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Argentina: Neoliberalismo Y Flexibilización Laboral

Argentina: Neoliberalismo Y Flexibilización Laboral - Historia

¡Bienvenidas y bienvenidos a mi primer artículo!

Lo primero que deben saber de mí es que soy de Argentina y que soy profesora de Historia. Espero poder aprovechar este espacio para mejorar mis dotes como docente y a la vez para profesar este rubro tan olvidado pero a la vez tan necesario de recordar como es la Ciencia Histórica.

Historia no es sólo saber fechas y recordar nombres, Historia es analizar y aprender de nuestros errores para evitar repetirlos, es ser conscientes de nuestro pasado para ampliar nuestra visión y aceptarnos en sociedad. Es entender las luchas históricas para ver a las personas como sujetos de derechos.

Quisiera empezar este artículo con un trabajo que hice para la facultad sobre neoliberalismo. Es importante que entendamos de qué va este término, qué busca y como se aplica para poder reconocerlo en la actualidad y no dejarnos maltratar por aquellas y aquellos que deberían protegernos.

Las y los dejo con el tema en cuestión y espero que les guste!

Neoliberalismo

El neoliberalismo nació después de la Segunda Guerra Mundial en Europa y América del Norte –específicamente Inglaterra y EE.UU.- como una reacción teórica y política contra el Estado intervencionista y de Bienestar, propio de la posguerra. Atacó apasionadamente cualquier limitación de los mecanismos del mercado por parte del Estado, a quién denunció como una amenaza letal a la libertad económica y política. Tenía como propósito combatir el Keynesianismo y el solidarismo reinantes, y preparar las bases de otro tipo de capitalismo, duro y libre de reglas, para el futuro.

En Inglaterra, Friedrich von Hayek, argumentaba que el nuevo igualitarismo de ese período (el Estado de Bienestar) destruía la libertad de sus ciudadanos y la vitalidad de la competencia de la cual dependía la prosperidad de todos. Y argumentaba que la desigualdad era un valor positivo. Su idea era mantener un Estado fuerte en su capacidad de quebrar el poder de los sindicatos y el control del dinero, pero limitado en lo referido a los gastos sociales y a las intervenciones económicas. La estabilidad monetaria debía ser la meta suprema de cualquier gobierno, pero era necesaria una disciplina presupuestaria, con la contención del gasto social y la restauración de una tasa “natural” de desempleo. Eran imprescindibles reformas fiscales para incentivar a los agentes económicos; es decir, reducciones de impuestos sobre las ganancias más altas y sobre las rentas.

En síntesis, pilares del neoliberalismo eran un Estado mínimo (sin la intervención en el mercado ni inversión en las políticas sociales), la desintegración de los sindicatos, el desempleo regulado por la ley de la oferta y la demanda (como mecanismo natural) y un marco jurídico en pro de la reducción de impuestos para los más poderosos.

La Flexibilización laboral

La flexibilidad laboral o desregulación del mercado de trabajo hace referencia a la fijación de un modelo regulador de los derechos laborales que elimine trabas y regulaciones para contratar y despedir empleados por parte de las empresas y organizaciones privadas.

Orígen

En la década de los ’70 entra en crisis en los países desarrollados un modelo de acumulación basado en la organización del trabajo fordista y en las directrices keynesianas imbricadas con el Estado Benefactor. En 1978, lo que había sido visto como “simples turbulencias de una economía próspera” se expresó como una crisis de carácter estructural del modelo.

Los diversos enfoques que se constituyeron a fin de dar respuesta a dicha crisis estaban basados en el argumento que el modelo anterior habría acumulado excesivas rigideces en los mercados de productos, capitales y trabajo, acotando el margen en la acumulación del capital. Ante este escenario las respuestas que se ensayaron pivoteaban sobre la necesidad de disminuir la incidencia del estado sobre el mercado y el aparato productivo; a su vez, otros enfoques sostenían que la caída de la rentabilidad provenía de las rigideces que se habían acumulado en los procesos de trabajo más que en una insuficiencia de la demanda global o de problemas de regulación del sistema.

Debido al aumento del desempleo y del empleo no registrado, es que la flexibilidad laboral se presenta para algunas escuelas como la “receta” adecuada.

Argentina (caso)

Con la llegada del neoliberalismo a la Argentina, la flexibilidad laboral acompañó la transformación del Estado, y la necesidad de adaptar la regulación normativa de las relaciones laborales a la nueva realidad productiva comenzó a impregnar el discurso dominante, cuyo planteo fue eliminar las rigideces impuestas por la presión sindical sobre el Estado y las empresas. Aunque el discurso basado en la “modernización” venía desarrollándose desde mediados del gobierno radical, su puesta en práctica fue sólo posible a partir de las condiciones impuestas tras las crisis hiperinflacionarias de fines de la década de 1980 y principios de los ’90.

