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Aproximaciones a Kierkegaard- vida y obras, La existencia, La Verdad, El ser, La Angustia, La Fe



Aproximaciones a Kierkegaard- vida y obras, La existencia, La Verdad, El ser, La Angustia, La Fe - Literatura

Aproximaciones a Kierkegaard
 
Sören Aabye Kierkegaard nació el 5 de mayo de 1813, en Copenhague, Dinamarca y falleció el 11 de noviembre de 1855.
Su padre le brindó una formación extremadamente religiosa, debido a que sufría una terrible culpa y un gran temor por haber maldecido en el pasado a Dios. Este hecho marcó la vida del padre y marcaría a su vez la del hijo.
Fue un solitario, un especie de mártir de su propia causa.
 
Estudió teología, filosofía, literatura e historia.
Se interesó por Hegel, cuya teoría se extendía como una plaga por toda Europa en aquella época.
En 1840 se licenció en Teología y renunció a su compromiso con su prometida, Regina Olsen luego de un año de relación.
Se creía destinado a cumplir una misión y el matrimonio lo alejaría de la misma.
Esta decisión le causó mucho dolor a lo largo de su vida.
Luego de abandonar a Regina, huyo a Berlín, y permaneció un año asistiendo a las clases del filósofo Schelling.
 
Kierkegaard fue un pensador muy ligado a la religión durante toda su vida.
En Kierkegaard hay un estrecho vínculo entre su vida y su filosofía. Aquí surge una de sus principales críticas, de que pregonar una subjetividad tan profunda imposibilita toda objetividad.
 
No escribió acerca del mundo, sino acerca de la vida y de cómo se vive.
Su gran tema sin duda fue el » ser existente».
Fue el padre del existencialismo, aunque olvidado rápidamente fue retomado un siglo después de su muerte.
 
La existencia
 
Kierkegaard retoma una pregunta que había sido abandonada por la filosofía y que había sido una de sus primeras y fundacionales preguntas: «¿qué es la existencia?».
Para Kierkegaard todos debían hacerse esa pregunta, pero no solo eso, sino que él consideraba que debían vivir en consecuencia con la respuesta que elaborarán a esa pregunta, dando una relevancia superlativa a la «subjetividad».
 
Para Kierkegaard la existencia es una categoría que se refiere al individuo libre. La define como un «sordo», en tanto que inexpresable, sería lo que queda después de que se quita todo lo que se puede analizar.
 La existencia se juega en términos de realizarse a uno mismo, de construirse. Para ello pone en juego la libertad y el compromiso entero de su ser.
La existencia tiene que ver, según el pensador danés, en valorar la subjetividad individual escindida del colectivo grupal.
 
Para ello se valió de una poderosa Analogía de la existencia:
Hay dos sujetos que se trasladan en carro y llevan las riendas de sus caballos.
Uno, es llevado por el caballo, entregado al devenir, el caballo sigue su camino habitual y traslada el carro y al sujeto a su voluntad que bien podría ir dormido.
El otro, guía su caballo. Le impone su voluntad. Elige el camino y tracciona con su fuerza del caballo para que se dirija donde él desea.
Los dos podrían ser nombrados como conductores, pero en sentido estricto solo el segundo es el conductor.
Aquel que se deja arrastrar por el rebaño, por el común de la masa y se diluye en la existencia colectiva, no se puede decir en términos estrictos que exista. No pone en juego el ejercicio de su libertad en cada elección que toma.
No se compromete con la realidad, por ende, no existe. La existencia se juega en la acción, en el compromiso de la elección, y no en la mera observación como espectador. Comprometerse el existir. La indiferencia es propia de los cadáveres.
«La existencia misma, el acto de existir, es un esfuerzo (…) el esfuerzo es infinito».
El sujeto, su existencia, es un péndulo entre lo finito y lo infinito.
Y el esfuerzo por existir, el compromiso por ser, debe ser constante e inalienable.
 
Para Kierkegaard hay 3 esferas o estadios de existencia, la estética, la ética y la religiosa.
 
