Literatura

Amor Prohibido

Amor Prohibido - Literatura

El recuerdo dice que estábamos bajo la lluvia.

La gente a nuestro alrededor formaba un circulo en torno a nosotros.

En el medio, nos encontrábamos empapados.

Las lágrimas de nuestro amor se camuflaban con esa lluvia de verano que parecía no tener piedad.

En nuestros ojos, estaba la despedida, la renuncia de algo que no podía continuar.

Miradas vencidas…heridas.

Me sentía agonizar y quería decírselo, pero permanecí en silencio.

Su belleza se cubría de tristeza y ahora su presencia estaba lacerada.

Ese momento era el final de algo que nunca pudo ser libre.

Nuestro amor jamás vió la luz del sol.

Escondidos, así vivimos ese pequeño romance.

Nadie podía vernos, nadie debía saberlo.

Éramos los fugitivos de las miradas ajenas, rehenes del secreto…éramos los únicos que permitíamos nuestro amor, pero nos cansamos de huir y fuimos descubiertos.

De pronto, un trueno imponente la asusto y le dio la excusa perfecta para abrazarme.

En mis brazos podía sentir su dulce energía y como su calidez cubría mi cuerpo, pero también podía sentir todo su dolor.

Esto, molesto bastante a los demás, los cuales empezaron a murmurar y a lanzarnos miradas hirientes.

Así fue que me acurruqué en ella y le dije.

“No me importa lo que ellos digan, yo te amo”

Llorando, me miró intensamente a los ojos al tiempo que me decía que también me amaba.

Justo ahí, nos besamos sabiendo que era nuestro epilogo.

Ya los guardias se fueron acercando  mientras la lluvia golpeaba las rosas del lugar como un gesto romantico de la naturaleza.

Toda la fantasía perfecta que creaba el beso entre nosotros, fue destruida por los uniformados que nos tomaron de los brazos.

Sin resistencia, ante la atenta mirada de la gente que ya nos insultaba, nos fueron llevando contra un muro.

En él, nos colocaron de tal forma que ni siquiera podíamos tomarnos de las manos.

Ante nosotros un pelotón preparaba sus armas para dispararnos.

En ese instante me quebré.

Miré al suelo llorando sintiéndome abatido por completo.

“¡Te amo y no me arrepiento de haberte amado!” gritó ella ante la furia del público.

“Yo también te amo y volvería a vivir todo de nuevo tan solo para estar contigo!” exclame con fuerza mirándola a los ojos bajo el griterío y silbatina de los testigos.

Frente a nosotros, ya los fusiles estaban listos para dispararon, entonces como si nos tomáramos las manos, decidimos mirarnos hasta caer.

Esa mirada fue la más intensa de todas.

Adiós a la vida, adiós al amor.

“Fuego!” se oyó gritar a los lejos y toda esta historia ahora tan solo es un recuerdo…un recuerdo de un amor prohibido.

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Acerca del autor

Britania

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