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Historia

Asurbanipal (669 – 627 A.c.)

Asurbanipal (669 – 627 A.c.) - Historia

Bajo el sucesor de Asaradón, Asurbanipal, que reinó de 669 a 627 a.C. se vio forzado a reprimir las rebeliones de Babilonia, Egipto y Elam. En ellas aunque los asirios salieron victoriosos llegaron al borde del agotamiento.

Elam y asiria, tras años de guerra, firmaron un tratado de paz que durante los primeros años de Asurbanipal intentó mantener, lo que incluyó el envío de grano a los elamitas para aliviar la fuerte hambruna que allí se estaba sufriendo y la acogida de refugiados elamitas en Asiria hasta que la situación mejorara en su país.

Pero las relaciones entre Asiria y Elam fueron empeorando con el paso de los años, lo que provocó un nuevo conflicto entre el rey elamita Tepti-Humban-Inshushinak y Asurbanipal, que se saldó con la derrota definitiva del primero ante las tropas asirias en el año 653 a.C. El rey asirio conmemoró su gran triunfo sobre Elam decorando los palacios de la ciudad de Nínive con relieves que describían su victoria y su posterior celebración, paneles que estaban acompañados de epígrafes explicativos, lo que convertía, así, algunas de sus salas en un especie de museo de la victoria.

No fue esta la única campaña que Asurbanipal tuvo que dirigir contra Elam ya que después de esta derrota la inestabilidad se multiplicó en este territorio y en la vecina Mesopotamia, regiones que intentaron, de nuevo, deshacerse de la hegemonía asiria. Asurbanipal volvió a vencer a todos sus enemigos, y saqueó un gran número de ciudades elamitas. En el año 647, o tal vez en el 646 a.C., el rey asirio tomó la ciudad de Susa, lo que le permitió apoderarse de lo que quedaba del tesoro real. El saqueo de Susa se prolongó un mes y veinticinco días, durante los cuales se arrasó el zigurat de la ciudad y se abrieron y destruyeron las tumbas de antiguos retes elamitas, cuyos huesos fueron transportados a Asiria.

Como castigo por la rebeldía ante el poder asirio se obligó, además, al rey elamita Humban-Kaltash III, junto a otros cautivos, a tirar del carro de Asurbanipal en la celebración de la nueva victoria en Nínive. Parte de la población elamita fue deportada, como era práctica habitual en la época, a otras regiones como Siria o Samaria, además de incorporar a un gran número de los vencidos en el ejército asirio.

Pocos datos históricos conocemos sobre la historia de Elam posterior a la victoria de Asurbanipal. Parece que el reino elamita consiguió reponerse a esta gran derrota y mantener algún tipo de independencia y unidad territorial ante la amenaza del renovado poder babilonio. Aun así, nuevos pueblos, entre ellos medos y persas, que se habían introducido recientemente en la historia del Próximo y Medio Oriente, iban a tomar el relevo político en toda la zona, para acabar configurando uno de los imperios más extensos de la Antigüedad.

Asurbanipal embelleció y amplió la ciudad de Nínive, en la que Senaquerib había establecido la capital asiria. Era la mayor ciudad de su tiempo. En ella Asurbanipal fundó la biblioteca más grande que el mundo había visto: contenía más de 22.000 tabletas de arcilla.

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Alejandro Vides

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