La dialéctica de los estadios
 
Con su episteme dialéctica, Kierkegaard propone una síntesis entre la vida estética y la vida ética, que es la vida religiosa.
El primer estadio lo denomina estadío estético. Allí sitúa al hombre estético, caracterizado como sensible, impulsivo,  guiado por emociones y como la Ausencia de principios morales universalmente determinados, ausencia de fe religiosa y el deseo constante de gozar toda experiencia sensual. El ser estético, escapa a las limitaciones que coercionan sus sus gustos, huye de limitaciones y presupone una estética hedonista y libertaria donde escapa a límites y definiciones para su vida. Su vida no sigue patrones ni normas estancas. La vida estética es libertad.
Pero una libertad carente de control, una libertad sin fronteras, consiste en una vida impulsada por el placer efímero de sensaciones que dependen constantemente del exterior, «espera todo de afuera», lo que lo limita a un ser pasivo dominable y absolutamente falto de voluntad.
Deposita toda su existencia en sensaciones que escapan a su control y voluntad y que lo terminan haciendo prisionero.
Esta actitud encuentra su carencia e insatisfacción en quedar permanentemente a la espera de sensaciones de goce y emoción que lo satisfagan, de otra manera el hombre queda encerrado en su insatisfacción por la espera o búsqueda constante de placeres efímeros. El sujeto sediento de placeres termina aferrado a las sensaciones que lo dominan.
Kierkegaard resalta la intranquilidad constante del hombre que queda condenado a la «desesperación» de vivir en el sótano de su propia existencia. El individuo finalmente se vuelve consciente de que carece de toda certeza o significado y esto lo conduce indefectiblemente hacia la depresión.
En esta forma de vida el individuo renuncia hasta de la libertad, en tanto que es sujeto del destino y la razón de su vida se encuentra en el exterior, le resulta ajena.
Aquí, el sujeto tiene dos posibilidades o convive con la desesperación o asciende al siguiente nivel, a través de una decisión y un compromiso.
 
El segundo estadio es el ético.
El individuo que vive la vida ética se crea a sí mismo a través de su elección, con cada elección se está creando a si mismo.
El sujeto se somete a principios y obligaciones universales, para ser parte de un todo, que lo define y limita, pero lo hace parte dándole consistencia a su vida. El ejemplo que utiliza es la postergación de los deseos sexuales( ser estético) entendiéndose como efímeros y contrayendo matrimonio, aceptando sus obligaciones y restricciones (ser ético).
Aquí se produce lo que llama » héroe trágico». Aquel que «renuncia a sí mismo a fin de poder expresar lo universal».
Existe sin embargo la posibilidad de que la debilidad humano lo haga caer en el pecado, por eso el «ser ético» debe tener una fuerte impronta de su voluntad. El sujeto busca el ideal del yo, un progreso constante de su yoidad mediante un compromiso identitario que busca conocerse cada día más.  
 
Si la estética, queda subyugada por lo contingente, lo ajeno y externo, la ética, queda demasiado ensimismada y alejada del entorno y de toda relación social. Posibilitando el pecado y la culpa como consecuencia del mismo. La estética se ocupaba del mundo externo, contingente e inconsistente y resulta en una depresión ante la falta de sentido; la ética se ocupa del mundo interno, necesario, consistente y autocreador.
 
Así como la desesperación forma la antítesis de la conciencia estética, que solo es superada por el compromiso ético del sujeto, del mismo modo la posibilidad del pecado da lugar a la antítesis en el estadio ético, que solo es superado por el acto de Fe.
 
Kierkegaard encuentra la síntesis dialéctica en lo religioso, salto de fe, síntesis de lo individual y lo social, de la certeza del conocimiento propio y de la incertidumbre de la contingencia.
La fe resulta en un salto, una aventura incierta hacia el riesgo y por tal, implica una incertidumbre objetiva. Es un acto irracional, carente de toda justificación racional.
El acto de Fe debe repetirse constantemente. La fe, consiste en una elección continua e incesante de la voluntad.
Incluye en este estadio la noción de sacrificio, imperioso si se desea conseguir algo. El sacrificio no sigue patrones racionales ni estéticos.
En ese salto irracional aparece el verdadero sentido de nuestra vida.
Representa un riesgo porque es dudoso, si pudiese comprobarse racionalmente se alejaría de lo absoluto, incomprensible para lo humano, y carecería de incertidumbre, solo hay voluntad y riesgo si no hay certeza,  y allí se erige la verdad.
Aparece aquí el concepto de incertidumbre objetiva.
 