El modelo económico puesto en funcionamiento mediante la Ley de Convertibilidad, las pautas impuestas por la reforma del Estado y la Ley de Emergencia Económica, sirvieron como marco a la implementación de medidas destinadas a desregular las relaciones laborales.

Análisis desde la mirada de Antonio Gramsci

Desde un aspecto social, se entiende como «hegemonía cultural» – según se lee en la obra de Antonio Gramsci – la dominación y mantenimiento de poder que ejerce una persona o un grupo para la persuasión de otro u otros sometidos, minoritarios o ambas cosas, imponiendo sus propios valores, creencias e ideologías que configuran y sostienen el sistema político y social, con el fin de conseguir y perpetuar un estado de homogeneidad en el pensamiento y en la acción, así como una restricción de la temática y el enfoque de las producciones y las publicaciones culturales.

Según la opinión de Gramsci, la hegemonía existe cuando la clase dominante no sólo es capaz de obligar a una clase social subordinada o minoritaria a que satisfaga sus intereses, renunciando a su identidad y a su cultura grupal, sino que también la primera ejerce control total en las formas de relación y producción de la segunda y el resto de la sociedad.

De acuerdo a esto, en los años 90, en los cuales se implementó la política económica del neoliberalismo, el Estado impuso este modelo haciéndole creer a la gente que era el mejor, valiéndose de diversas estrategias: críticas a la situación anterior, dominio de los medios masivos de comunicación, etc.

Hegemonía:

La herramienta más importante con la que contó el neoliberalismo para difundir su “lógica” fue la utilización de los medios masivos de comunicación, con los que se logró insertar en la población una nueva serie de valores, una nueva concepción del mundo y una aceptación de las nuevas leyes del mercado.

La monopolización de los medios de comunicación en Argentina favoreció la difusión de este discurso hegemónico. La intención era desarrollar el consumismo, tan necesario en este nuevo modelo económico. También se intentó justificar la llegada de capitales extranjeros a través del menosprecio de la industria nacional, y distraer a la población de la situación real con parámetros como el “riesgo país”.

Contrahegemonía:

Si bien prometía bienestar o un derroche de riquezas, pronto se vieron las consecuencias de la implementación de este modelo:

  • Aumento de la desocupación
  • Precarización laboral
  • Ensanchamiento de la brecha entre ricos y pobres

Como el gobierno no tomó medidas al respecto, fue la misma población quien decidió buscar soluciones a estos problemas. Surgieron así importantes movimientos sociales tales como: “clubes de trueque”, “asambleas barriales”, “organización de trabajadores desocupados”, “fabricas recuperadas”, “piqueteros”, etc., que pretendían crear espacios de discusión y diálogo con el gobierno.

Algunas de sus propuestas y líneas de acción fueron:

  • La autonomía y la acción directa en la gestión del transporte, servicios públicos, tierra y vivienda, infraestructura;
  • La participación ciudadana;
  • La horizontalidad en los procesos de toma de decisiones;
  • La organización barrial a través de eventos culturales y sociales;
  • Las compras comunitarias, los micro-emprendimientos, los comedores populares, etc.

Las acciones de los movimientos sociales pusieron de manifiesto lo desarticulado que se encontraba el gobierno respecto de la realidad, y funcionaron gracias al fuerte sentimiento de solidaridad de los miembros de las comunidades.

Análisis desde la mirada de Dorothy Smith

Dorothy Smith plantea que las mujeres no tienen historia escrita porque jamás se las ha dejado participar en la creación de pensamiento ni en la construcción de la cultura, la cual ha sido “manufacturada” en posiciones de poder ocupadas por hombres, por lo que nuestras formas de pensamiento conllevan una visión del mundo desde un lugar en que no hay mujeres.

Destaca que la mujer se encuentra siempre en inferioridad de condiciones, a nivel laboral, respecto al varón debido a que su falta de acceso a la educación ha sido un factor determinante.

Por otro lado, menciona que la creciente participación en este mundo laboral ha difuminado la línea divisoria entre su rol privado (el hogar) y público.

Educación

La educación ha influido de manera decisiva en la incorporación de la mujer al mercado laboral. En Argentina, hacia el año 2001, el porcentaje de inscripción de niños y niñas fue casi 100% en el nivel primario. Sin embargo, la proporción de mujeres que completaron la educación secundaria fue mayor que la de los varones (82% para las jóvenes comparado con el 79% para ambos sexos) y a nivel universitario el 48% de los estudiantes universitarios fueron hombres y el 52% mujeres.

