Sociedad

Anda y contale a Dios

Anda y contale a Dios - Sociedad

Anda y rezale a tu Dios, y en el medio de aquel rezo ponelo al tanto de este mundo del que parece cada vez saber menos o ignorar. Anda y contale, contale sobre los niños que duermen bajo los puentes, con el estomago rugiendo y la piel temblando en invierno, con las manos sucias, los pies descalzos, los labios partidos y los ojos cansados de llorar. Anda y contale sobre las guerras entre hermanos, luchando por un trozo de papel enumerado, arrasando con los recursos en busca de poder, sacudiendo balas sin pararse a pensar. Anda y contale, hablale de las plagas y la enfermedad que se llevan a la tumba ciudades enteras, de las empresas farmacéuticas creando virus mutados para hacerte enfermar y venderte una cura si tienes dinero. Contale como se mueren las mujeres abortando lo que su padre, hermano o abuelo le dejaron en el vientre, sangrando en la clandestinidad y juzgadas por una iglesia-ley que te obliga a parir con tan solo 10 años. Contale como María y Magdalena desaparecen de sus casas, de sus barrios, volviendo de la escuela y son violadas una y otra vez, como sus cuerpos son vendidos y maltratados sin piedad. Anda y contale sobre la desigualdad, sobre como unos pocos viven en palacios rodeados de majestuosidades mientras otros juntan cartones para tener un pedazo de pan. Anda y contale, mostrale los rostros de los mortales vestidos de oro que obran en su nombre y por las noches roban inocencias poniendo su mano asquerosa encima de los genitales de quien llaman ángeles. Anda, rezale, y en el medio de tanto rezo no te olvides de avisarle que se le esta yendo todo de las manos, avísale como nos quema el pecado capital. Anda, arrodíllate frente a su estatua misericordiosa y contale sobre los misiles cayendo sobre Afganistán, sobre las sequías en África, sobre las balas perdidas que caen sobre sienes inocentes, contale sobre los niños de Haití que viven en la miseria, como si fueran un despojo de la sociedad. Anda, anda y contale como la iglesia se llena los bolsillos con los sueldos de los demás. Como te surten de agua bendita escupida con asco y maldad. Como obispos se pasean en sus coches nuevos mientras a su lado un estomago muere diciendo «no puedo más».

 

DIOS NO OBRA DE MANERA MISTERIOSA.

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Acerca del autor

Candela Niechwiadowicz

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