Historia

Anastasio Aquino y su lucha armada contra la oligarquía criolla en Centroamérica.



Anastasio Aquino y su lucha armada contra la oligarquía criolla en Centroamérica. - Historia

Hay en el mundo muchos revolucionarios, pero de cartón, no son reales; son burgueses disfrazados de revolucionarios. La historia que relataré, es acerca de uno verdadero, alguien que luchó, de manera sincera y sin intereses mezquinos, peleó por su clase social explotada y rebajada al último peldaño  social en la  tan maltrecha división de clases posterior a la Independencia centroamericana. La  situación, después de la Independencia (15-9-1821), mejoró, solamente, para los terratenientes criollos, hijos de peninsulares españoles nacidos en América; de hecho, fueron ellos los que montaron y dirigieron dichos  movimientos independentistas con  el único objetivo de lograr mejoras económicas y políticas para su clase social. Los criollos, terratenientes del añil por  excelencia, eran familias con mucho poder  económico y habían llegado a la cúspide social utilizando a todas las clases  sociales de la época contra los  españoles, a  quienes ya  nadie  quería  en  tierras  americanas. Al finalizar las luchas por lograr la  independencia, aproximadamente en 1822, se instauran  en los nuevos territorios centroamericanos la conocida República Federal, conformada por un Presidente General y uno en  cada  Estado del itsmo y , asimismo, un ejército para cada nación. El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica, Guatemala y Los Altos (en Quetzaltenango), integran un solo Estado.  Desde el principio, dicha República, nació muerta, pues, al  estar  integrada por dos partidos, muy contrarios, ideológicamente, entre  ellos, los consevadores y los liberales, inician una  serie de luchas armadas para  imponerse políticamente al otro. Por esas  guerras, comienza una  demanda  de  soldados rasos para  que  luchen en los  ejércitos, cabe mencionar que  el  ser  parte  de  estas  milicias no  era  voluntario, si no una  obligación imperante. Se  recluta, de manera forzosa, población entre las comunidades  indígenas; siendo una, la  del indígena Anastasio Mártir Aquino (1872-1833); además, se hacen más fuertes los maltratos, por parte de los terratenientes, hacia los  campesinos indígenas, pues estos últimos ya no tenían la protección de la Corona Española. Hay  que agregar algo muy importante, el gobierno del Estado del Salvador, presidido por el criollo terrateniente Mariano Prado, en ningún momento buscó mejoras para los más  pobres si no, más bien, mantener la estructura jerárquica de explotación, estando los  indígenas  a la base de la misma. Corría el año de 1833, a principios, cuenta la historia que Anastasio asesina a un caporal  quien  mantenía preso a su hermano en el cepo ( instrumento heredado de los españoles para inmovilizar a un hombre); convirtiéndose este  abuso,  en  el  detonante para que él iniciara su lucha armada. Después de haber  controlado levantamientos indígenas y mestizos en los departamentos de San Miguel, Chalatenango, Izalco y Sansonate, el Gobierno Federal se encuentra frente a una  organización mejor y más fuerte,pues Anastasio encabeza un poderoso levantamiento, en la región de Santiago Nonualco, su lugar de nacimiento. Al mando de 3.000 combatientes,  derrota al Comandante Guzmán, en la vecina ciudad de San Vicente. Algo bien interesante, el Jefe de Estado en San Salvador, la capital, el criollo Mariano Prado, al verse incapaz de controlar la sublevación, deposita el poder  en  su  Vice Presidente, Joaquín San Martín; pero ambos se esconden para  resguardar  sus  vidas. Esta  situación no  es  bien  vista por la tropa del lugar por lo  que  abandonan la  ciudad capital. El abandono de la ciudad capital, por parte del Presidente y  el Vice Presidente, fue  un  acontecimiento desconocido por el insurrecto Anastasio Aquino; pues de haber sabido, muy fácilmente  se hubiera  apoderado del país entero y habría instaurado el primer gobierno, en América,regido por indígenas auténticos. Entre el 14 y 15 de febrero de ese año, Aquino, lleva  sus tropas, acantonadas en la ciudad de Zacatecoluca, a  la ciudad de San Vicente y la toma. Ante el temor de ser robados, los vecinos más pudientes, esconden sus objetos de valor más preciados. En esta ciudad, entra con  2 ejércitos, uno bajo su mando y el otro bajo la dirección de su hermano; siendo nombrado por los vecinos,  obviamente por temor, como Jefe Político de la Ciudad de San Vicente. Para finalizar, el Comandante entra a la Iglesia del Pilar, toma la corona de la imagen de la virgen María, se la pone y se auto proclama «Rey de los Nonualcos»; asimismo, saquea la ciudad. El 16 de febrero, fue nombrado, por los habitantes del poblado de Tepetitán, » Comandante General de Las Armas Libertadoras». En esta última ciudad, establece un código de leyes contra el hurto, homicidio y vagancia; además, de otras  que protegen a las mujeres, por  estar éstas, muy desprotegidas y maltratadas por los hombres de la época.  Las autoridades en su afán por contener el avance real de este poderoso comandante indígena, reúnen muchos  hombres para  integrar la tropa al mando del Mayor C. Cuéllar; pero es derrotado  completamente. Cuenta la historia, que Anastasio se abalanzaba sobre las tropas criollas ,con gran fuerza y determinación, gritando en la batalla: «Treinta arriba, treinta abajo, y adentro santiagueños». Su ejército  era  invencible, la  furia  de  los  indígenas y mestizos, había cruzado sus límites, y, Anastasio Aquino, se  conducía a lograr  el control total del Estado de El Salvador. Tres fueron los factores  que  contribuyeron a que Anastasio Aquino fuera derrotado. Primero, la Comandancia de las Tropas  Criollas mandaron a un sacerdote de confianza al cuartel General del indígena, en  el cerro del Tacuazín, para ver, supuestamente, si le podía persuadir para que él se entregara, pero, lastimosamente, el cura no era más que un espía, quien, posteriormente, reveló la posición del caudillo. El otro factor, fue una enfermedad que  fue diezmando y debilitando a su ejército. El tercer factor, fue el perdón de la vida de los rebeldes  que  se  rindieran y revelaran la ubicación del guerrillero. Finalmente, entre las  filas del indígena, hubo alguien que lo traicionó; razón por la cual, es capturado, el 23 de abril de 1833. Aquino fue trasladado a la ciudad de Zacatecoluca, es juzgado y condenado a muerte por decapitación. La pena es ejecutada en la ciudad de San Vicente y  su cabeza  es  exhibida en una jaula con el rótulo: «ejemplo de revoltoso».

Esta forma de aplastar cualquier intento de exigir justicia social en mi país, El Salvador, tuvo consecuencias  nefastas  en nuestra  historia. Era similar a una olla de presión, que  al estar demasiado tiempo hirviendo, tiende a lanzar su tapadera de manera brusca. 100 años después, en 1932, una sublevación de indígenas explota en la  zona occidental de nuestro país, siempre por lo mismo: situación de abusos de poder y explotación a los indígenas y campesinos en general. Esta sublevación es aplastada de la misma forma, con las  armas de las metralletas de los  militares contra un ejército de indígenas mal armados. Casi 50 años después(1980), inicia el conflicto armado entre los mismos actores: los ricos terratenientes, el ejército del lado de ellos y las grandes masas de campesinos, liderados por falsos revolucionarios; sólo que esta vez, los campesinos e indígenas, sí fueron bien organizados y armados. Bueno, amigos, espero haberlos  deleitado con este relato. Hasta un próximo artículo.

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