Es decir, tanto los adolescentes (15 a 17 años), como en los jóvenes adultos (18 a 24 años) la asistencia escolar fue mayor entre las mujeres que entre los varones.

Las principales consecuencias que tiene el nivel de educación sobre la inserción de las mujeres en el mundo del trabajo son:

  • estimula el ingreso o reingreso en una actividad profesional,
  • permite a las jóvenes con títulos superiores integrarse a profesiones caracterizadas por ser “masculinas” y por último,
  • permite una variedad de utilizaciones profesionales de un mismo título.

No obstante, existen diferencias sobre la consideración de la fuerza de trabajo femenina: la mujer de baja educación es la que se encuentra en una situación desfavorable, ya que fuera de la educación formal tiene pocas posibilidades de adquirir conocimientos y entrenamiento para enfrentarse al mercado de trabajo con posibilidades de empleo en otras tareas que no sean las de servicio doméstico.

La mujer de mayor nivel educativo y estrato social más alto, en cambio, posee una estructura diferente de expectativas culturales y mayores posibilidades de contar con medios que le faciliten la crianza de los hijos  Estas mujeres, con crecientes niveles de educación, ingresan al mercado laboral en acompañamiento de los servicios modernos, incorporándose en los servicios sociales y financieros, en la administración pública o como personal administrativo en las nuevas empresas del sector manufacturero.

La educación también influye de manera importante en la conformación de las familias, pues las mujeres con mayor nivel educativo, tienden a participar en mayor proporción en el mercado laboral, por lo que postergan el casamiento y la maternidad.

Rol público – privado

Ahora bien, muy distinta es la situación que comienza a desarrollarse a partir de los años ochenta. En estos años, comenzamos a visualizar el ingreso de la mujer al mercado de trabajo por razones de tipo “económico” debido a un verdadero deterioro de los ingresos de los hogares. En estas situaciones la salida a trabajar no responde a una elección sino a la necesidad de frenar una situación de empobrecimiento producida por la desocupación o de precariedad laboral de los cónyuges varones.

La falta de trabajo formal generó desocupación y aislamiento del varón respecto a su lugar tradicional en la familia y la sociedad. Esta situación afectó su posición subjetiva, ya que comenzó a sentirse marginados por una condición que no había elegido: la de “desocupado”.

Varones y mujeres se comienzan a encontrar en la calle, entendiendo este espacio como lugar público de participación y planteo de problemas. Desde ese momento, ambos luchan a la par por la defensa y el respecto de sus derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales, tal como reza nuestra Constitución desde 1994.

Las mujeres oficiaban de escoltas de los varones en las movilizaciones, y su rol se limitaba a los trabajos comunitarios.

Paulatinamente comienzan a ser las que aportan más dinero al hogar por una mayor disponibilidad laboral: trabajos de limpieza, cuidado de niños y ancianos, etc. Más adelante asumen mayores responsabilidades, y a su ya estipulada función de madres y amas de casa se les suma la responsabilidad de sostener el hogar y de sostener anímicamente a un varón deprimido por la falta de trabajo y la pérdida de status social.

La mujer, por lo tanto, empezará a ser más reconocida en los espacios públicos y se reivindicará su capacidad intelectual y su destreza para resolver conflictos cotidianos, sociales y políticos. Su presencia adquiere mayor relevancia y se convierten en las principales voceras y hacedoras de los movimientos sociales.

Se da en Argentina una doble vía de entrada de la mujer al mercado laboral. Una de índole cultural (ampliación del nivel educativo, la reducción del número de hijos y la importancia de valores – como puede ser el desarrollo personal), asociada a las mujeres de ingresos medios y medios-altos y otra de índole económica (para frenar una situación de empobrecimiento producido por el aumento del desempleo y la reducción de los ingresos medios en los hogares) asociada a las mujeres de menores ingresos. En este último caso las mujeres que se han visto empujadas al mercado laboral no cuentan en general con niveles de capacitación adecuados, desempeñando tareas de baja remuneración y cobertura social.

Asimismo, la mayor parte de los puestos de trabajo que se han generado, se basan en formas flexibles de contratación, son empleos temporales o a tiempo parcial y/o “trabajo en negro” en jornadas prolongadas.

Es importante que conozcamos todos los aspectos que han llevado al mundo a ser como ser y que como sociedad creemos una mentalidad colectiva consciente de nuestra historia, para hacer valer nuestros derechos y no dejarnos manipular por eslóganes políticos vacíos.

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