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Ahora Soy El Perro

Ahora Soy El Perro - Sociedad

Cada noche es un trago tras otro bajo las luces de colores de alguna discoteca o bar nocturno, cada noche es un beso tras otro, cada noche me divierto y me la paso fenomenal con una chica distinta, ya no repito ni recuerdo, la verdad el único interés que tengo ahora es el divertirme y complacer todos mis mundanos deseos, lo hago porque es mi deseo hacerlo. Bueno en un pasado no muy lejano era un chico completamente diferente, era de los que hacen locuras por amor, algo así: como ir a buscarla en otra ciudad o treparme una pared vertical por robarle un beso por la ventana o saltar de un acantilado al mar porque a ella le parece divertido, ahora cada que recuerdo eso solo pienso en lo iluso y tonto que solía ser. Todos deben recordar al galán de televisión que llegaba con flores en la mano, vestido como todo un caballero, bien peinado, atento, cortes, amable, caballeroso y varonil, aquel que siempre llegaba a rescatar a la damisela en peligro, de seguro si lo recuerdan y si no al menos ya tienen una idea de a lo que me refiero, a ser todo un caballero todo un romántico y encantador. Había crecido con la idea de ser un hombre así y un día de la nada encontrar al amor de mi vida caminando por el parque al atardecer, tal vez, solo tal vez pudo ser así. Pero bueno el mundo no es arcoíris y nubes colores, es un tanto más complicado.

Durante mucho tiempo vivir en esa ilusión de encontrar a la chica perfecta, vivía pensando que todas eran lindas, amables y buenas, que iluso, que iluso, pero que iluso era, fue muy difícil cuando me di cuenta de la triste realidad, lo que las chicas me mostraron es que lo que menos son es ser amables, lindas o buenas, tras darme cuenta que solo les gusta la locura, el desenfreno y la fiesta. Tengo que admitir que fue una decepción, en un principio buscaba a la excepción, buscaba una diferente a las demás pues todas me parecía iguales, todas estaban un poco locas, por años sufrí  hasta que por fin me di cuenta, bueno no me di cuenta por mí mismo, una de ellas me abrió los ojos, por largo tiempo me cerré ante la idea de un amor a la antigua, deseaba vivir un amor igual de intenso que el de los libros que solía leer, pero eso sería imposible, ella me enseño a vivir un amor en nuestros tiempos, un amor de locura y desenfreno, aquella muchacha era parecida a las demás y a la vez era tan diferente, en mi cabeza había una contradicción tremenda sobre lo que en realidad quería, pero ella no era lo que quería, era lo que necesitaba, me di cuenta que no me gustaban las que estaban algo locas, me gustaban las que están completamente locas, el problema era yo y las absurdas ideas de una estúpida historia de amor, mis padres y la sociedad habían logrado en mi un adoctrinamiento de lo que debo esperar de una mujer luego el mundo se volvió loco y lo remplazaron por otro adoctrinamiento donde las mujeres no son más que un objeto creado para satisfacer nuestras necesidades, nada más alejado al pedestal donde yo las colocaba cual Diosas del olimpo, para mi aquel dicho; “una mujer no debe ser potada ni con el pétalo de una rosa” era literal, lo que yo no sabía es que ellas solo querían que las azotemos como anastasia en 50 sombras de Grey, ese momento fue uno de los más graciosos de mi vida pues me pregunte: ¿En qué clase de mundo solías vivir hombre? Me grite desde el fondo de mi corazón: tus princesitas no existen iluso idiota, tus princesitas no existirán. Así con el corazón roto me deje caer a la triste realidad, cambie mi aspecto pues en realidad el exterior sí importa, el interior importa pero un poco menos. Cambie mis bermudas por jeans, mis camisetas de súper héroes por camisas a botón, mis zapatillas por zapatos de caña alta, la barba y bigote todo desarreglados por un estilo de barbería con el candadito y todo, cambie mi delgado cuerpo por uno más musculoso y definido, cambie los cumplidos por frases vacías y en doble sentido, finalmente cambie las flores por cervezas y condones, me coloque una máscara muy bien hecha, una que cuadra a la perfección con los estándares actuales de la sociedad; una sonrisa sarcástica de medio lado, una mirada fría y calculadora, un enorme complejo de superioridad y la clara idea de que todo lo que viviría con una chica seria pasajero e irrelevante para el futuro, pues todo sería como dicen ellas: si no me acuerdo no paso. Ahora uso mucha esa frase y más que nada la practico, ahora yo soy el perro, soy el típico perro mujeriego y me encanta serlo, no me veo de otra forma en ese aspecto en este punto de mi vida, pero pese a todo, pese a todo lo aprendido, en el fondo son un terco romántico que vive y vivirá esperando al amor de su vida, a pesar de que esta pueda estar un poco loca.

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