Medio Ambiente

El ambiente, el comercio, la publicidad y los vehículos de gasoil

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El ambiente, el comercio, la publicidad y los vehículos de gasoil - Medio Ambiente

Los seres humanos permanentemente luchamos  para no ser identificados como parte de un rebaño y reafirmamos a cada instante nuestra individualidad, libertad y particularidades, pero como seres sociales copiamos y seguimos comportamientos automáticamente que aprovechan el comercio y la publicidad.

La publicidad y el comercio hacen un dúo perfecto, una simbiosis en la que no es posible saber cuál es el principal y cuál el anexo, pues cambian de lugar con tan rápidamente que imposibilita detectarlo en tiempo real.

Lo que sí es posible detectar y asegurar es que detrás de ellos existe un proceso de investigación que sigue las pautas del método científico y agotan hasta el infinito las pruebas que realizan para confirmar  o negar las hipótesis de las que parten en todas sus investigaciones.

Este dúo es capaz de convencer a todo ser viviente de cualquier cosa hoy  y mañana desecharlo  con la misma facilidad, aunque lo hayan ofrecido como lo mejor para la salud, la economía, la infancia o cualquier otra área sensible para humanidad.

Los vehículos de gasoil o diesel fueron  parte de estas campañas que ahora el mundo entero pareciera olvidar. Hubo un momento, básicamente después de la II Guerra Mundial y hasta hace poco tiempo atrás, que todo lo que se movía con este combustible fue presentado como la solución a la contaminación ambiental.

Su precio era risible en comparación con la gasolina, el trasporte público en su mayoría migró hacia al gasoil e inclusive la tecnología logró que la poca potencia que demostraban básicamente en las cuestas, fuera superada haciendo imperceptible la diferencia con los de gasolina.

Pero llegó el momento de la certeza para las autoridades, los científicos y  demás gurús que guían al mundo de que eran absolutamente contaminantes y deberían cambiarse en pro del ambiente y la seguridad ciudadana,  que fueron los mismos argumentos que utilizaron para introducirlos en nuestras vidas.

A partir de allí se comenzó a castigar a los inconscientes ciudadanos que habían comprado estos vehículos, se les colocó tasas ambientales por contaminación, se inició el proceso de prohibición de su entrada al centro de las ciudades, al ser sus emisiones muy dañinas para los seres humanos.

Ahora las miradas han girado a otras formas de combustión verde que casi  prometen que se puede meter la boca en el tubo de escape y limpiar nuestros pulmones y la publicidad y el comercio vuelven a jugar nuevamente el rol de siempre, pues pase lo que pase, siempre serán los verdaderos ganadores.

A alguna parte del mundo en desarrollo irán esos vehículos, pero de todos modos y aunque crean los gobiernos de occidente que eso es una solución la tierra es una sola y la naturaleza no hace distinciones, como lo demuestran las islas de basuras en los océanos y el deterioro de los glaciales, simples ejemplos de los efectos que estamos sufriendo todos.

Detrás del tema de la protección ambiental hay un gran negocio que consiste en crear y desechar, la publicidad se encarga de ofrecer cualquier cosa como la panacea y el comercio en colocarlo en la casa de la mayor cantidad de gente, como ya pasó con los vehículos diesel: en el fondo la protección del ambiente es la excusa y la ganancia la razón.

 

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Acerca del autor

Normandia

1 comentario

  • Me discupo por tres errores cometidos en este artículo, dos con preposiciones, que forman parte de la rapidez con el teclado, pero básicamente me disculpo donde coloqué glaciales en lugar de glaciares.




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