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Adoctrinamiento De La Sociedad Cubana

Adoctrinamiento De La Sociedad Cubana - Sociedad

Cuando nacimos no escogimos ni nuestros valores, el idioma ni el país donde vivimos, ya todo esta creado. A través de la repetición lo aprendimos todo, a comportarnos en la sociedad, que es aceptable y que no lo es, que es bueno y malo, lo bello y feo, ya todo estaba creado para que te insertaras en ella. Cuando íbamos a la escuela prestábamos atención a todo lo que nos decía el maestro y esa dinámica se repetía en nuestras casas con mama y papa, así aprendimos a captar atención también a creer, empezando por el lenguaje, de esta forma esta preparado para la comprensión del resto de las cosas que nos harán repetir día tras día hasta llegar a convertir nuestra mente en una copia de nuestros antepasados.
Tan pronto como aprendimos todos los valores que nos enseñó el sistema a través de nuestros padres y maestros de escuela, nos lo creemos, a eso le podemos llamar seguridad o confianza, de esta forma dominamos nuestras creencias. A esa edad se cree todo lo que dicen los adultos, y a medida que maduramos esos valores controlan nuestras vidas. No escogimos esos valores y aunque nos subleváramos no éramos lo suficiente responsables para convencer a nuestros tutores, sin darnos cuentas estábamos siendo domesticados como un animal. Aunque muchos no estén de acuerdo a nuestros niños, que tanto queremos, los domesticamos con un sistema de regalos y castigos: Si haces lo que te pido te doy un beso y te lo celebro, por el contrario no recibes nada solo cierta sonrisa y un ánimo a que lo logres. Así mismo aprendemos a vivir en la sociedad. Desarrollamos conductas diseñadas por el sistema con el objetivo de crear lo que se llamó en su tiempo “El hombre Nuevo”, con esos valores ya experimentados por científicos y doctores, los centros docentes, la televisión y todo medio de comunicación repetía las 24 horas del día los mismos temas, convirtiéndose en instrumentos ideológicos.
Cuando no hacíamos la voluntad diseñada recibíamos castigos y premios cuando lo cumplíamos, de esta forma nos enseñaron a mentir, un recurso propio del ser humano para no ser rechazados por la sociedad. Fingíamos por miedo a que nos rechazaran y a no ser lo suficiente bueno, nos convertimos en alguien que no éramos, por complacer al sistema. De esta forma perdimos todos los recursos naturales y entonces aprendimos a decir NO.
Al convertirnos en ese Hombre Nuevo, entonces albergamos en nuestro ser el miedo al castigo, ese con el que nos enseñaron cuando éramos niño. Ese adoctrinamiento fue tan potente que ya no necesitamos que nadie haga ya ese trabajo, se fue aceptando de generación en generación, ya nosotros mismos nos auto adoctrinamos, con ese mismo sistema con el cual nos enseñaron. Y vamos más allá, nos auto castigamos cuando no creemos que somos lo suficiente bueno, muchas veces pensamos que no somos merecedores de tal o más cual cosa. Porque no somos comunistas o porque tenemos antecedentes. Todo lo que está diseñado como patrón de conducta está bien. Si se incumple es malo, aunque vaya contra nuestra propia naturaleza interior.
En el periodo de adoctrinamiento se inocularon en nuestra mente todos las prohibiciones y trabas en la sociedad, a tal punto que lo aceptas como normal, todo lo que oyes desde que tienes razón es; no se puede, eso esta mal, ten cuidado con eso, esto está prohibido. Nos crearon una regla en nuestra propia mente que todo lo juzga, lo que pensamos, sentimos y no sentimos, cada vez que hacemos algo que va contra esas reglas nuestro juez interior nos juzga. Y nos dice que somos culpables y necesitamos un castigo.
También en este adoctrinamiento adoptamos otra conducta que llamaremos victima la cual carga con la culpa, el reproche y la vergüenza, es esa parte que pide clemencia, el juez interior califica y da por sentado que no eres lo suficiente bueno y todo esto se fundamenta en ese adoctrinamiento que nunca escogimos ni estuvimos de acuerdo. Cuando tratamos de desprendernos de esa camisa de fuerza, nos damos cuenta de que todavía controlan nuestras vidas. Al hacer resistencia al cambio se nos abren viejas heridas emocionales y sentimos miedo, el mismo que experimentábamos cuando éramos niños. Todo lo que aprendimos de niños es la verdad y si violamos esas reglas nos hace sentirnos inseguros. Por ese motivo necesitamos una gran valentía, para desafiar los cambios. El régimen se encargó de enseñarnos sus reglas, las mismas que si las incumplimos nos hagan sentir culpables y avergonzados de nuestros actos incorrectos.
Pero quien dice que es justo pagar varias veces por el mismo error, si fuimos adoctrinados y no funcionó, ya pagamos por ese que no era nuestra culpa, lo justo es pagar una sola vez, y el ser humano es el único animal que lo hace varias veces, a diferencia del resto de los animales que lo hacen una sola vez. Un gobierno que no ha podido cambiar los males de años, que no tiene el apoyo total del pueblo, nos castiga una y otra vez, como si fuéramos los culpables de su incapacidad. Podemos sacar una conclusión. Toda esa carga de doctrinas que nos metieron en la mente no son mas que mentiras, todo es falso, más del 95% de la información aportada se basa en justificaciones para mantenerte ocupado y distraído.
La dictadura ha trabajado tan arduamente en nuestras mentes que es normal vivir con miedo, pendiente del vecino, preocuparse si vive mejor o no, qué tiene y cómo se hizo del bien. Lo convirtió en un espía de su propia gente. Si analizamos la convivencia del cubano vemos que esta gobernado por el miedo, adicción, cólera, venganza, violencia y una tremenda injusticia social. Si comparamos el infierno, como lo describe la biblia, vemos que es un lugar con condiciones similares a las descritas anteriormente, vivimos en el país del infierno.
Ahora hay un gran movimiento político en Cuba que trasciende sus fronteras, integrado por personas que aprendieron a decir no, no quiero continuar oyendo mentiras, no quiero seguir siendo un instrumento de un sistema obsoleto e incapaz. Sus gobernantes no forman parte del pueblo, como se quiere hacer ver, desde que amasan las mieles del poder, se convierten en prepotentes y arrogantes.
El PCC “Partido Comunista de Cuba” Es el que dirige la política económica del país, sin un resultado visible. Por más de medio siglo estamos pendiente de un cambio. Seguros ahora que no es del sistema el que encontrara un cambio. Estamos llamados a presionar para que logremos los cubanos vivir en un país de oportunidades, sin control total, con garantías económicas y derechos sociales.

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Harold

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