Literatura

Capitulo: Laberinto



Capitulo: Laberinto - Literatura

-¿Donde estamos?- Le pregunté a Drogo

-Estamos al norte de Siru, en las montañas Atlas- Dijo Drogo, mientras aterrizamos, al frente de una gran estructura de piedra, con una a algún pasillo, en el no se podía ver el final, por una especie de niebla- Y este lugar, en específico, es el templo del Minotauro, donde (según la leyenda), la aldea de la Tierra, oculto la lanza-

– ¿Minotauro? Y ¿Por qué no aterrizamos adentro?- Pregunté dudoso.

– Si, Minotauro, son seres antiguos, con gran sabiduría. Por un tiempo, fueron cazados, por considerarse peligrosos y aquellos caballeros, que mataban uno, lo llamaban héroes. Hoy en día, quedan poco de ellos y entre los que aún siguen con vida, está él que resguarda este templo, se dice que es el más viejo y poderoso, de estos seres- Dijo, mirando fijamente, aquella entrada de piedra, como si contemplará, aquel del que hablaba- En cuando, a porque no aterricé adentro, es porque no se puede, el templo tiene un hechizo, que lo protege de intrusos, para llegar a la Lanza de Odín, tenemos que pasar, por la prueba, que nos imponga el Guardián-

– Te noto fascinado por los Minotauros- Dije, viendo su mirada en el templo- Y no importa la prueba que ponga, está criatura, la superaré-

– En mi antigua vida, investigaba, sobre todo ser vivo, como eran, su habitad, es por eso, que ahora soy un cambia forma, transformandome, en todo ser viviente que vea. Pero por más que busque a los Minotauro, ya era muy tarde para encontrarlos, huyeron de su caza excesiva, escondiese, para no ser visto otra vez- Tenía una mirada pensativa- Está es mi única oportunidad de ver uno. Y tengo que decir, que es mejor, que no te confíe, si este Guardián, es tan fuerte y sabio, como dice la leyenda, te espera una dura prueba-

-Eso no importa, la superaremos y conseguiré la Lanza de Odín-

-Queras decir, que la superarás, yo solo te acompañaré, dentro de los tatuajes, más no te podré ayudar- Dijo, mientras entraba en la tinta- Te deseo suerte…Track-

-Con el poder de las sombras, no podrá vencerme-

Empecé a caminar, seguro de que ganaría, recuerdo estar a un paso de entrar, sentía frío y con la niebla, no lograba ver, a más de un metro de distancia, «caminaré a ciega, una vez que entre», pensé, mientras creaba una estrategia, en caso de que me atacará por sorpresa. Finalmente di el primer paso dentro del templo, el frío incremento y una gran ráfaga de viento me pego, cuando volteé hacia atrás, ya no estaba el exterior, solo veía más niebla y el mismo pasillo de piedra, que se encontraba en frente de mi. Con eso sabía, que a partir de ese paso, estaba en los dominios del Minotauro y su prueba.

-Al fin haz entrado Track Sigrates, hijo de Elizabeth Friga y Alejandro Sigrates. Te he esperado, desde que tu madre, te dio a luz en Tora, hace 22 años, el 30 de mayo del 850, mientras tu padre, luchaba al lado de Arturo Magno, en la guerra civil de Siru- Hablaba una voz profunda, que sonaba como un eco- Te he esperado, desde que caiste por el precipicio y aún más, desde el momento, en que Sankat, te entrego la lágrima, con la cual te revivió-

-¿Donde estas? ¿Cómo sabes tanto de mi?- Pregunté, mirando al frente y atrás.

– Pregunta estúpida, la primera, ya sabes dónde estoy, aquí, en mi templo. Respecto, a como se de ti, me bastó con ver, solo un poco, del mundo exterior- Hizo una pausa- Ahora te pregunto a ti ¿Donde estas? Y ¿Qué tanto sabes de ti mismo? Responde a esas preguntas y tal vez llegué a donde estoy-

-¿A que te refieres? Solo dime que camino tomar e iré a enfrentarme a ti-

-No importa, por cual lado del pasillo vayas, igual deberás responder esas preguntas. Mi templo, es un laberinto, para todos aquellos, que se pierden es su mente. Empieza a caminar y pensar en las respuestas, no solo a mis preguntas, sino, a muchas otras, que no te quieres hacer. Y por cierto, en el camino, encontrarás, el pasado y presente, en muchos aspectos. Te deseo suerte… Track-

Recuerdo el silencio, que se hizo, despues de sus últimas palabras, era tan fuerte, que podía escuchar mis latidos y al viento chocar contra los muros. Seguía sin poder ver a la distancia, pero algo dentro de mi, me decía, que era mejor caminar sin ver. Con ese pensamiento y las preguntas del Minotauro, en mi cabeza, empecé a recorre aquel pasillo. Caminé durante unas horas, hasta llegar a la primera intercepción, en ese punto, no sabía, si ir a la derecha o la izquierda y el tomar esa decisión, me estaba abrumado.

