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Análisis Psicológico De Las Sectas Coercitivas

Análisis Psicológico De Las Sectas Coercitivas - Ciencia

¿Qué es una secta?

Para empezar, hay que definir qué es una secta. El término secta viene del latín secutus/secuta, que significa “seguir”, haciendo referencia a los seguidores de cierta doctrina. Por otro lado, también alude al latín seco/secare, que significa “cortar”, entendiendo el término como una disgregación o separación de un grupo de otra ideología mayor ya existente (Altarejos y cols., 1999, citado por González Álvarez, Ibáñez Peinado, y Muñoz Rodríguez, 2000).

La acepción que se utiliza coloquialmente tiene un tono más peyorativo, haciendo referencia a las que técnicamente se llaman sectas destructivas o coercitivas, que son las que “destruyen” a las personas y dañan gravemente la personalidad de sus adeptos. Sin embargo, éstas no abarcan más que el 10% del total (Guerra Gómez, 2005). Como se indica en el título, este artículo va dirigido a este tipo de sectas.

Llegado a este punto cabe preguntarse ¿hay ciertos factores de la personalidad que hacen que una persona sea más vulnerable a la hora de entrar en una secta? ¿En qué se caracteriza un líder sectario? ¿Cuáles son los mecanismos persuasivos que utilizan los líderes para captar a sus seguidores? ¿Qué secuelas psicopatológicas sufren los que han pasado por una secta destructiva?

Factores externos que favorecen el adoctrinamiento

Personalidad de los adeptos

Según González Álvarez, Ibáñez Peinado, y Muñoz Rodríguez (2000), “hay que tener en cuenta que:

  1. a) en los grupos sectarios suelen ingresar personas psicológicamente vulnerables o predispuestas,
  2. b) en algunos de estos grupos se suelen emplear técnicas de persuasión coercitiva para captar, adoctrinar y retener a los adeptos,
  3. c) como consecuencia de esas técnicas se propicia la desestructuración de la personalidad previa de los sujetos, la aparición de trastornos psicológicos, y la destrucción de los lazos afectivos y de comunicación efectiva de las personas consigo mismo y con sus entornos sociales habituales, y
  4. d) es necesaria una intervención psicológica profesional para ayudar a que los exadeptos consigan una rehabilitación psicosocial satisfactoria.”

En mi opinión como psicóloga, las personas que son más vulnerables a ser captadas por una secta son también las más vulnerables a los malos tratos (violencia de género, bulling, mobing, etc.). Estas personas suelen ejercer un rol más sumiso o pasivo ante los demás, es decir, muestran poca asertividad evitando en todo momento la confrontación y los conflictos interpersonales, lo que acaba deteriorando su propia autoestima. Una persona sumisa busca la aprobación de los demás, olvidando sus propios derechos y dando prioridad a los de los demás. Es una persona que no es capaz de expresar lo que siente y lo que quiere (a veces, no sabe ni lo que siente ni lo que quiere), lleva tanto tiempo respondiendo a los deseos de otros que olvida sus propias necesidades. Cuando rechaza peticiones se siente culpable, asique muchas veces acaba no rechazando esas peticiones y adaptándose a los deseos de los demás.

Dentro de un marco sistémico, la conducta de una persona puede explicarse como causa y efecto de las conductas de las demás personas con las que se relaciona, es decir, forman un sistema de causas circulares en las que la conducta de uno está relacionada con la de la persona con la que interactúa, y a la vez, ésta misma afecta a su interlocutor. De esta forma, la conducta de una persona sumisa provoca una reacción en la persona autoritaria, que a su vez está manteniendo su sumisión, creando un sistema en el que los roles de ambos se retroalimentan mutuamente. Por tanto, cabe esperar que las sectas que utilizan una persuasión coercitiva para captar a sus seguidores, atraigan a un perfil concreto, aquellos que encajen en su sistema sumiso-autoritario.

Factores externos

A parte de esto, hay otros factores que pueden predisponer o propiciar el ingreso en una dinámica sectaria, como (González Álvarez, Ibáñez Peinado, y Muñoz Rodríguez, 2000):

