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Alas Del Color Carmesí: Josh Smith

Alas Del Color Carmesí: Josh Smith - Deporte

Hasta el año 2004 los Hawks de Atlanta era un equipo que sobrevivía gracias a su pasado. Los seguidores de este equipo tenían que recurrir a jugadores legendarios de antaño (Bob Pettit o, el matador de matadores, Dominique Wilkins), para no quedarse callados cuando aparecían conversaciones referentes al baloncesto. Sin embargo, este recurso no era ilimitado, y el equipo del águila estaba empezando a caer en el olvido. Estaba empezando a entrar en una zona de no retorno, caracterizada por albergar equipos “de crucero” cuya función principal es servir de “punching ball” a los conjuntos de la liga que siguen imponiéndose, que siguen teniendo nombre y apellido.

 

El 3 de noviembre de 2004 el “State Farm Arena” se llenó de luz. Josh Smith, como un ave rapaz que persigue a su presa, había aterrizado en Atlanta lleno de ímpetu y vitalidad. Su objetivo era claro: devorar rivales hasta el día en el que los demás equipos se lo pensaran dos veces antes de no tomarse en serio a los Hawks. Como un soldado bien entrenado, Josh estudiaba cada partido y lo jugaba mecánicamente para obtener el resultado deseado. Estrellas de renombre (Bryant, Nowitzki, o McGrady) tenían serios problemas a la hora compensar las puntos que conseguía el héroe de Atlanta. Muchas veces se limitaban a girar la cabeza mientras Smith volaba con el brazo extendido con el fin de hundir el balón en la canasta.

 

Como un fénix que renace de sus cenizas, el equipo de Mike Woodson había vuelto a entrar en el “toma y daca” de la NBA. Volvía a ser un equipo a tener en cuenta por los entrenadores a la hora de crear estrategias. Con el heredero de Wilkins al frente el camino venidero se presentaba despejado y lleno de triunfos y alegrías. Sin embargo, “cuando un virus empieza a hacer mucho daño se busca un remedio o cura para neutralizarlo”, y ciertamente los técnicos de los equipos contrincantes consiguieron diseñar un tipo de defensa personalizada, que “cortó las alas” al enviado, al jugador natural de Georgia.

 

Si bien Josh era imparable bajo los aros y en la media distancia, tenía serios problemas con las rotaciones y los lanzamientos exteriores. En casa, en los Hawks, su talón de Aquiles era conocido, pero se trataba de ocultar. Paso tiempo, pero al final los demás equipos “descubrieron el pastel”. De esta manera, al enfrentarse al equipo de Atlanta, defendían en zona con el fin de impedir pasar a Smith, y obligarlo a entregar el balón a otro compañero o a tirar desde el exterior. El elegido de Atlanta había terminado su misión. Era el año 2013.

 

Como un héroe de guerra que regresa del frente Josh cogió su maletín y se marchó del nido. Dejó los Hawks para deambular en la liga, siendo siempre reconocido en todos los equipos en los que jugaba. Compartió minutos con los Pistons, los Rockets, y los Clippers, manteniendo siempre estadísticas dignas de sí mismo, y acabando los partidos con la cabeza hacia arriba, recordando quizá los años que pasó en Atlanta. Hoy en día, sigue activo en las filas de los Pelicans de Nueva Orleans.

 

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Sarvatore

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