Fui a la derecha, con dar algunos paso, volteé hacia atrás y el camino que había recorrido, ya no estaba, no sabía si era por la niebla o porque desapareció. Decidí seguir caminando y empezó a hablar alguien, no era el Minotauro, no sabía quién era, pero tenía la voz de… Mi madre, pero… No podía ser ella, murió cuando yo tenía cinco años.

-Hola hijo- Dijo aquella voz dulce- ¿Cómo haz estado?-

-¿Quien eres? Porque me dices hijo- Pregunté al aire.

-Soy tu madre, Elizabeth-

-No, ella murió en la guerra del Este y Oeste, junto a mi padre ¿Qué truco estás usando Minotauro?-

-Voltea Track y verás, que soy yo-

Mire a todos lados y de pronto, la vi, la mujer, cuyo rostro y voz, jamás olvidaré y aquella mujer, que me abandono a los cinco años, por una guerra. Estaba tan hermosa, como recordaba, su pelo rojo y liso, su piel blanca y suave, y sus ojos verdes claro, que hacen que te pierdas en ellos.

-Esto no puede ser real ¿Qué clase de ilusión es esta? Tú no puedes ser mi madre, eres un simple truco- Estaba impactado, y no soy que pensar.

-Verme hijo, te prometí que siempre te protegería y que estaría ahí, cuando me necesites- Se acercó a mí y acarició mi mejilla- Soy un espectro de energía, estoy aquí, para ayudarte a ver y salir de esta niebla que te rodea-

– Se supone que me ibas a proteger, ¿Por qué no estuviste ahí, cuando era joven y no sabía que hacer o cuando caí por el barranco, en el templo?-

-Tu padre y yo, dejamos a Arturo, encargado de protegerte y lo hizo muy bien, el era un padre para ti ¿Recuerdas?- Esa pregunta, me trajo más dolor, que buenos recuerdos- Por más que quise salvarte, nadie puede interferir, en los actos del destino-

-Y ¿Por qué ahora apareces?- Pregunté, mientras sentía como se me salían las lágrimas.

-Ya te lo dije, estoy para guiarte en esta niebla, por que veo que vas por un camino, bastante peligrosos- Miró adelante- Sígueme hijo, te acompañaré, a salir de esta oscuridad-

Caminamos mucho tiempo, en este punto, ya no recuerdo, cuantos cruce y direcciones tomamos, pero si viene a mi mente, que pensé mucho, en las preguntas que quería hacerle. Ya fuese mi mamá o no, era lo más cerca que estuve de ella, en casi toda mi vida. Cuando iba a hablar, ella se me adelantó.

-¿Para donde vas?- Pregunto, mirando al frente.

-¿A que te refieres?-

-Estas en un laberinto, en un templo, custodiado por un Minotauro. Debes tener un objetivo, un lugar a donde querer llegar, o una meta que quieras cumplir ¿Cual es?-

-Busco poder, y dentro de este templo, lo obtendré-

-¿Con qué fin?-

-Quiero… Poder, para vengarme de alguien y vencer a mis enemigos-

-¿Por que quieres vengarte de Eliot?-

-¿Cómo sabes que hablaba de él?- Pregunté sorprendido.

-Se más de lo que piensas y tengo que decir, que debes tener cuidado con lo que deseas, y porque lo deseas- Se detuvo y me miro- E hijo, entre esos enemigos, a los que quieres derrotar, hay uno, al que debe de tener mucho cuidado, ya que fue él mismo, que te llevo a esta odisea y está cuidando muy bien, los pasos que das-

-Eliot me dejó caer, quería que muriera, él estaba celoso, de que me volviera Caballero de Reino y que pudiera quedarme con Luisana. Por esas razones, me vengaré de él, regresandolé la muerte- Me quedé en silencio, pensado en su traición- Y no te preocupes por aquel enemigo, lo venceré sin importar lo que pase, aunque siga mis paso, no podrá vencerme-

-¿Estas seguro que Eliot hizo eso, o fue por que ese enemigo te lo dijo? Si fue lo último, tal vez te engaño, no crees-

-No se…-

Para ese punto, me di cuenta, que posiblemente habíamos pasado horas caminando y no estábamos, ni cerca de salida. Me sentía desorientado y perdido, seguro ya había anochecido, lo que significaba, pasar la noche ahi y tal vez un día mas. Tenía que encontrar la salida pronto, o moriría de hambre en ese lugar.

