Viajes y ocio

Ata tu carro a una estrella

Ata tu carro a una estrella - Viajes y ocio

Al ensayista estadounidense Ralph Waldo Emerson se le acredita haber dicho “ata tu carro a una estrella”. Hace un par de años, en una conferencia, citaban esta frase y la exponían junto a una gran cuota de romanticismo en torno a “poder llegar hasta donde se quiera”, “seguir sus sueños”. Sin embargo, la perspectiva, como bien sabemos, cambia con los años, te enriquece. Reinterpretar es, finalmente, cuestión de perspectiva. ¿Qué tal pensar que, atar el carro a una estrella, supone un desplazamiento desde su lugar actual hasta la estrella? ¿Cuánto aprendizaje? ¿Cuánto gozo? ¿Cuánto disfrute en el camino?

Ahora que la pienso de nuevo, hago un intertexto con la poesía de C.P. Kavafis titulada “Ítaca”, a la cual me refiero en este texto, y creo que ambos autores estaban pensando en peripecias similares. Quien desee atar su carro a una estrella, seguramente deberá recordar más que Odiseo en su viaje de regreso a Ítaca y vivirá una serie de aventuras, amores, desamores, euforia, soledad, crecimiento, etc. y todo será parte de ese viaje, aquel que costeó Ítaca para Odiseo, la Italia del renacimiento temprano para Marco Polo. Una travesía cargada de crecimiento personal, pruebas, muchas mañanas cargadas de nuevas oportunidades.

Esta metáfora aplica para nuestra vida actual, a pesar que la frase fue escrita por Emerson hace años. Conozco historias de éxito que han llegado a ser tal, no por la meta final, sino por el camino recorrido. Abraham Lincoln, uno de los presidentes más laureados de la historia de los Estados Unidos pudiera ser representante de esta idea. Siendo apenas un joven de 24 años se declaró en bancarrota, arrastrando 17 años de pagos a sus acreedores. En el alba de su carrera política sufrió varios reveses, quedando fuera de las contiendas en las que se vio envuelto, incluyendo varios intentos para llegar al Congreso de la República. Sufrió quebrantos de salud y desamores, incluyendo la inesperada muerte de su prometida pocos días antes de la boda. En fin, que aquel camino escabroso y complicado seguramente le hizo crear las herramientas y destrezas necesarias para salir adelante durante la crisis política más grave de los Estados Unidos, la guerra de Secesión.

“Ata tu carro a una estrella”, y aprenderás más en el camino que en el viaje mismo de la estrella. “Ata tu carro a una estrella”, pero mientras se consigue una estrella a la cual atar tu carro, abre los ojos, disfruta del paseo, contempla tantos atardeceres como sea posible, piensa y reflexiona sobre la marcha. Ese camino y ese aprendizaje te permitirá valorar el viaje que haga la estrella y aquellos lugares donde te lleve. Después de todo, lo importante muchas veces no es llegar pronto, sino llegar bien.

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Lucho Mora

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