  • que los contenidos y formas del mensaje del grupo sectario estén en sintonía con los esquemas mentales, necesidades, intereses y valores existenciales del sujeto;
  • si la persona reclutadora es significativa para el sujeto a captar y merecedora de su confianza;
  • que el sujeto atraviese una situación de crisis en el momento de la captación que lleve a los límites su capacidad de afrontamiento y de resolución de problemas;
  • cuando la persona es joven no ha construido ni estabilizado su identidad personal, por lo que es más receptivo o susceptible a todo tipo de alternativas de conducta, y especialmente a aquellas opciones que faciliten una distintividad clara y rápida;
  • a su vez, si el adepto procede de un sistema familiar desestructurado o disfuncional aumentará la probabilidad de encontrar en otro grupo de personas la satisfacción de la necesidad humana de afiliación o pertenencia;
  • una pobre educación u orientación puede conducir a desadaptaciones de tipo social, de tal modo que el ingreso en una secta sea una forma de conseguir cierta “estabilidad social”;
  • quien ignore las técnicas de captación y adoctrinamiento puede ser engañado con mayor facilidad que otros con una postura más crítica;
  • y por último, cuando la persona tiene una limitación en sus capacidades de autocontrol e independencia.

El líder sectario

Luego, también es importante la figura del líder dentro de la secta. Éstos tienen también unas cualidades que les permiten atraer, controlar y someter a sus adeptos. Una de estas características es el carisma. Un líder carismático tiene la capacidad de atraer e influir a un nivel emocional intenso a las personas que le rodean y les permiten comunicarse eficazmente y establecer fuertes conexiones interpersonales, y esto es gracias a su encanto, confianza en sí mismos, exuberancia, optimismo, su lenguaje corporal, una sonrisa fácil y expresiva, y una voz amable y apasionada.

También poseen una alta inteligencia emocional, con la cual conectan emocionalmente hablando con la gente utilizando una ruta periférica en el cambio de actitudes, es decir las personas adoptan o rechazan posiciones en función de heurísticos (reglas prácticas simples que apelan a factores no cognitivos), más que es un análisis cuidadoso de la información pertinente. Un ejemplo de la ruta periférica en la persuasión son los anuncios con una canción bonita de fondo (por ejemplo, los perfumes), en los que el cambio de actitud (comprar el producto) dependerá de claves periféricas o heurísticas presentes, porque no se analiza el mensaje de forma detenida (Worchel et. al., 2003).

Esa habilidad y riqueza al comunicarse permite el que se conecten con el público, y por ello, manipulando las emociones pueden controlar tan efectivamente a su grupo de adeptos.

Psicopatología del líder sectario

Según Myrna García (2011), un líder sectario posee dos trastornos de personalidad, el Trastorno Antisocial de la Personalidad y el Trastorno Narcisista de la Personalidad. Los criterios del DSM-5 (Manual de Diagnóstico Estadístico, 5ª edición) para ambos trastornos son:

Trastorno de la personalidad antisocial

A.      Patrón dominante de inatención y vulneración de los derechos de los demás, que se produce desde los 15 años de edad, y que se manifiesta por tres (o más) de los hechos siguientes:

  1. Incumplimiento de las normas sociales respecto a los comportamientos legales, que se manifiesta por actuaciones repetidas que son motivo de detención.
  2. Engaño, que se manifiesta por mentiras repetidas, utilización de alias o estafa para provecho o placer personal.
  3. Impulsividad o fracaso para planear con antelación.
  4. Irritabilidad y agresividad, que se manifiesta por peleas o agresiones físicas repetidas.
  5. Desatención imprudente de la seguridad propia o de los demás.
  6. Irresponsabilidad constante, que se manifiesta por la incapacidad repetida de mantener un comportamiento laboral coherente o cumplir con las obligaciones económicas.
  7. Ausencia de remordimiento, que se manifiesta con indiferencia o racionalización del hecho de haber herido, maltratado o robado a alguien.

B.     El individuo tiene como mínimo 18 años.

C.     Existen evidencias de la presencia de un trastorno de la conducta con inicio antes de los 15 años.

D.    El comportamiento antisocial no se produce exclusivamente en el curso de la esquizofrenia o de un trastorno bipolar.

 

Trastorno de la personalidad narcisista

A.      Patrón dominante de grandeza (en la fantasía o en el comportamiento), necesidad de admiración y falta de empatía, que comienza en las primeras etapas de la vida adulta y se presenta en diversos contextos, y que se manifiesta por cinco (o más) de los hechos siguientes:

  1. Tiene sentimientos de grandeza y prepotencia (p. ej., exagera sus logros y talentos, espera ser reconocido como superior sin contar con los correspondientes éxitos).
  2. Está absorto en fantasías de éxito, poder, brillantez, belleza o amor ideal ilimitado.
  3. Cree que es “especial” y único, y que sólo pueden comprenderle o sólo puede relacionarse con otras personas (o instituciones) especiales o de alto estatus.
  4. Tiene una necesidad excesiva de admiración.
  5. Muestra un sentimiento de privilegio (es decir, expectativas no razonables de tratamiento especialmente favorable o de cumplimiento automático de sus expectativas).
  6. Explota las relaciones interpersonales (es decir, se aprovecha de los demás para sus propios fines).
  7. Carece de empatía: no está dispuesto a reconocer o a identificarse con los sentimientos y necesidades de los demás.
  8. Con frecuencia envidia a los demás o cree que éstos sienten envidia de él.
  9. Muestra comportamientos o actitudes arrogantes, de superioridad.