-¿Qué tienes hijo?- Pregunto, mirándome con preocupación.

-Pensaba en la salida y con respecto a Eliot, no se… Pero le preguntaré cuando esté luchando con él-

-Buscas matarlo por odió, ya que piensas que causó tu muerte o ¿Por qué piensas, que si te hubieras quedado en Saru, estarías vivo? Y en ese caso te culpas a ti mismo de tu muerte, pero no quieres aceptarlo, por tanto, lo está culpando a él- No supe que decir- Sigamos caminando, no querrás pasar mucho tiempo aquí o morirás de hambre ¿No?-

-Si… Solo un momento, dejare un marca aquí- Quería saber, si estaba caminaba en círculos.

Recorrimos varios pasillos, realizando varios cruce, mientras seguían rondando en mi cabeza, aquellas preguntas (del Minotauro y ahora de mi madre). Trataba de concentrarme en el camino, pero sentía mareos, hasta que de pronto, vi la marca que hice, pasarme por la izquierda.

-Un momento, ya habíamos pasado por aquí- Dije viendo a la pared y luego a mi supuesta madre.

-No es posible hijo, te voy guiando y estoy segura de que vamos en mano dirección correcta-

Y ahí fue cuando me di cuenta.

–Estas nerviosa, mi madre nunca se ponía así, de hecho, de las últimas cosa que me dijo, fue «Por oscuro que sea el camino, nunca te pongas nervioso, así no encontrarás la salida» y desde hace rato, yo estoy muy nervioso, y ahora tú lo estás también- La veía, su cara reflejaba el más puro de los nervios y un lágrima, cayendo por su rostro, sello la verdad- Eres la prueba del Minotauro ¿Cierto? Me tienes caminando en círculos, mientras me haces todas esas preguntas, para desorientarme y no darme cuenta… de la trampa-

-Lo siento hijo- Me intento abrazar y la aparte.

-No soy tu hijo-

-En parte si, soy una ilusión creada, con los recuerdos que tienes de tu madre, pero supongo que Tauro, no vio todos ellos-

-Todo a sido un simple truco-

-No, las preguntas son para que veas la hijo, para que sepas a donde vas en realidad y no cometas un error que puedas lamentar-

– No cometeré ningún error, mataré a Eliot, por que si él me llevo a la muerte, yo llevaré la muerte a él-

– Piénsalo hijo, no te dejes corromper por la oscuridad y la irá. Menos aún, te dejes manipular por las sombras de Sankat, que te acompañan-

– No me dejó manipular por nadie, mataré a Eliot, porque que debo y destruiré a Sankat, para aniquilar la oscuridad para siempre-

– Tal vez el ente de la oscuridad, tenga más poder de lo que piensas-

– No importa, con los artefactos y la magia de sombra, lo venceré-

-¿ Y si te quita esa magia?-

– La magia viene de esta lágrima y no dejaré que me la quite-

– Pero si lo llega a hacer, se llevará más, que solo la magia-

Hubo un silencio, era como si estabamos pensado, en todo aquello que dijo el otro.

-Hijo, espero que veas la luz pronto o quedarás ahogado en la oscuridad- Se acercó a mí toco mi mejilla- mi tiempo aquí a acabado, te queda mucho camino que recorrer, no solo aquí. Te quiero Track-

Se desvaneció después de eso.

– No eres mi madre… Lamentablemente-

Di unos pasos adelante y vi un cruce a la izquierda, pero recordaba, que la primera vez que pasamos por ahí, cruzamos a la derecha. Triste, confundido y perdido, caminé por aquel pasillo desconocido, recuerdo perfectamente que había dado quince pasos, cuando escuché a alguien acercase frente a mi. Se escuchaba como si llevará, una armadura vieja y caminará lento o cojiando.

– ¿Quien anda ahí?- Saca la daga, era la primera vez que la usaba, desde el enfrentamiento.

