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Afiliado a Vox te explica por qué, siendo los hombres tan brillantes, no somos mejores



Afiliado a Vox te explica por qué, siendo los hombres tan brillantes, no somos mejores - Sociedad

«Se ha dicho, replicó ella, que buscar la mitad de sí mismo es amar. Pero yo sostengo, que amar no es buscar ni la mitad ni el todo de sí mismo, cuando ni esta mitad ni este todo son buenos; y la prueba, amigo mío, es que consentimos en dejarnos cortar el brazo o la pierna, aunque nos pertenecen, si creemos que estos miembros están atacados de un mal incurable. En efecto; no es lo nuestro lo que nosotros amamos, a menos que no miremos como nuestro y perteneciéndonos en propiedad lo que es bueno, y como extraño lo que es malo, porque los hombres sólo aman lo que es bueno».  De «El Banquete»,  diálogo de Platón

 

Los hombres somos el principio creativo y dominante, el yang de nuestra especie. A nosotros nos corresponde proponer, competir, crear e innovar. La Naturaleza biocultural nos ayuda dotándonos de una diversidad mucho mayor que la de las mujeres, con las que la Naturaleza no puede jugársela tanto: las mujeres tienden a exhibir rasgos intelectuales menos extremos, tanto en aptitud como en actitud, cuando la estadística es tenida en cuenta. Por eso hay hombres muy estúpidos, pero también geniales: tres de cada cuatro superdotados es niño, y es una pena que la mayoría no lleguen a desarrollar su potencial. Esto tiene que ver con la Hipótesis de la Variabilidad Masculina; personalmente sospecho que es una «hipótesis» y no una «teoría» o incluso un «principio» por razones políticas. Digo esto porque en otras muchas especies, se observa esta diferencia entre hembras «normales» y temerosas de asumir riesgos, frente a machos muy variados que arriesgan todo por ganar la carrera de la paternidad. Sería muy, muy extraño que esto no ocurriera igual en nuestra especie, que es sexuada y además con un dimorfismo sexual acentuado.

Los premios Nobel de Ciencias (los que se atribuyen por mérito y no por cuota, es decir, por razones objetivas y no para bendecir tal o cual campaña o discurso) son prácticamente todos para hombres. Por ejemplo este año vemos que la lista de premiados, ha ido toda a señores, salvo la señora Esther Duflo. Duflo comparte su premio de Economía con el hombre de su izquierda, y con el que está encima, que es su marido.

Las feministas dirán: es que hay una conspiración patriarcal para que los premios no vayan a mujeres científicas. Pero entonces, habría que admitir también, que hay una conspiración de la Academia sueca a favor de los judíos, que se llevan uno de cada tres premios Nobel; y una conspiración en el baloncesto, el atletismo y muchos otros deportes a favor de los africanos; y una conspiración para que las mujeres dominen abrumadoramente en las profesiones sociales (docencia, psicología, salud, administración, justicia…); y una conspiración para que las rubias y guapas gusten a los hombres, y una conspiración para que los brasileños y alemanes tengan tantas copas mundiales…En fin.

No hay conspiración: los hombres somos, tomados colectivamente, más valientes, inteligentes, competitivos, creativos e innovadores que las mujeres; porque somos los que tenemos que soportar la mayor presión selectiva (que los menos aptos no se reproduzcan). Por la misma razón que la naturaleza nos hace más corpulentos o con piel más resistente, también nos dota de «armas» para competir dentro del juego social.

Si uno piensa en el arte plástico, vemos como hay muchas artistas femeninas; pero ningún gran estilo artístico ha sido iniciado por una mujer. En el comienzo del impresionismo, la abstracción, la performance, el hiperrealismo…Hay siempre hombres. Lo mismo en otros artes como la música. Si uno piensa en una lista de las cincuenta mejores bandas de rock de la Historia, las que más han influido de verdad, vemos como ninguna es liderada por una mujer. Todos los grandes compositores, los que han roto con su tradición e impuesto un nuevo estilo, hombres. Los grandes filósofos, hombres todos: incluso el Feminismo, que es un totalitarismo anti masculino, toma todas sus ideas de filósofos hombres, como Aristóteles, Platón, Stuart Mill, Hegel, Karl Marx, Bakunin, Lenin, Sartre, Derrida, Foucault… Sin la filosofía masculina, no habría feminismo. De hecho, los primeros feministas teóricos fueron hombres mayoritariamente. Las filósofas feministas, toman prestado casi todo de autores masculinos, del pasado y del presente.