El individuo y la masa
 
kierkegaard hace una apuesta por el individuo, por la elección y el compromiso que requiera esa decisión. Aquí reafirma su existencialismo, en tanto que las alternativas y el compromiso en la elección de una de ellas cosificada la existencia humana, la constituye.
La elección positiva, el acto deliberado de comprometerse y elegir frente al infinito de lo posible, constituye la esencia del pensamiento de Kierkegaard que se aleja del pensamiento especulativo abstracto e idealista.
Una masa actual, rica o pobre, o cualquiera masa del pasado ya desaparecida como tal, es siempre una falacia, porque convierte al individuo en un ser incompleto, carente, sujeto y profundamente irresponsable para con su compromiso electivo de su propia subjetividad, se relaja en la masa, deja de pensarse a sí mismo y se entrega al devenir colectivo que le.resulta ajeno.
 
Se enfrenta ideológicamente a la idea hegeliana de interpretar al sujeto como parte de una universalización fantástica y falaz.
 
» la relación de cada uno con Dios es algo superior a la relación del individuo con el género, y de este con Dios».
Para Kierkegaard, la exaltación de lo universal, de la colectividad, de la masa por sobre lo individual es » mero paganismo».
La transición a un estadio superior de la dialéctica se da según este autor por asumir un compromiso voluntario a la hora de elegir.
 
La verdad
 
Para Kierkegaard hay dos especies de verdad.
Por un lado sitúa a la verdad objetiva, como la historia o las ciencias, orientada al mundo externo.
Esta verdad depende de lo que se dice.
Por otro lado ubica a la verdad subjetiva, donde todo depende de como se diga. Esta carece de criterios objetivos.
Aquí el autor pone el ejemplo de dos hombres rezando. Uno reza a Dios pero con espíritu falso. El otro, un pagano, reza a su ídolo primitivo, pero lo hace apasionadamente.
Para Kierkegaard el segundo posee mayor verdad subjetiva.
La verdad subjetiva está completamente ligada a la voluntad y el compromiso.
A estas, el pensador danés le atribuye mayor relevancia, porque constituyen nuestra existencia. No son relevantes por su certeza sino por nuestro compromiso con ellos.
Con esto descarta cualquier origen objetivo para toda moral.
Los hechos pueden ser determinados por nuestra actitud hacia ellos.
Todo sujeto es creador de su propio mundo, constituye su propia subjetividad en cada elección.
Construye el mundo al expresar sus valores subjetivos, con cada compromiso el sujeto crea su propio mundo. El individuo ve el mundo que quiere ver, porque ha escogido previamente los valores que lo visualizan, del mismo modo que los valores que ha asumido como propio lo constituyen como sujeto de la historia.
La conciencia para Kierkegaard siempre tiene una intencionalidad que la precede.
 
La Angustia
El concepto de angustia surge como consecuencia ante la posibilidad de ejercer la libertad, que como vimos implica un compromiso total e irrenunciable.
Ante esa posibilidad al sujeto le produce antipatía lo desconocido, lo improbable, pero a su vez también le produce simpatía en tanto ejercicio de su libertad y materialización de su existencia.
La angustia es, en definitiva, la posibilidad material de constituirse como sujeto en el ejercicio de su libertad.
Es la opción por el » salto de fe», un compromiso y una elección constante. Un salto al vacío. Que sólo puede ser saldado con un profundo acto de fe.
El sujeto, consciente ante la posibilidad de arrojarse al vacío, siente al unismo rechazo y atracción, y de esa pugna deviene la angustia. Angustia por la posibilidad, que implica toda libertad.
Si la libertad no implica una elección, no implica discernir entre múltiples libertades posibles no es libertad, es coerción.
 
La única salida ante la desesperación y la angustia consiste en elegir «el propio yo» y dar el salto de fe. El único » yo auténtico» es el creyente.
 
Frases
 
» La verdad es una incertidumbre objetiva ligada a un proceso de apropiación de la interioridad más apasionada» ( Postescritos no científicos)
 
«La fe es precisamente la contradicción que se establece entre la pasión infinita de la interiorización del individuo y la incertidumbre objetiva» ( Postescritos no científicos)
 
«Angustia es la posibilidad de libertad»
 
» cuanto más es capaz un hombre de olvidar, mayor número de transformaciones puede experimentar en su vida; cuanto más recuerda, más divina deviene su vida» ( Diarios)
 
«La filosofía tiene razón cuando sostiene que la vida debe comprenderse hacia atrás. Pero uno se olvida del otro principio, que debe ser vivida hacia delante» ( Aforismos)
 
» La raza humana cesó de creer en Dios. Y llegó su castigo: empezó a sentir temor de ella misma, empezó a anhelar lo fantasmagórico, y ahora tiembla ante esta criatura de su propia imaginación.» (Aforismos)

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