendo.
Hay verbos a los que llamamos “performativos”, son aquéllos en que la acción se realiza en la medida en que se está diciendo, haciendo, realizando.Por ejemplo:”Estoy escribiendo”, lo hago, lo realizo en la medida en que lo digo. “Estoy comiendo”, “Estoy caminando”… etc. Se podría pensar, si tomamos al verbo como tradicionalmente nos enseñaron en que es una “acción que alguien ejecuta o realiza”, que marca la diferencia entre sujeto y predicado, que prácticamente todos los verbos lo serán, ya que son eso: acciones. Pero un revisionismo de la gramática, de la sintáctica y de la semántica, ha repensado esta definición. Con Lacan estamos frente a una preocupación muy suya: qué hace el analista en la cura? Qué hace cada analista en la dirección de la cura? Quién autoriza a un analista a serlo, a operar como tal,con los efectos y la eficacia que esto conlleva para el “paciente” en realidad “analizante”, ya que también en él, durante el acto analítico, se juega su hacer, su trabajo, su actividad, no su pasividad. Por eso Lacan hablará de “analizante”, alguien que no es pasivo, sino activo, que asocia, habla, trabaja, escucha, dice, escucha los ecos de su decir, y el de su analista también, queda una resonancia que algún efecto hará advenir, su subjetividad deseante puesta en juego, en acto, su inconsciente puesto en acto. En la cadencia de cada decir, y de lo que queda dicho. Sujeto del enunciado, sujeto de la enunciación. Sujeto y predicado. Efecto sorpresa. El decir y lo que quedó dicho porque un otro realizó una puntuación, y le volverá su propio mensaje de manera invertida. Ecos de un decir, ecos de un saber no sabido, ecos de una verdad dicha a medias, ecos de una realidad que tiene estructura de ficción, ecos de un acto que construye o disuelve, que instituye.
Lacan funda a partir de 1968, la “Ecole Freudiene de París”: la escuela freudiana de París, luego de haber sido expulsado de la IPA, la Internacional del Psicoanálisis. Un Lacan molestaba allí, por su retorno a Freud, por su retorno a las fuentes, por trazar una lógica de lectura de la obra de Freud, por inventar conceptos y una clínica diferente; entre esos inventos, el de la sesión libre, no sin tiempo, sino respetando los tiempos del inconsciente, subjetivos, la puntuación del analista, y del propio analizante, la escansión, los cortes de sesión, las sesiones breves… Un tiempo no cronológico sino lógico, un instante de ver, un tiempo para entender, un momento para concluir. Los tres tiempos de la pulsión según Freud: Ser mirado, mirar, mirarse. Un primer momento pasivo, “El mundo nos mira”, dirá Merleau Ponty, luego, un momento activo: mirar, y el tercero, reflexivo, una vuelta sobre sí mismo:”mirarse, verse”; “mirar-se/ver-se”.Y el acto no está ajeno a esto, acompaña cada momento de diferente manera. Aperturas y cierres del inconsciente, un sujeto supuesto al saber:SSS, pivote de la transferencia: suponerle un sujeto a un saber que se sabe a medias, que no se sabe, que no se sabe que se sabe, que no se sabe que no se sabe, pero que aún así y desde allí comanda la acción…y los actos…Actos fallidos, actos logrados, pasajes al acto, acctings, son denominaciones propias del psicoanálisis y de lo que puede acontecer a un sujeto en su realidad psíquica, subjetiva, deseante. Acto analítico, discurso del analista, el analista como objeto, pasivo, y el analista como activo, interviniendo, ya sea desde la interpretación, ya sea desde el acto.
El Acto/Acta de fundación de la escuela freudiana de París, desde la cual Lacan pretendía una continua revisión del psicoanálisis, tanto teórico como en la clínica. Una supervisión continua del analista como agente de la puesta en acto del inconsceiente, de la escucha de la demanda subjetiva, de las respuestas que un analista puede verse llevado a responder: desde la abstinencia hasta la vacilación de la neutralidad analítica, una escuela en la que lacan había puesto muchas expectativas, pero que sin embargo, llegado el momento hubo de disolver, acto de disolución.Acto de apertura, acto de cierre. Lo imposible y lo posible. Lo humano, el biendecir, la ética… todos principios por los que Lacan se rigió siempre. Sin retroceder. Si en psicoanálisis se tiene que mencionar a algunos autores que hicieron acto, actos verdaderos, con sus efectos, en este momento, nombraría y honraría a cuatro, al menos: Freud, Lacan, Winnicott, Melanie Klein. Genios de la conceptualización osada, arriesgada, puesta en acto, y de la ética que siempre orientó sus prácticas, su clínica, su hacer. Sus actos, que marcaron siempre y marcarán un “antes y un después”.
PATRICIA INES BERRA. 9 DE JULIO. ABRIL DE 2019.

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Acerca del autor

patricia berra

1 comentario

  • Tu pasión de y para hablar de lo que valorás me resulta inspiradora.
    Aprecio y respeto el valor de quienes se animan a hablar sobre lo que valoran. Incluso con toda la exposición y vulnerabilidad que ello significa. Me siento ansioso de atestiguar la evolución de tus artículos, confiando plenamente que irá surgiendo y aportando cada vez más a quienes te lean.
    Espero que mis escritos, en algún punto, puedan también aportarte algo a cambio.
    ¡Abrazo Grande!

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