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Adiós redes sociales



Adiós redes sociales - Sociedad

Instagram, Facebook, Twitter e incluso Youtube. ¿Quién se puede imaginar el mundo si no existieran estas páginas? Bueno, esta pregunta es simple, probablemente estaríamos haciendo cosas similares a las que se hacían antes de internet, y bueno, los foros y blogs serían más activos que nunca.

Pero el tema que concierne hoy es sobre los celulares y sus aplicaciones, y como las redes sociales consumen el tiempo de las personas. ¿Cuanto tiempo de tu vida has pasado frente a la pantalla del celular? Si esta pregunta te carcome algo dentro de tu cabeza, está bien. Pensar en cuanto tiempo le has dedicado a esto y saber que la mayor parte de las cosas que has dicho, hecho y visto a través de tu pequeña pantalla no significan ni valen nada es aterrador. Aterrador ahora y aterrador en 50 años más. Pero nadie se detiene un instante a pensar esto ni nada parecido, por que es más fácil volver a encender la pantalla, descifrar el patrón y revisar nuestro perfil de Instagram.

Desde que deje de usar las redes sociales y empecé a dejar el celular en casa (dónde tampoco le doy mucha atención salvo alguna llamada urgente) me di cuenta de algo que llega a ser tenebroso. Nadie suelta el celular. Nadie sale de casa sin teléfono. Nadie conversa, ni mira ni respira sin tener el celular en la mano. Acompañe a un amigo a cortarse el pelo en esas barberías que están de moda, al llegar estaban esperando tres chicos más, adolescentes, los tres sentados juntos y daba la impresión de que se conocían. Ninguno hablaba entre sí, los tres estaban pegados a sus respectivas pantallas, y yo los miré impresionado. Entiendo el aburrimiento que puede causar la espera, como la fila del supermercado por ejemplo, pero eso de no desconectarse un segundo de sus Apps es enfermizo. Vas por la calle y ves gente con los aparatos en la mano, todos con audífonos, todos en un mundo individual diseñado por y para un solo individuo. Aislados en la época más conectada de todos los tiempos. Son millones las personas que lo primero que hacen al dormir es mirar la pantalla del celular, y a la noche antes de dormir, lo último que ven es la pantalla del celular. Sería hipócrita si lo negase, pues yo estaba igual. Ignorando a todos. Es más fácil, solo te pones audífonos o abres tu red social favorita, o algún juego de la tienda y ya, adiós mundo. Nos pueden faltar muchas cosas pero nunca nos va a faltar un celular, un cargador para él y audífonos. Y si sales de casa y se te quedan los audífonos es el fin del mundo.

A veces pienso que quizás es un aislamiento estúpido. O sea, ¿que saco con no usar Facebook si todo el mundo usa Facebook? Si me junto con mis amigos soy el único que no tienen ninguna foto que presumir en Instagram, ni el perfil de una chica, y es peor cuando todos conocen el chiste menos yo puesto que no tengo cuenta en las redes y no estoy al tanto de los nuevos memes. Pero por otro lado no saben lo bien que se siente que todo vaya más lento. Cuando estaba pegado al celular lo normal es que supiese todo al instante. Miles de datos diarios en mi cabeza todos los días. Datos que entraban por la mañana y a la noche ya no recordaba. Así por años, toneladas y toneladas de saturación mental, como estar en un “taco” en medio del tráfico de coches por la tarde. Paulatinamente empecé a dejar todo. Primero fue Facebook, por que no tenía utilidad. Luego, Instagram, cerca de 3 o 4 años después. Admito que fue difícil puesto que creía que siempre iba a haber algo que mirar, una notificación nueva o mensajes. Cuando entré a ver que había pasado en mi cuenta tras un mes, me di cuenta. Nada. Todo seguía igual, con las mismas cosas, la misma información de siempre. Las mismas modelos del inicio, memes, y millones de personas haciendo todas exactamente lo mismo. Pero para mi no había nada que realmente importara. Lo cerré. Luego vino el más difícil, Youtube. Puedes salirte de todo el internet pero ¿De Youtube? ¿Y dónde vas a ver vídeos ahora? Bueno, lo que hice mas bien fue dejar de ver casi todo. Mi problema era el tiempo. Es increíble la cantidad de tiempo que se puede pasar viendo vídeo tras vídeo y al final no recuerdas nada de nada puesto que todo lo que has visto solo era para estar viendo algo. Creo que el gran problema de todo esto es que ver tanto, todo el tiempo, te satura. Después no encuentras nada bueno, nada interesante. Y lo olvidas todo. Y si algo te sorprende luego vas a necesitar algo todavía más sorprendente.

Desde que realicé todos estos cambios, siento algo distinto al ver las cosas. Las disfruto más puesto que son limitadas. Antes el ver un partido de fútbol me aburría por que al mismo tiempo necesitaba estar jugando en el celular, o revisando las publicaciones de Twitter acerca de partido. Me pasaba lo mismo con películas, series, música, lo que fuera. No puedo afirmar que ahora todo sea perfecto e ideal, puesto que nunca nada es perfecto e ideal, pero si puedo afirmar que prefiero el como siento las cosas ahora que como las sentía antes. He podido disfrutar de cosas que antes ni siquiera me hubiera molestado en experimentar. La última vez que me junté con amigos fue especial, pues me interesaba de verdad lo que habían hecho, por que hubo un lapso de tiempo en que yo no sabía que estaban haciendo. Si hubiera estado pendiente de Instagram y WhatsApp todo el tiempo, lo hubiese sabido, y no habría tenido ninguna razón para querer juntarme con ellos. Aún no sé como es todo esto a largo plazo, lo de llevar una “vida sencilla” en plena ciudad no es del todo fácil puesto que lo haces solo. Cada vez que salgo a la calle me fijo y nunca veo a nadie desconectado, o al menos intentándolo.

Antes de acabar, les quiero dejar una lista de “actividades” que pueden hacer para comprender como se sienten las cosas al estar desconectado.

-Borra Instagram de tu celular (y cualquier otra red social) por al menos un mes y luego reúne a tus amigos. Debes sentir lo interesante que se torna una conversación tras un largo tiempo sin saber nada.

-Sale de casa sin celular, aunque sea un viaje corto. Te darás cuenta de que ya no tienes a donde escapar y podrás, por ejemplo, pensar. Habla contigo mismo. Reflexiona. Puedes llegar a ideas y conclusiones totalmente nuevas.

-No veas ninguna serie o película por al menos dos semanas, nada de Youtube ni Netflix, y una vez pasado el tiempo ponte algo a ver. Yo con esto sentí un interés muy real. Una mañana durante el desayuno me quedé viendo “Rescatando al soldado Ryan” y de verdad que la disfruté mucho.

 

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Acerca del autor

niveko

1 comentario

  • Qué lindo el despertar.

    Estoy acostumbrada a pasar poco tiempo en redes (excepto instagram, donde tampoco paso mucho) y debo decir que el tiempo de productividad y satisacción siempre es más. Sin embargo, muchas veces me hace sentir incómoda el pensamiento colectivo y sus conversaciones, ya que como dices, no estás al tanto de los memes, de la música, de nada de lo que esté de moda. Las posibilidades de conversacion se pueden buscar, pero a veces son más dificiles puesto que no tienes tanto en común con la gente que te rodea.

    Aún así, siempre es verdad que la vida se vive, se siente y se respira más. Se vive.

    Abrazo.

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