Ciencia

Análisis del conocimiento.



Análisis del conocimiento. - Ciencia

Decía Kant que antes de emprender el conocimiento científico debemos analizar nuestro aparato cognoscitivo para ver si es adecuado para la empresa. Si hubiese creído que nuestras percepciones e ideas no son más que el producto de movimientos aleatorios de las partículas que nos integran o reacciones electroquímicas de las neuronas, habría dicho que la ciencia es imposible. Lo increíble es que científicos del siglo XXI, como Hawking y Dawkins hayan emprendido el camino inverso: formar una imagen determinista del universo y afirmar que, de acuerdo con esa imagen, el libre albedrío, es decir, poder escoger entre una idea y otra para ver cuál es más verdadera, es una ilusión. Si la conclusión es correcta, no podemos formarnos una imagen más verdadera del universo que otra y la ciencia es imposible, incluso saber si el universo está determinado o no.

Un análisis fenomenológico del pensamiento, una descripción detallada de este, sin suponer que es efecto de ningún movimiento material, nos puede ayudar. Es indudable que el cerebro no produce las imágenes que vemos. No crea la pantalla que estoy viendo. Si produjera imágenes o sonidos, el ser humano no habría sobrevivido porque nunca hubiese sabido qué es una presa o un predador ni hubiese podido elegir qué hacer ante ellos. Percibir correctamente lo externo a nosotros es esencial para nuestra supervivencia. Estas imágenes están coordinadas. Por ejemplo, a pesar de que hay zonas cerebrales que captan las imágenes visuales y otras áreas son auditivas o sensitivas, las sensaciones están coordinadas de modo que atribuimos el sonido de la campana a una campana, así como las sensaciones de dureza y temperatura del objeto. El pensamiento no es un producto aleatorio del cerebro sino una respuesta y un complemento de las percepciones. Vemos la campana y la asociamos con el término. A partir de allí elaboramos juicios y raciocinios sobre ella. En vez de decir que el pensamiento es causado por la imagen, deberíamos decir que está coordinado con ella, como el sonido está coordinado con la imagen. No es una relación causal semejante a la de una bola de billar que desplaza a otra al golpear con ella. Vida es coordinación entre partes. Nuestra percepción está coordinada, como nuestros órganos internos. Unos órganos compensan las fallas de otros. Es precisamente esa coordinación la que perdemos al morir. Nuestro cadáver tendrá la misma cantidad de partículas que nuestro cuerpo cuando estaba vivo, pero ya no existe esa coordinación que Hawking no supo ver en su autómata formado por trillones de partículas.

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Acerca del autor

Luis Alberto Solórzano Sojo

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