 

 

Por lo tanto, un líder sectario podría caracterizarse de poseer dichas cualidades que corresponden con una personalidad antisocial y narcisista. No obstante, algunos de los criterios son incompatibles con otras características de su personalidad, como el criterio 7 del trastorno narcisista dice que carece de empatía, pero éste entra en conflicto con su talante carismático, por lo tanto, no han de considerarse como un único caso prototípico, sino como una serie de factores probabilísticos que pueden darse la mayoría de las veces, pero que tienen fluctuaciones en cada individuo.

Estrategias de adoctrinamiento

Después de describir cómo sería la personalidad típica de un líder sectario, hay que hacer referencia a qué estrategias se utilizan o qué técnicas persuasivas son las que le llevan a una persona a querer ingresar en una secta.

Una vez captados los individuos más sensibles al mensaje, algunas sectas aplican técnicas de persuasión coercitiva (“lavado de cerebro”) para adoctrinar a los adeptos.

Cuando obligas a alguien a hacer algo en contra de su voluntad, o impides que haga algo que quiere o necesita le estás privando de su libertad. Según Rodriguez-Carballeira (2004), “las técnicas de persuasión coercitiva son todos aquellos métodos de presión, control o engaño que contribuyen a inducir la persuasión del sujeto imponiéndose sobre su libertad o limitándola. (…) La captación del adepto busca imponerse a él, conducir y determinar su voluntad e iniciativa; así la capacidad de decidir libre y autónomamente quedaría inhibida o relegada a una mera aceptación pasiva o consentimiento forzado”. Esta restricción de la libertad recuerda a las dictaduras de los líderes políticos, pudiendo compararse éstas con las sectas.

El objetivo de una secta que utiliza la persuasión coercitiva es cambiar las actitudes y conductas de otros mediante el uso de la fuerza, que condiciona o trata de imponerse sobre la voluntad autónoma de las personas, y puede ser ejercida tanto de forma física, psíquica o social, y ser aplicada de forma directa o indirecta, explícita o como amenazas.

El uso de la coerción física es más evidente, sin embargo la coerción psíquica o social son más sutiles y difíciles de detectar. Un ejemplo de éstas sería el uso de amenazas, miedo, presión moral, castigo y humillación, en el primer caso, y el control sobre el ambiente o entorno de la persona, presión colectiva o institucional, en el segundo caso (Rodriguez-Carballeira, 2004).

Áreas de control coercitivo

Según Rodríguez-Carballeira (2004), las “armas” de la persuasión coercitiva que emplean las sectas para el adoctrinamiento se pueden clasificar en cuatro bloques en función del ámbito al que afectan: el entorno cotidiano, el emocional, el perceptivo-cognitivo y el de los estados de conciencia.

Entorno cotidiano

El cambio en el medio ambiente del sujeto implica un aislamiento del exterior, que tiene como fin el “encapsulamiento” del sujeto dentro de la secta en la que queda sumergido, separándose del mundo físico (su ciudad, barrio), psíquico (creencias y valores previos) y social (amigos, familia, trabajo). Cuando una persona se encuentra tan aislada de su red social de apoyo, su necesidad de aprobación aumenta y se hace más vulnerable y susceptible a la manipulación interpersonal.

La inmersión dentro de la secta y la aceptación de su doctrina conlleva una reconstrucción de su propia identidad. En palabras de Rodríguez-Carballeira (2004), “Esta separación dicotómica entre endogrupo y exogrupo es uno de los pilares en los que se asienta el código maniqueo propio del pensamiento sectario”, entendiendo como “dentro de la secta” al endogrupo y “fuera de la secta” al exogrupo, pudiendo observarse el reduccionismo simplista e inmaduro característico del fanatismo.

Dentro del cambio de su ambiente cotidiano se encuentra el control de la información, el cual también lleva al aislamiento y, sobre todo, a una limitación de las alternativas accesibles y sus posibilidades de elección.

Los adeptos son inducidos a despreocuparse de sus necesidades delegando en la secta estas responsabilidades, por lo que se crea un estado de dependencia existencial por el cual pierden su autonomía y capacidad de decisión. Puede afectar incluso a sus necesidades primarias (alimentación, salud, limpieza, relaciones, etc.), y en muchos casos, los miembros han de entregar parte o la totalidad de su sueldo (como pago obligado, donativo u otras prestaciones).

