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Asesinos en Serie que Nunca Fueron Encontrados (Primera Parte)

Asesinos en Serie que Nunca Fueron Encontrados (Primera Parte) - Sociedad

Los asesinos en serie se caracterizan por disfrutar haciendo daño a la gente y carecer de empatía. Afortunadamente, cada asesino tiene su propio estilo y particularidades al cometer un crimen que en muchas ocasiones sirve para atraparlo. Por esta razón, la mayoría de ellos se encuentran en prisión o instituciones mentales. Asimismo, existen muchos que nunca fueron atrapados y podrían seguir libres.

Para comenzar tenemos a el Asesino de la autopista de las lágrimas o el Asesino de Highway of Tears que actúo desde 1969 al 2011 en dicha autopista en Canadá. Se le vincula a este asesino con diecinueve víctimas de las cuales 13 eran adolescentes, y un total de diez eran de ascendencia aborigen. Además, activistas comunitarios y familiares de personas desaparecidas cerca de la zona dicen que creen que el total está más cerca de 50 mujeres desaparecidas en ese lapso, y casi todos los casos siguen sin resolverse. Cabe recalcar que la región rural cerca de la autopista está plagada de pobreza y carece de transporte público, por esta razón, muchos residentes recurren al autostop como una forma de tránsito y coincidentemente muchas de las víctimas fueron vistas por última vez realizando esta acción. Estas desapariciones y crímenes se convirtieron en un escándalo político en Columbia Británica después de que se acusara a dicha entidad de haber borrado tres veces los correos electrónicos relacionados con la autopista de las lágrimas. Por suerte, hubo muchos otros asesinos que sí fueron encontrados y condenados en Columbia Británica. En 2007, Robert William Pickton, un granjero porcino, fue declarado culpable de matar a 6 mujeres, aunque el ADN y/o restos de 33 mujeres fueron descubiertos en su tierra. En 2014, Cody Legebokoff tenía 24 años cuando fue condenado por matar a 4 mujeres cerca de la Carretera de las Lágrimas.

Charlie Chop-off fue el apodo que le dieron a un asesino en serie activo en Manhattan entre 1972 y 1974 por mutilar los genitales a sus víctimas masculinas, matando así a 5 niños negros y dejando a otro moribundo. Después de encontrar a la cuarta víctima, Luis Ortiz, los miembros de la comunidad alertaron a todos los niños que cumplían con las características de no hablar con extraños y se distribuyó el boceto del supuesto asesino por todas partes. Así fue como después de la muerte del último niño, Steven Cropper, un sospechoso al que la prensa nombró L. Gonzales fue arrestado al haber sido visto merodeando algunos lugares donde fueron secuestrados los niños armando un gran alboroto en la comunidad al ser liberado no mucho tiempo después por no encontrar evidencias ni ser identificado por los testigos, razón por la cual los policías tuvieron que vestir al sospechoso de policía y a un policía de civil para evitar que las familias y vecinos de la zona hagan justicia por sus propias manos. Tiempo después, un hombre llamado Daniel Olivo fue acusado de acosar sexualmente a un niño de 5 años y haberlo llevado a una zona apartada donde, por suerte, el niño escapó y corrió hacia su padre. Olivo fue arrestado escondiéndose en algunos arbustos y a pesar de que se ajustaba al perfil del sospechoso, la policía descubrió que sus movimientos no coincidían con los asesinatos, y fue eliminado como sospechoso. Asimismo, Erno Soto fue considerado sospechoso y confesó uno de los asesinatos, pero se lo consideró no apto para el juicio y fue enviado a la institución psiquiátrica donde se encontraba. Siendo así un gran misterio la identidad del verdadero asesino.

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