Josefinaperiodista

  • Muchas gracias por su comentario. Me ha gustado. Lo tendré en cuenta en mi artículo siguiente.

  • Es rentable que México coopere con Estados Unidos

    La historia de la cooperación entre México y Estados Unidos demuestra que la mayoría de los problemas proviene de los intentos americanos de subyugar a la vol […]

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    • El artículo es interesante. Me gustaría que intentara usted incorporar a su análisis la cuestión demográfica. La demografía es uno de los tres factores físicos más determinantes del impacto de una sociedad sobre sí misma y sobre las demás (los otros dos son la tecnología (incluída la social) que emplea, y su consumo neto de recursos per cápita).
      Méjico tenía 22 millones y medio de habitantes en 1940. Aun con la fuerte emigración, ya tiene 125 millones. Es decir: es una sociedad que ha tenido en el último siglo, y continúa imparable, una demografía disparada. El crecimiento demográfico es una de las principales armas en las guerras frías o calientes; como bien saben los musulmanes, que tienen la demografía y la emigración como mandatos explícitos el corán para imponer a Alá a toda la Tierra. Pero en realidad, todos los pueblos pueden usar la demografía para ganar guerras internas o externas; o bien permitiendo la natalidad sin control, o bien abriendo las puertas a las externalizaciones demográficas de otras naciones.

      Si comprende usted que el problema demográfico de Méjico es un problema enorme para el propio Méjico -ya que impide la estabilidad, agudiza las diferencias sociales, alimenta las maras y destruye los recursos de diversidad natural y cultural- y que, además, es un problema para Estados Unidos y una guerra fría en toda regla, entenderá que es un factor a tener en cuenta.

      Los políticos no hablan de estas cosas; aunque me consta que tienen informes y modelos a futuro muy exactos de la demografía y sus consecuencias, que se usan para prever dónde habrá una guerra, o qué régimen está a punto de caer, etc. Los políticos tienen una retórica irracional, nacionalista, que sirve a sus propios intereses y los de los grupos que representan. No los intereses de los mejicanos; ni de otra sociedad. Los políticos no están para resolver los problemas, sino para mediar o hacer de interlocutores entre el poder real y la sociedad.

      El futuro de Méjico es unirse a Estados Unidos y ser el mismo país. Podemos decir; volver a ser el mismo país, porque una vez la mayor parte del territorio de Estados Unidos, era mejicano. Pero el gobierno americano necesita alcanzar acuerdos que incluyan el desarme demográfico, el fin de esta guerra. Si Méjico impone un enfriamiento gradual a su población hasta reducirla a no más de 60 millones, encontrarán ustedes que la diversidad cultural (étnica) y biológica de Méjico es rescatada en lugar de borrada; que las maras pasan a ser cosa del pasado; y que las relaciones con Estados Unidos mejoran año a año.
      Por favor, intente informarse de forma responsable y fría de lo que le estoy contando; ya verá como sus análisis son incluso mejores sobre la política.

    • SrT respondió hace 5 meses

      Buen artículo. En mi opinión la localización geográfica de México define en buena medida su destino sin embargo, ésto no es ninguna novedad para quien vea un mapa y tenga un poco de información sobre cual ha sido la potencia dominante desde el último tercio del siglo XX y hasta nuestros días. Los Estados Unidos le han asignado un rol a México que se ha cumplido prácticamente según lo planeado, basta conocer la Doctrina Monroe, los Tratados de Bucareli, GAT, TLC y lo que venga además de los acuerdos vigentes que se mantienen en secreto. Apenas en 1978, Zbigniew Brzezinski consejero del presidente norteamericano Jimmy Carter, dijo su célebre frase; «No queremos otro Japón en nuestra frontera sur», con lo que quiso decir que el desarrollo tecnológico de México estará siempre supervisado por los norteamericanos. Un poco antes en 1924, el ex secretario de estado Robert Lansing escribió; «México es un país extraordinariamente fácil de dominar porque basta con controlar a un solo hombre: el presidente» y aconseja que para lograrlo, reciban las mejores universidades norteamericanas a los ambiciosos jóvenes mexicanos para inculcarles la cultura y la ideología norteamericana, eventualmente algunos de esos jóvenes llegarían al poder, incluso a la presidencia y entonces, les entregarían el país sin la necesidad de invasiones ni guerras. Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo, Felipe Calderón, Vicente Fox, Miguel de la Madrid son seis de los últimos siete presidentes de México, todos ellos con estudios en los Estados Unidos. ¿Será casualidad? El punto es que los Estados Unidos asignaron un papel a México, y los caminos son; el enfrentamiento o la sumisión.