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Autoestima - Salud

La autoestima es el valor que nos damos a nosotros mismos. Lo que creemos que valemos. Forma una gran parte de nuestra identidad, pues de ella creamos un concepto positivo o negativo de nosotros mismos.

Según la teoría del Yo especular, las personas nos formamos nuestra identidad según lo que reflejan los demás de nosotros mismos. Como si fuéramos un espejo. Si las personas se muestran amables con nosotros será porque nosotros favorecemos esa amabilidad. Por lo tanto, hay una gran influencia social en nuestra identidad, y por lo tanto, en nuestro autoestima.

El autoestima actúa como un sociómetro: cuantas más relaciones tengamos, mayor será nuestra autoestima y más rico nuestro autoconcepto. Entonces, ¿esto quiere decir que las personas solitarias siempre tienen baja autoestima? Depende. La introversión es un rasgo de la personalidad que determina que las personas prefieran las actividades más solitarias, sin embargo, eso no quiere decir que carezcan absolutamente de relaciones sociales. Los introvertidos suelen elegir a sus amistades, dependiendo de cómo estas se adecuen con su identidad. Si a una persona introvertida le gusta mucho leer, preferirá buscar amigos que contribuyan a su pasión por la lectura; si una persona introvertida toca un instrumento, escogerá a otros músicos para favorecer su imagen personal, es decir, eleven su autoestima.

En la otra cara de la moneda, las personas han aprendido a aislarse porque los demás no contribuyen a su buena autoestima. Esto ocurre, por ejemplo, en los casos de maltrato o “bulling”. Cuando una persona ha estado expuesta a malos tratos durante su infancia, ésta ha aprendido que los demás son “malos” y que quieren hacerle daño. Ha desarrollado un bajo concepto de sí mismo y baja autoestima. Cuando estas personas crezcan, aunque ya no sufran malos tratos, no van a saber relacionarse correctamente y corren el riesgo de buscar personas que les vuelvan a hacer daño.

Toda esta cadena de relaciones peligrosas, venenosas para su autoestima, se extenderá a lo largo del tiempo hasta que no aprendan a valorarse a sí mismos de la forma correcta. Este viaje puede ser doloroso, pero es esencial. Al igual que un drogadicto debe romper con el ambiente que le proporciona la droga y le causa tanto mal, la persona con baja autoestima debe romper con las relaciones dañinas. Hay personas que se quedan en el camino y que su baja autoestima degenera en depresión, o incluso el suicidio. Son esas relaciones dañinas las que pueden acabar matándole, y por eso debe deshacerse de ellas, hacer otras nuevas y más sanas.

Lo principal y más importante es que la persona se valore a sí misma, pues si ni siquiera ella se valora, los demás no lo creerán digno de respeto o valía, y las relaciones serán perjudiciales. En psicología hay un fenómeno llamado profecía autocumplida que trata de explicar cómo las expectativas previas pueden influir en el resultado.

Se hizo un experimento con niños de escuela a los que se les pasaba un test de inteligencia. Al azar, se escogieron unos alumnos que sería calificados como “los más listos” (sin serlo en realidad) y se les dijo a los profesores que esos alumnos habían sacado altas puntuaciones en el test. Con el tiempo pudieron ver que esos alumnos sí fueron más inteligentes que los demás porque las expectativas de los profesores influían en sus aptitudes (les reforzaban más al hacer los trabajos, les estimulaban intelectualmente, les ponían retos más difíciles, etc.). Por lo tanto, si una persona se infravalora a sí misma, está provocando que los demás también le infravaloren, confirmando sus expectativas.

Una persona que no se quiere a sí misma no puede realmente querer a los demás. Es como si no supieran querer. Si nadie les ha enseñado lo que es el amor, no saben cómo expresarlo. Al igual que en la película de El quinto elemento, donde la chica protagonista no sabía lo que era el amor porque nunca lo había experimentado. Entonces, una persona con baja autoestima, a la que no han mostrado amor, tampoco sabe amar. No saben querer porque jamás se han querido a sí mismos.

Algunos piensan que están “mal de la cabeza”, pero la verdad es que ese mal de cabeza se lo han producido esas relaciones dañinas que bajan su autoestima. Como he mencionado, algunas personas sufren de depresión por culpa de esas relaciones que condicionan su vida. Otras incluso se suicidan. Pero lo difícil es levantarse, dejar atrás todos los males, aprender a quererse y dejar que los demás te quieran, escapar de las relaciones venenosas. Ser feliz.

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raquelfouz

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