El líder sectario es el que tiene el poder sobre estas pertenencias, y es tal la sumisión y dependencia de sus seguidores que pueden renunciar al control sobre su propia existencia vital para que el líder disponga sobre su vida (Rodríguez-Carballeira, 2004).

En ocasiones, pueden utilizar la violencia física para debilitar al sujeto, bien mediante malos tratos, torturas o un régimen alimenticio empobrecido, y así conseguir una mayor dependencia por su parte de la secta.

También puede conseguirse mediante ciertas dinámicas o “rituales de iniciación”, o mediante sacrificios por las causas de la secta, como es el caso de la purga de los pecados (Rodríguez-Carballeira, 2004). Cuando una persona se une a una secta, está dispuesta a someterse a cambios radicales y onerosos de su estilo de vida. Tal dedicación producirá una motivación sustancial para ver que el movimiento es tan importante y valioso que se merece esos esfuerzos. Es decir, la justificación del esfuerzo está en el fondo de la devoción y la dedicación de muchos miembros de la secta a “la causa” (Worchel et. al., 2003).

Control emocional

Por otro lado, el control sobre su vida emocional atiende a una activación de emociones positivas y negativas. Primero se intenta conmover al adepto y que se deje llevar hacia la condescendencia y aceptación de la secta, y después comienza el uso caprichoso de la “clemencia” y la severidad de los castigos por no cumplir con los mandatos de la secta, acrecentando la incertidumbre y confusión acerca de su propio sistema moral, que se suma a la dependencia total hacia la autoridad.

Control cognitivo

Respecto al control sobre el ámbito perceptivo-cognitivo, según Rodríguez-Carballeira (2004) “El debilitamiento físico y la dependencia, unidos a la omnipresencia de la doctrina en los procesos de sentir, pensar y actuar del adepto, implican un estrechamiento y enlentecimiento en sus facultades cognitivas”.

También se utilizan técnicas que intervienen sobre los procesos de cognición como la denigración del pensamiento crítico (donde se pone en entredicho la propia capacidad del sujeto para pensar), el uso de la mentira y el engaño (pues la realidad dentro de la secta está distorsionada), la demanda de condescendencia e identificación con el grupo (se demanda al individuo la sujeción a los cánones del grupo, cediendo ante su influencia y adoptando la conciencia de grupo como conciencia propia, lo que genera miembros anónimos, desindividualizados), el control sobre la atención y el lenguaje (se puede promover mediante la privación o la saturación sensorial para la atención, y poseer una jerga común como signo de unidad y exclusividad para el lenguaje) y los nuevos referentes de autoridad (la caída de los valores y de las fuentes o principios de autoridad tradicionalmente aceptados por el sujeto) (Rodríguez-Carballeira, 2004).

Control en los estados de conciencia

Por último, el control sobre los estados de conciencia pueden darse a través de la hipnosis, la meditación, los cánticos de mantras, tareas monótonas, drogas, etc. que llevan a estados disociativos en los que el sujeto es más vulnerable de ser sugestionado (Rodríguez-Carballeira, 2004).

Comportamiento tras el adoctrinamiento

Para retener al adepto al servicio de la secta se ha de continuar con el empleo de las técnicas persuasivas. Con ello, los cambios conductuales de los adeptos se vuelven en poco tiempo muy evidentes, y su familia y amigos detectan el problema enseguida ya que empezarán a sufrir con el alejamiento del adepto y la toma de conciencia del engaño en que la persona querida está cayendo.

El papel de estas familias o amigos es fundamental si se desea combatir la influencia de la secta, puesto que en ellos reside la responsabilidad de influir sobre el sujeto para que pueda cuestionarse el modo de vida sectario. Para ello tendrán que mantener el contacto con el sujeto y plantearle dudas de una manera eficaz, de tal forma que poco a poco se consiga que el adepto hable cada vez más con ellos. Con el tiempo se conseguirá que el adepto se vaya dando cuenta del engaño, y tendrá que empezar a recibir apoyo de un terapeuta hasta que logre su rehabilitación psicosocial (González Álvarez, Ibáñez Peinado y Muñoz Rodríguez, 2000).

Secuelas del adoctrinamiento

Y ahora hay que preguntarse ¿qué consecuencias tiene el haber sido víctima de ese intenso adoctrinamiento?

Según la APA (American Psychiatric Association) las personas que han estado expuestas a las técnicas de persuasión coercitiva por un tiempo prolongado suelen desarrollar un Síndrome de Adoctrinamiento Sectario.

