Literatura

Acerca del enamoramiento y del amor

Acerca del enamoramiento y del amor - Literatura

Estuve escribiendo en Facebook acerca de una cuestión más personal con respecto al tema. Ahora quiero ahondar un poco más en el tema.

Sugerí que comenzar por amar lo propio, estar enamorada de lo propio no es egoísmo, ni un narcisismo enfermo, sino, por el contrario, me refiero al sano narcisismo, a esa cuota que hay que tener para cuidarse y cuidar de lo propio. Para no quedar devastada, arrasada, cuando se pone mucha libido o energía psíquica y física, y el cuerpo, en algo, o en alguien, en alguna relación, por ejemplo de pareja. Cuando una da “todo”, que por otro lado es imposible porque nunca tenemos “todo”, porque somos seres en falta, pero aún así insistimos y damos, y damos más, y más allá de lo que podemos y queremos, se notarán tarde o temprano las consecuencias.

Las sufrirá nuestro psiquismo, nuestro cuerpo, orgánico, biológico, y el cuerpo libidinizado, que quedará vacío y vaciado, sin reservorio o reservas de libido, de energía. La sufrirá nuestro entorno, nuestros estados de ánimo, nuestro descanso, la reparación necesaria para poder vivir mejor.

El enamoramiento es una emoción, un estado de ánimo que, de durar mucho, se transforma en patológico.

El amor es un sentimiento, más duradero, más sostenido en el tiempo, más profundo, en el cual se ama al otro real, tal como es; en el enamoramiento se idealiza al otro, se lo enaltece, a causa de un empobrecimiento de lo propio. Pareciera que lo del otro vale más, brilla más, porque nosotras lo enaltecemos a ese lugar.

No hay que cambiar por el otro ni una debe cambiar al otro. Se ama lo real, tal como es, tal quién es, como así también tenemos que mostrarnos, como mujeres reales, de carne y hueso, no utilizar mascaradas que oculten nuestro verdadero ser.

Lo que no quiere decir que construyamos diversos semblantes, pero estos son legítimos, acompañan diferentes momentos, la seducción, el poder hacer algo con la energía libidinal, sublimar.

Un ejemplo es el teatro: el ser actriz, por ejemplo, invita a la posibilidad de apropiarse de diferentes personajes, actuarlos, actuar la ficción, y separarla de la realidad.

para una mujer puede ser una salida exitosa a la posibilidad de ponerse en la piel de otra, en el lugar de la otra, la otra mujer, y sus diferentes facetas.

Incursionar en la dirección, en el armado de las escenas, de los personajes, el vestuario, la ambientación, la dramaturgia, ya sean obras de otros como propias, y también adaptaciones.

Es un modo de jugar, de disfrutar, de divertirse, de llorar, de reír, de hacer drama, comedia, tragedia… Es, como diría Donald Winnicott, excelente psicoanalista inglés, pediatra, que siguió algunas cuestiones de Freud y de Melanie Klein, pero que a su vez inventó y reinventó la clínica con niños. Construyó conceptos valiosísimos tanto para la teoría como para la clínica. Uno de estos conceptos es el de “objeto transicional”, al cual Lacan reconoce como precursor de su objeto petit a (a).

También, y a éste me quiero referir, Winnicott habló de fenómenos y espacios transicionales, que serían aquellos que están entre la realidad y la fantasía. Son los espacios en los que, cuando adultos, por ejemplo, se nos permite habitar, y tenemos que habilitarnos y autorizarnos a reinar en ellos.

El teatro es un lugar fundamental para algo así. Allí se nos está permitido jugar, crear, recrear, inventar, disfrutar, expandirnos. Habitar por un rato la fantasía y llevar al otro a imaginar mundos diferentes, historias diferentes, que nos sacan un rato de las convenciones sociales y a veces de la cruda realidad.

Nos permite diferenciar Principio de Placer de Principio de Realidad, para mantener saludable al psiquismo. Y a la vida misma.

Hablé, al comienzo, de estar enamorada de una misma, de lo que tenemos, de lo que somos y de lo que queremos ser. Qué queremos como mujeres, qué queremos del otro para nosotras, qué aceptaremos y qué no; a qué le diremos que sí y a qué le diremos que no.

Amar lo que hicimos, lo que construimos, lo que realizamos, lo que creamos (en el sentido de creer y de crear).

Amar lo que se tiene, lo que hay; hacer con lo que hay. Transformar, reciclar, sublimar. Sentimiento que Freud pone como el más sano que es un mecanismo de defensa pero cuya diferencia es que no necesita de la represión y del costo que ello implica para el psiquismo.

Sublimación, es la salida. Tanto Freud como Lacan dicen que la mujer sabe de esto, las mujeres sabemos de esto, de sublimar, de hacer algo con nada, con el vacío, con la falta en ser.

Entonces, dejar de lado la queja, transformarla en algo positivo, creativo, productivo; dejar de sufrir, y menos sufrir por “amor”, eso no es amor. Es crueldad, enganche, malos amores, desencuentros, basura.

Sentir placer, poder trabajar, amar, trasladar y transferir las energías psíquicas a diversos objetos y personas, y relaciones, de la buena forma, de la buena manera.

PATRICIA INES BERRA. 9 DE JULIO. PROVINCIA DE BUENOS AIRES. ABRIL 2019.

 

 

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patricia berra

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