Literatura

Besos De Judas

Besos De Judas - Literatura

 Me olvidaré de tus besos de Judas

hoy voy a darle a mi pobre corazón

un par de capas de alguna pintura

que borren las humedades

que le han dejado tus recuerdos

MELENDI

1

 

FURIA

 

Solo escucho, me dejo rodear  por el sonido y la furia, deseo sobre todo alejar mi vida presente del pensamiento, de esta forma, de estar solo sufriendo sufriendo sufriendo, queriendo mudar la piel como los reptiles.

Hoy sufro solamente, he de dejarme atormentar por la conciencia, sin nada que me despierte el interés, me detengo, solo soy la idea,  la conciencia reorganizando el caos que viene, tal como un aplanadora monumental, pero como ayer estaba borracho fui tirando migas de pan, voy caminando por la vida sin pausa pero sin prisa procurando no hacer ruido vestido con una sonrisa, solo la sonrisa  _________________________________________________________________________________________________________  como si importara realmente sonreír o amar.

Ahora escucho el sonido del corazón, recuerdo todo eso de que los sentimientos vienen de él,  pero toda persona ha estado en este momento, sin nada que hacer o desear,  solo un gran amasijo de juncos que se mueven lentamente con la brisa del este, soy más parecido a una hoja de trébol en el otoño, en el momento que se desprende y comienza a caer, es de tarde y la tierra, apenas caiga la llovizna comenzará a reaccionar y darme ese olor a tierra fértil, ese olor a mangle y mar y peces.

Vivo cerca del mar y escucho la radio, ayer Carla la dejó encendida, desde entonces estoy tirado en este camastro, he escuchado diecinueve horas seguidas el oleaje y la radio.

Parece que desde mi ventana son más bonitas las noches, parece que el sol siempre ha estado apacible, los ojos se me han cristalizado y más pareciera un extraño animal que un ser inamovible, Carla me ha besado antes de marcharse. Pareciera que acabo de conocerla, caminando despacio por la arena, en la mano lleva un coco acribillado de muerte, le da pequeños sorbos -para alargar su agonía de coco-, el pelo le comienza a ondear y me recuerda la forma en que están montando –en mi niñez- la versión de Romeo y Julieta, el pelo es negro y con algunas imperfecciones de amarillo, acaba de lanzar el coco al agua y este lucha por llegar a la orilla, yo solo escucho, la siento respirar tranquila y la puedo ver con cierta dificultad  recoger algunos restos de coral.

Están anunciando los nuevos valores sociales y la crisis monetaria intergaláctica, el radio comienza a chirriar por la mala recepción, apenas muevo los parpados, me pesa la mano horriblemente y me ha inundado el miedo, debo concentrarme en la música, han puesto un instrumental de la canción  Hotel California, empiezo a mover los dedos de la mano izquierda, puedo expulsar un buche de sangre y me concentro en mover el pie izquierdo, si puedo voy a rodarme hasta caer del camastro, si lo logro podré con toda la fuerza del cuerpo arrastrarme fuera de la casa.

 

2

SONIDO

Hay un silencio insoportable, se ha ido la corriente y he perdido el beneficio de la radio, ahora el dolor es más notable, y comienzo a mover los dedos y ejercer presión sobre la cama, es apenas imperceptible el movimiento, por momentos un pequeño corrientazo me recorre la columna y me llega como un relámpago a la cabeza, no puedo seguir, pero percibo que las funciones me están volviendo, hace unas diez horas no podía ni mover los dedos, ni percibir la perfección de los objetos, doce horas atrás solo era mi conciencia desordenada y terrible, fragmentos de granadas y de pelo y de furia.

Anhelo el sonido, la radio no regresa, sería una de las formas de mitigar el dolor y de ubicarme en la habitación, han puesto el agua y la pila ha quedado medio abierta puedo sentir el gotear constante, al menos así puedo saber el tiempo, estará hasta las doce de la noche.

Este silencio me hace poderoso, la mente puede expandirse derribar las barreras, volatilizarse y tomar el control, es hora de tomar el control de esta marioneta que soy, tengo un dolor en el cráneo que me confunde los olores y los sabores.

 

3

DAMA DE HIERRO

Carla es atractiva, apenas me mira al pasar, pareciera que conoce todas las maneras de volver loco a un hombre, es una máquina de exactitud, sabe que perfume usar, que vestir y decir, se voltea ligeramente y abre con sensualidad los labios, deja ver por una trillonésima de segundo los dientes, me mira y apenas veo sus ojos entre el mar y unas gaviotas que se lanzan en desbandada sobre las sardinas.

-¿Eres de aquí?- pregunta.

– Sí – respondo como un pez atrapado en la red.

– ¿Algún lugar donde hospedarse?- pregunta dándome la espalda y fijando la vista en el aletear de las gaviotas y su festín de temporada.

– En el bar – dejo de revisar la carnada. La miro y percibo el olor a fresa y mar.

– Gracias, eres el primero que no es grosero desde que llegué.

Se aleja.

Dejé los peces luchando entre las redes, apenas a unos centímetros de la orilla, casi podían humedecerse  los ojos con el oleaje, así me imaginé mi vida, alejándose con aquella dama desconocida.

En la noche fui al bar a venderle los peces al dueño. Después como siempre tomar una o dos cervezas y volver a mi cabaña. Para reiniciar todo el mecanismo y preparar las redes hasta mi muerte o retiro.

Carla estaba sentada en la escalerilla del bar. Los pies enterrados en la arena.

-¿Pensé que nunca ibas a venir? – dijo.

– ¿Cómo? – le respondí después de mirar en todas direcciones, buscaba que alguien me suplantara o quizás, solo el miedo recorriendo mi espalda. Hacía mucho tiempo que había dejado de perseguir mujeres.

– Estuve preguntando por aquí.

– Entonces me esperabas. – Le dije con los ojos fijos en la lámpara del portal.

– No me gusta comer sola. Aquí pareciera que la norma es ser grosero. Me parece que tú no eres así.

– Bueno entre tanto mangle y mar y arena olvidada, las personas tienden a comportarse como animales.

– ¿Entonces comemos? – dijo y recibí su perfume mezclado con algas y un olor a cangrejos.

-¿Cuándo?

– Ahora.

-¡Ahora! – dije.

– Me muero de hambre.

– Pero no estoy vestido para tal ocasión.

-Nada, no existe disparate más interesante. –dijo y se rizó un poco el pelo, luego me extendió la mano para que pudiera ponerse de pie y tal vez poder acercarse más a mí.

De pronto estábamos comiendo arroz y cangrejos y un vino delicioso, me encanta tu sonrisa le dije después de un rato, y a mí me gustas vos dijo con un exquisito acento argentino. Podría verte mañana para charlar un poco. Me dijo y me dio un beso suave y largo en la mejilla. Luego caminó hasta su habitación, antes se volteó para con un gesto de la mano dibujar un corazón flechado.

Salgo feliz a la noche. Camino silbando una vieja canción y entre los reflejos de las farolas pienso en esta mujer maravillosa. Entonces siento un fuerte golpe en la cabeza. Caigo de espaldas sobre la arena, las estrellas más que puntos se comienzan a reorganizar en un epicentro, apenas escucho la voz que dice que hacemos con este perro, que salía con ella, nada llévalo a la casa y que termine solo su agonía.

Ahora solo escucho el oleaje y pienso como sería mi vida si no fuera invalido.

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leonardoalma

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