Sociedad

Adicción al mundo virtual y a las redes sociales-

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Adicción al mundo virtual y a las redes sociales- - Sociedad

Siempre se ha dicho lo mismo: ‘‘ El uso que le damos a la tecnología, a la larga, nos puede beneficiar o perjudicar‘. Por tanto, que produzcan un efecto nocivo, solo depende de nosotros y del objetivo con el que nos ”acercamos” a ellas.

Hablemos de las redes, en realidad ¿qué son?

Cuando pienso en la palabra ”red’‘, imagino un tejido de malla cuyo uso puede ser múltiple; red de pescar, red de una pista de tenis, etc.

Aunque, también visualizo otra acepción de dicho término y es la siguiente: engaño, trampa.  Ya que, si no damos un uso adecuado a estas herramientas, lo único que conseguimos es quedarnos ”enredados” en ellas, valga la redundancia.

¿Y las llamadas redes sociales? ¿en verdad, qué fin tienen?

¡Qué fácil construir nuevas palabras a partir de otras! ¿Cierto?

¡Un lujo que nos permite la gramática!

Hemos definido ”red”, por tanto, a continuación, hablemos de ”lo social”.

  • Adj. De la sociedad o relativo a ella.
  • De una compañía o sociedad, o de los socios o compañeros, aliados o confederados, o relativo a ellos.

Así que, la suma de redes + sociales, refiriéndonos al ámbito informático, da como lugar una palabra que designa un colectivo, una comunidad que tiene relación con la sociedad o es relativa a ella.

¿Quiere eso decir que al pasar tiempo ”social” en nuestras redes, estamos pasando tiempo real en una comunidad? La pregunta es retórica, con el fin que cada uno ofrezca respuesta.

Yo, personalmente, considero que, si el propósito de las redes es proveernos de un medio para comunicarnos con la sociedad, ya sean familiares, amigos o conocidos, estamos totalmente alejados de ese fin último.  Si fuera así, con una sola red, bastaría. 

En cambio, cada vez se promocionan más tipos de esta especie de redes. ¿Por qué?

Una más sofisticada que la otra, con más funciones, con más tipos de herramientas, con diferentes configuraciones, exclusivos diseños, etc.

Echemos un vistazo a la evolución de éstas:

Tenemos desde Metro log, MySpace, Hi5, Tuenti, Twitter, Facebook, Instagram, Snapchat, Badoo hasta Flickr y un larguísimo etcétera.

¿Por qué?  No entiendo.

¿A caso pretenden mantenernos esclavizados?

Sí, sé que vendrá alguno y me dirá que exagero. Pero lo que estoy diciendo es desde mi propia experiencia al observar a algunas de las personas de mi alrededor.

A veces creo que necesitan más horas que yo al día, pues, no les alcanza el tiempo para mantener esa continua ”actualización” en el mundo virtual.

Como para que además de esta ardua tarea, tengan que cumplir con la vida real, allá fuera, lejos del mundo imaginario y perfecto, cuyo centro lo constituye su propio egocentrismo y narcisismo.

En serio, muchas veces tengo la impresión que este cosmos virtual está arruinándonos como especie, como humanidad, como progreso.

¿En qué empleamos nuestro tiempo y energía a lo largo del día?

¿Estamos satisfechos de nuestras elecciones, de nuestros logros, de nuestras relaciones inter e intra personales?

¿Vivimos a gusto con nuestra apariencia? ¿Somos felices?

¿Todavía nos maravillamos de lo espléndido de la naturaleza?

¿Disfrutamos una buena charla al lado de un buen amigo sin la necesidad de hacer mención pública de ello, o somos incapaces de terminar la taza de café sin haber hecho un selfie y haber alardeado de ello en un instastory de Instagram?

De cierto, yo he formado parte, también, de esta mayoría de sujetos adictos a las redes, actualizando cada x tiempo mis ”estados” y fotografías.

He obtenido y he ”ofrecido” likes. He ”seguido” y me han seguido.

He aceptado algunas solicitudes de ”amistad” y he rechazado algunas otras.

He piropeado y me han piropeado.

He reaccionado con un ”me asombra” o ”me encanta” y a cambio, de igual forma, mis publicaciones han recibido tal tipo de reacciones.

¡Qué emoción! ¡Esto es vida, casi que ni hace falta ser guapa o inteligente para interactuar o hacer nuevos amigos!

Todo gira alrededor de ti; es tu página, tu muro, tus comentarios, tus contactos, tu ”gente”, tu imagen…

Es la versión de ti que siempre hubieras deseado. Todo es perfecto, como quieres que sea. Pues no puedes mostrarte de otra forma, no puedes verte débil, feo o inseguro.

No debes.

Sino, ”te la juegas” Se tambalea tu ego. ” Hay que mantener la buena vida, la buena apariencia. ” Aunque solo se trate de una farsa porque después, quizá, ni tú mismo te gustas o caes bien a los demás.

¡Qué miseria!

Mejor, seamos valientes para salir al mundo real y permanecer en él las 24 hr y no solo una pequeña parte de nuestra finita existencia.

Actuemos como humanos, sintamos como humanos e interaccionemos como humanos. Abandonemos el uso de las redes en cuanto su uso va destinado al incremento de nuestra egolatría y apartemos su uso de forma exclusiva, necesaria y ocasional.

Mientras nuestras redes descansan, salgamos a la calle a por una bolsa de pipas tijuana y un viejo amigo, demos una largo y merecido paseo mientras nos deleitamos en la contemplación del cielo, escuchemos un podcast o leamos un libro del cual tengamos algo que aprender o simplemente, por placer.

Mantengamos una conversación con un niño, o bien, con un mayor. Tomemos té. Horneemos un bizcocho. Escuchemos las anécdotas juveniles de nuestros padres. Contactemos con nuestros familiares. Visitemos a nuestros allegados.

Vayamos al cine o a la montaña.  Viajemos. Tomemos fotos, para nosotros, nuestro recuerdo. Aprendamos a tocar un instrumento. Disfrutemos de un buen baño en la bañera, con velas y música. Escuchemos un poco de Jazz.

Hagamos lo que queramos, pero hagámoslo con pasión y gozo. Como si todo se resumiera a esta vida.

Porque todo se resume a ella.

A la  real y , por ende, no a la virtual.

¿Esa?

Esa es solo una falacia, una ramera.

 

Conclusión : Sé que mi escrito parece un cúmulo de aspectos negativos lanzados a las redes, pero, también reconozco que un uso debido, apropiado y oportuno de las mismas, como expresaba con anterioridad, ocasional, puede contribuir de forma positiva.

No estoy en contra de ellas, así como no lo estoy en contra de un cuchillo. Pues, sería ilógico. Un cuchillo tiene doble funcionalidad según lo usemos.

¿Sería alguien, en su estado de salud óptimo, tan estúpido de usar un cuchillo para producirse a sí mismo algún tipo de daño? Más bien, le daría una práctica provechosa. Para cortar un filete, por ejemplo.

Lo mismo pasa con las redes, ¿ quién en su sano juicio, conociendo la peligrosidad, dejaría que lo controlaran?

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Acerca del autor

Ancateu Beatrice Teodora

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