Salud

Buenas noches y felices sueños



Buenas noches y felices sueños - Salud

En los últimos años, la neurología moderna ha llevado a cabo numerosos estudios aplicados en sujetos reales con el fin de determinar con mayor precisión los efectos negativos y positivos del sueño nocturno en nuestra salud.
Hasta ahora ya sabíamos de la importancia de ese hábito, por supuesto, por lo que resulta imposible negar que dormir correctamente tiene sobre nuestro organismo un efecto profundamente reparador.
Quién no ha escuchado nunca esa frase, especialmente cuando tratamos con niños pequeños, de que «más vale antes una buena siesta que una comida».
Pero los estudios realizados van más allá de aquellos efectuados hasta la fecha, orientados tanto más a la comprensión de la psique y a los mecanismos de razonamiento de determinados comportamientos sociales, que a un verdadero conocimiento de los procesos químicos que se activan o desactivan en la masa neuronal de nuestro cerebro, y las consecuencias que de ello se derivan.
Por ejemplo; y esto es algo por lo que deberías mostrar verdadero interés, hemos observado que cuando nos disponemos a consultar nuestros teléfonos móviles o tablets en los momentos previos a cerrar los ojos para dormir durante la noche, pues resulta que esos aparatos emiten un tipo de luz azul que en situaciones de oscuridad ambiental provocan que la producción de melatonina se detenga, y el sueño se aleje de nosotros. En concreto, la melatonina es la hormona que nos ayuda a regular nuestros ritmos biológicos ordinarios.
Y la ruptura del reloj molecular interno de nuestras células incrementa el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, diabetes y demencia.
En particular, en los niños, el sueño nocturno es el responsable de estimular la hormona del crecimiento y todas aquellas proteínas necesarias para reforzar su sistema inmunológico. Pero a su vez, la ausencia de un sueño correcto lo asocian varios estudios al incremento de los casos de diabetes, obesidad y a dificultades de aprendizaje.
La comunidad científica especializada en los trastornos del sueño acuerda dividir las fases del sueño nocturno en cuatro, y todas ellas por lo general se suceden progresivamente y en tiempos diferentes. La Fase 1 y 2 son las preparatorias del sueño, y son de carácter más ligero. Al contrario que la Fase 3 y 4, que se describen como las partes del sueño más profundo, con un nivel de desactivación cerebral mayor, especialmente en lo que se refiere a la Fase 4, que se asemeja bastante al coma o a la muerte cerebral, por lo que su duración debe ser breve, con un máximo de 30 minutos.
Estas dos últimas fases del sueño permiten que el sistema inmunitario, el de crecimiento, la temperatura corporal y la presión arterial se regulen, reparen y regeneren.
El sueño permite que el líquido cefalorraquídeo inunde los pasillos intercelulares y arrastre a una sustancia que los científicos denominan como beta-amiloide, que distorsiona la comunicación inter-neuronal. Esta sustancia se encuentra relacionada con la enfermedad del Alzheimer.
Pero la consecuencia más evidente de la falta de calidad en el sueño es, sin duda alguna, una mayor percepción del cansancio crónico en buena parte de la población.
En Europa, más de 80 millones de adultos padecen insuficiencia permanente del sueño. Motivo responsable de más de 1 millón de accidentes de circulación al volante, y de un número muy significativo de errores médicos. Y a su vez, los cambios de horario en verano, según estadísticas oficiales, están provocando un incremento significativo de ataques cardíacos y de accidentes mortales de tráfico.
El hecho de dormir menos de 6 horas al día de forma regular eleva el riesgo de sufrir psicosis, depresión, ictus y obesidad.
Una quinta Fase, la REM, independiente de las otras cuatro, con una duración de entre 5 y 20 minutos, con gran incidencia sobre el proceso de síntesis de las proteínas en nuestras células, permitiendo el correcto funcionamiento del organismo, nuestros estado de ánimo y la consolidación de nuestros recuerdos. Desde una región remota de nuestros cerebro, la fase REM da salida a nuestros instintos más atávicos; el deseo sexual, la agresividad, el miedo, pero también la euforia, el amor y la alegría. Tal vez, también, sea en esta fase donde el cerebro alcanza los niveles más elevados de inteligencia, creatividad, perspicacia y libertad.
Curiosamente, el 40% de la población de Japón reconoce dormir menos de 6 horas al día. Allí se considera socialmente aceptable que la gente se quede dormida en lugares públicos o ambientes laborales. Una prueba irrefutable del esfuerzo y empeño que dedican esas personas en sus responsabilidades diarias.
En España, afortunadamente, seguimos valorando muy positivamente ese momento feliz de la siesta que nos ayuda a superar con éxito una jornada con mayor exposición solar que la del resto de nuestros vecinos europeos. Un modelo de descanso completamente exportable a nivel mundial, pero que no debe implantarse más que como un método complementario, en absoluto sustitutivo de un largo y profundo sueño nocturno.

Que descanséis muy bien…

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OGB1974

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