Un síndrome es un conjunto de síntomas que suelen presentarse en una patología dada. Los síntomas más frecuentes del Síndrome de Adoctrinamiento Sectario son una radical transformación de la personalidad acompañada por una serie de síntomas y caracterizada, en buena medida, por una disociación entre la personalidad previa y la implantada por el grupo.

También se observa un deterioro de la conciencia de sí mismo, por lo que la percepción acerca de lo que es bueno y malo para uno mismo y los demás queda alterada, pudiendo manifestarse a través de un repentino y drástico cambio en sus sistemas de valores (abandono de sus metas académicas, sociales o laborales anteriores), pues pierde interés en lo que la sociedad le ofrece.

Otro síntoma que desarrollan es un gran sentimiento de culpa, pues una vez que interiorizan la filosofía de la secta, todo lo que hagan en contra de ésta les generará malestar y culpa (teniendo en cuenta que algunas normas van contra sus propias necesidades fisiológicas). Además, desarrollan una visión paranoica del mundo exterior y una desconfianza hacia sí mismos y hacia todos los que no pertenezcan a la secta.

Desarrollan conflictos emocionales al tratar de reprimir sus emociones, y el sufrimiento se intensifica cuando al permitir que su líder les humille se desarman de sus mecanismos de defensa, creyendo que sus necesidades son producto de su egoísmo y tienen que sacrificarlo. Por medio de la autosugestión aprenden a engañarse, ignorando y mostrando aparente indiferencia hacia cualquier dolor emocional, ignorando su propia identidad. Ese estado alterado de conciencia puede suscitar el desarrollo de un Trastorno de Identidad Disociativo. Al estar constantemente aterrorizados con las desgracias, catástrofes, los fuertes castigos y humillaciones, su personalidad cambia por completo.

También se puede observar una falsa mejora de autoestima y seguridad, pero que internamente esconde fuertes sensaciones de angustia. El líder les induce mediante sugestión la idea de que dentro de la secta son más felices y que ésta les transforma en seres superiores intelectual, espiritual y emocionalmente.

Además, los adeptos desarrollan una dependencia extrema hacia el líder, pues éste aplica técnicas coercitivas como el castigo, los gritos, humillaciones e insultos cada vez que toman decisiones o ejercen su criterio propio para resolver cualquier conflicto. Esto hace que se sientan inseguros, incapaces de tomar sus propias decisiones, con sensaciones de incertidumbre y duda que generan falta de autoconfianza.

Sin embargo, se sienten seguros dentro de su mundo enajenado de la realidad exterior. Desconfían del mundo exterior, descartando e ignorando lo que no puedan explicar bajo sus creencias. El fanatismo es algo muy común entre los sectarios: disminución de la flexibilidad mental, intransigencia, baja apertura mental, incapacidad de aceptar los puntos de vista ajenos. El líder inculca en el adepto la creencia de que todo lo perteneciente al mundo social está mal, porque son impuros, están contaminados y hay que buscar la manera de reclutarles para salvarlos.

Las respuestas del adepto responden a la idea imaginaria que el líder les ha forjado sobre el mundo exterior. No atienden a los estímulos ambientales y sociales, sino que contestan mecánica y automáticamente; dirán y harán lo que la doctrina les indique ante específicas circunstancias.

Resumen

En conclusión, hay personas que son más vulnerables que otras a ser captadas por los líderes sectarios, que mediante técnicas de persuasión coercitiva transforman la personalidad de sus adeptos, llegando incluso a provocar trastornos graves. Por lo tanto, conocer esta información puede prevenir a que un gurú que diga tener la solución a todos tus males llegue a destruirte por completo.

 

 

 

 

 

Bibliografía

Guerra Gómez, M. (2005). Diccionario enciclopédico de las sectas (4ª edición). Madrid: Biblioteca Autores Cristianos

González Álvarez, J.L., Ibáñez Peinado, J y Muñoz Rodríguez, A.M. (2000). Introducción al estudio de las sectas. Papeles del psicólogo. 76.

García, M. (2011) Características de la personalidad más destacadas en los líderes sectarios.

Worchel, S., Cooper, J., Goethals, G.R. & Olson, J.M. (2003). Psicología Social. Madrid: Thompson Paraninfo.

Rodriguez-Carballeira, A. (2004). La actuación de las sectas coercitivas. Eguizklore. 18. 247-268

Síndrome de Adoctrinamiento Sectario: http://libresdefe.blogspot.com.es/2015/11/sindrome-de-adoctrinamiento-sectario.html

 

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raquelfouz

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