Entonces, significa esto que los hombres somos mejores o superiores a las mujeres? En absoluto. Le explico por qué:

Para decir que algo es mejor o peor que otra cosa, es decir: para compararlos, es necesario que ambos sean alternativos. Esto significa, que uno puede sustituir al otro. Por ejemplo, podemos decir que una cerveza es mejor que otra,  porque podemos prescindir totalmente de la Coronita y sustituirla por Muralla, o dejar la Mahou y tomar la Guinness. Pero no podemos decir que la cerveza es mejor que el agua: porque el agua no se puede sustituir por cerveza. De hecho, la cerveza no es sino agua con un fermento cereal…La cerveza es complementaria al agua, o viceversa si somos irlandeses; pero no alternativas.

De igual forma, no podemos decir que los hombres seamos mejores que las mujeres, porque no somos alternativos a ellas y la comparación entonces carece de sentido. No se trata (sólo) de que ambos sexos sean necesarios para la reproducción: es más profundo.

Hombres y Mujeres son mitades de una unidad, como un el agua que corre por un río y su propio cauce. Sin agua no hay río; sin cauce no hay río. El agua modela al cauce al pasar, y el valle impone su orografía al flujo activo de la corriente.

Hombres y mujeres somos por tanto, complementarios en grado sumo y nunca alternativos. Observe el lector que esto implica, que los éxitos y fracasos de los hombres no son de ellos, sino de la sociedad que forman con las mujeres. Cuando Einstein dio lo que ganó al recibir el Nobel a su ex-mujer, no quiso indicar que en realidad, sus ideas eran de ella y se las había robado; esto no fue así. Lo que Einstein quería hacer, es reconocerle que no habría conseguido sus metas si no hubiese estado ella a su lado, inspirándole, apoyándole, soportándole.

Y al revés: si pensamos en una mujer extraordinaria, digamos Lady Gaga, no podemos decir que hubiese sido posible su carrera sin los hombres en su vida; no sólo los de su círculo de amor, sino otros anónimos como los que montan el aparatoso escenario o los que le sirven de guardaespaldas o los que patrullan las calles o los que la apoyan en masa. Luego los éxitos de Lady Gaga, cada vez más numerosos, son en realidad también los éxitos de todas las personas que lo hacen posible, muchas de ellas hombres.

Los éxitos de los hombres son también de las mujeres; y viceversa. Los fracasos de los hombres son así mismo de las mujeres; y a la inversa. En un sistema binario, o sexual, no se puede hablar de «lado mejor» o «lado peor», porque es el mismo lado en el fondo; como el río con su agua masculina y su cauce femenino. El Feminismo no comprende esto porque, en primer lugar, desprecia el conocimiento científico y el estudio de la Naturaleza, a la que considera «superada» por sus antojos e imágenes. En segundo lugar, porque imagina que el mundo está dividido, cuando se sabe que todo lo que existe es parte del Todo, y ninguno de nosotros es algo separado de los demás. Cuando las feministas leen El Banquete de Platón e interpretan la idea del andrógino que se divide en dos, a menudo piensan que significa que lo mejor es no ser hombre ni mujer, sino todo a la vez; o que las mujeres tienen que masculinizarse, o el hombre feminizarse. O, incluso, que hay que acabar con la masculinidad y la feminidad.

Nada de esto: lo que esta imagen de los «seres dobles» significa en el libro dedicado al Amor, es que hombres y mujeres somos partes, y no algo «entero» y «autosuficiente» en sí mismo. Por tanto, para triunfar o fracasar necesitamos a la otra mitad de la sociedad, con quien compartimos siempre el mérito o culpa. No hablo sólo de relaciones amorosas particulares; la Complementariedad Sexual Social es algo en lo que participamos todos, incluso si no tenemos pareja o somos homosexuales.

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DiegoT

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