Literatura

Alicia en el cuadro de pintura



Alicia en el cuadro de pintura - Literatura

Alicia se despertó, fue a levantarse, pero resbaló quedándose sentada en medio del cuadro. Miró a su alrededor, sus manos teñidas de azul la sorprendieron. Ella juraría haberse dormido en su cama.
Intentó gatear, pero su vestido se mezclaba más y más en pintura al óleo, se sentía como en un mar revuelto de colores azules, verdes celeste y aguamarinas. Se arrastró a duras penas hacia la esquina del cuadro allí donde los sienas tostados dibujaban una tranquila playa de verano y descansó.
Miró hacia afuera y visualizó dónde se encontraba, encima de un enorme lienzo sobre una mesa repleta de pinceles, tubos de colores y un frasco de cristal lleno de resina de trementina.
Saltó del cuadro y se dirigió al bote de cristal quería lavar su vestido convertido en un trapo semirrígido.
No encontraba la manera de acceder al frasco. Primero intentó apilar los tubos de pintura cerca de él, pero la torre se caía. Luego intentó saltar desde el bote de pinceles más cercano, pero solo consiguió quedarse colgando de un pincel al que arrancó los pelos de marta.
Finalmente se volvió más radical y empujó el bote de cristal hacia el límite de la mesa y cuando fue a tirarlo apareció en la habitación el artista, un hombre gigante que miraba a Alicia con curiosidad.
Una mano gigante empujó de nuevo el bote de cristal y miró a Alicia que se escondía detrás:
-ya veo que te has manchado el vestido.
El artista se dirigió a un armario y volvió trayendo consigo un puñado de retales. Los expandió por la mesa y le dijo a Alicia que eligiera el que más le gustaba. Ella escogió uno rosa de flores amarillas y azules.
Ahora quien miraba con curiosidad era ella.
Un costurero de madera, un gran dedal y una aguja enhebrada con hilo amarillo se deslizaba por la tela rosa a toda velocidad. De vez en cuando aquel gran hombre de corazón sensible miraba aquel pequeño cuerpo y ajustaba la tela.
-Pruébatelo.
Tímidamente Alicia agarró su vestido y se colocó detrás de una caja de oleos, se cambió y salió para que la mirara. El hombre sonrió y la felicitó por su hermosura. Alicia hizo una reverencia, dio las gracias y se marchó con su vestido nuevo.

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Miriamdejuana

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