Economía

El árbol del dinero

El árbol del dinero - Economía

El árbol del dinero existe.

Creciste con el cuento de Pinocho que plantaba monedas y de allí no brotaba nada. Creciste con tus padres preguntándote irónicamente si te pensabas que el dinero crecía en los árboles. Creciste  pensando como la mayoría. Creciste con una sola realidad: el dinero es fruto del trabajo y, si me permites ahondar en la desgracia, es el escaso fruto de tu trabajo que apenas te da para pagar tus cuentas mensuales y, con suerte, permitirte unas vacaciones al año.

Qué tragicómica puede llegar a ser la vida. Siempre sufriendo por el dinero y ahora viene alguien y te dice que el árbol del dinero existe. Es más, te aseguro que cada vez es más fácil plantar árboles de dinero. ¿Te lo crees? Seguramente no, pero deja que te lo explique.

 

 

Ésta es una planta como otra cualquiera. Si quieres una planta de interior que te dé flores y frutos a menudo, debes informarte de la planta y dedicarle tiempo a diario. Si quieres un pequeño huerto que te dé algunas lechugas y tomates, debes informarte, pero es suficiente con dedicarle un rato a la semana. O si quieres una Secuoya en el bosque, ni te tienes que informar y mucho menos dedicarle tiempo. Basta con plantar la semilla y esperar a que la naturaleza dé sus frutos. Por supuesto, la planta de interior te da flores casi a diario, el huerto te puede dar frutos varias veces al año y la Secuoya irá lenta en dar frutos pero sin duda es la más fuerte y segura de las plantas que puedas sembrar.

 

Tanto rollo de plantas, pero ¿cómo tengo yo un árbol de dinero?

Déjame que te explique lo que tienes que tener en cuenta:

Primero. La semilla. La mayoría tenemos algún sueldo o ingresos mensuales. Y te digo una gran verdad: tanto el que gana 800€ como el que gana 3.000€ al mes tienen problemas para llegar a fin de mes. La semilla tiene que ser una parte de tu sueldo de la cual te puedas desprender cada mes como si la hubieses perdido. Para unos 10€ puede suponer una cantidad inicial adecuada, otros podrán permitirse 500€. Está claro que cuantas más semillas plantas más frutos tienes, pero empezar por algo o, si no siempre ingresas lo mismo, calcula un porcentaje sobre lo que ingresas. ¿Un 5%, 10%, 50% tal vez? Siempre dependerá de la situación de cada uno.

Segundo. La maceta. ¿Dónde plantarás tu árbol? Esto es vital. Tienes que elegir dónde plantas tus semillas dependiendo del fruto que quieras, de la rentabilidad que quieras sacar. Y hoy en día, amigo mío, tienes más macetas de las que te puedas imaginar.

Si quieres una planta de interior que te dé frutos a menudo, piensa que debes informarte y dedicarle mucho tiempo: Por ejemplo, el trading o más coloquialmente conocido como La Bolsa. Dedicarle una parte de tu dinero a especular en los mercados financieros requiere de conocimientos y dedicación, no es nada sencillo, pero con conocimiento puede ser una más que lucrativa manera de sembrar el dinero. Sin duda, encontrarás multitud de personas que denostan este tipo de macetas unos principalmente porque jamás se dedicaron a formarse y a adquirir conocimientos, lo que les llevó a no tener ni idea de cómo cuidar su planta y, claro, esta se muere. Otros porque pusieron un dinero no podían permitirse y este tipo de plantas son delicadas y tener conocimiento no te asegura que siempre te den frutos.

Si quieres un huerto que no te lleve tanto tiempo, que sea menos delicado y tener más asegurado sus frutos teniendo que dedicarle menos tiempo, puedes decantarte por plantar tus semillas en plataformas de inversión colectiva, fondos independientes y a través de internet tienes muchísimas otras macetas que estudiándolas pueden servirte. Básicamente prestas tu dinero y te lo devuelven con intereses, plusvalías, etc…. Pero lo dicho, no te confíes, estudia bien la maceta en la que vas a dejar tu dinero.

Y finalmente si quieres una Secuoya y plantar tu dinero muy a largo plazo, tienes depósitos, cuentas remuneradas y demás productos bancarios con la etiqueta “1/6”. Esta sin duda es la manera más segura, la que tienes que dedicarle menos tiempo y conocimientos pero, claro, a cambio te dan muy poca rentabilidad.

 

Tercero. El abono. Dependiendo de la maceta en la que tengas tu dinero, deberás regar más o menos a menudo, realizar cambios y estrategias. Esto es lo que decíamos de estar pendientes, de formarte en lo que necesita tu planta dependiendo de la que escojas. Tener el conocimiento y actuar en consecuencia según los requerimientos.

 

Efectivamente, el ahorro no es algo que culturalmente nos hayan inculcado. Y mucho menos la inversión que a todas luces nos parece cosas de millonarios. Baste decir que hay plataformas en internet que puedes empezar a invertir con tan solo 50€.

A partir de aquí, lo que te hace falta sólo es…un plan. Pero esto lo hablamos en el próximo artículo. Hasta entonces espero que empieces a creer lo que te he dicho. El árbol del dinero existe.

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Acerca del autor

Ismael Melville

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