-Calma, no quiero pelear, estoy muy cansado para eso-

Estaba preparado, para recibir o hacer, cualquier ataque. Espere unos segundos, para poder verlo bien y saber con quién me enfrentaría. Cuando apareció, era alguien, que apenas vi de niño, pero que jamás olvidaré su apariencia, menos cuando se alejaba, junto a mi madre, aquel día que fueron a su muerte. Mi padre…

-Hola hijo, cómo haz crecido, eres todo un hombre- Dijo con una sonrisa.

-Padre… ¿También eres una ilusión, creada con mis recuerdos?-

– Algo así, no tienes muchos recuerdos de mi, pero el Minotauro, sabia de mi, así que… estoy creado, con tus recuerdos y su conocimiento de mí-

– Ya veo… Y ¿De qué piensas hablarme? Mi madre me preguntó, por los objetivos que tengo y ¿Tu?-

– Te hablaré de la «nada», ven sígueme-

-No caminaré en círculos otra vez-

-Este es un pasillo muy largo, para cuando terminemos de hablar, llegaremos al primer cruce, así que no hay posibilidad de caminar en círculo-

Lo miré, pensando en si seguirle o no, pero si no avanzaba, ya sea con él o no, me moriría en ese lugar pronto.

-Caminemos- Le dije- ¿A que te refieres, sobre hablar de la nada?

-¿Recuerdas cuando estabas en el limbo? No había nadie cerca, no había nada a tu alrededor ¿Cierto?-

– Si, era una soledad eterna…-

-Exacto, ahora dime ¿Llegaste a salir del limbo, realmente?-

– Si, estoy aquí, en el mundo real, vivo, con un objetivo claro…-

-Y solo- Me interrumpió- Rodeado de «nada».

– No es así…-

– Si no estás en el limbo, ¿Por qué estás aquí? En un templo, solo (ya que ni te puedes comunicar, con el demonio, que está en tus tatuajes) rodeado de paredes que son igual a la nada, sin saber dónde estás exactamente o porque está aquí en realidad. No es lo mismo, que aquella infinita oscuridad-

– No importa que esté solo, además, pronto encontraré la salida y sabré dónde estoy, y si sé porque estoy aqui-

– ¿Por qué?-

– Por…-

– Si dirás, que es por venganza, guardarlo para ti, yo no quiero oír malos cuentos- Se detuvo- Parece que el pasillo, se acabó, más rápido de lo que pensé, así que mi tiempo aquí acabo. Hijo, piensa en donde estas y en la «nada» que te rodea- Se acercó a mí- Adelante hay dos caminos, pero tranquilo, si caminas con seguridad, llegarás a la salida, sin importar cual tomes, eso es todo en lo que te puedo ayudar-

Me abrazó repentinamente.

-Adios hijo- Se desvaneció

– Adiós papá…-

Pase varios minutos, parado en el mismo sitio, mi cuerpo no se movia y por mi mente pasaban muchos pensamientos. Para este momento, ya no recuerdo, en que pensaba. Cuando regrese en mi, empecé a caminar poco a poco, hasta llegar la intercepción, había un camino a la derecha y otro a la izquierda, decidí tomar el de la derecha.

Caminé un tiempo, no escuchaba, ni veía nada, trataba de dar cada paso con seguridad, pero las voces de mis pensamientos me invadían, trayendo temor con ellas.

-¡Ayuda! Necesito ayuda- Escuché a alguien gritar cerca, me costaba creer que hubiera alguien, que no fuera una ilusión, en aquel laberinto, así que me acerque con cuidado.

Cuando estaba a poco paso del desconocido, empecé a ver sangre en el piso y seguía gritando por ayuda.

– ¿Qué pasó? Estoy aquí para ayudarle- Le dije, agachandome cerca de él.

– ¿Track? ¿Hijo? Gracias por venir- Dijo él.

-¿Cómo sabe quién soy?-

-Te crié como si fuera mi hijo ¿Te olvidaste de mí?- Se volteó a verme.

– Maestro…- Estaba sorprendido, después de irnos, me esforcé por sacar la imagen, de mi maestro sangrando y ahora la tengo enfrente de mi – ¿Qué clase de tortura es esta?-

-El Minotauro sabia que necesitaba verme, pero al parecer tu recuerdo más fuerte de mi, es cuando me apuñala y no cuando te enseñe a pescar- Río un poco – Ese día fue hermoso-

– ¿Por que necesitaría verte? Te mate porque me atacaba y lo lamento mucho, siempre lo lamentaré, pero no me dejó más opción-

– ¿Lo hiciste por qué te sentías acorralado? O ¿Por qué, el demonio que te sigue, te incentivo a eso?-

– ¿Drogo?-

– Te conozco Track, tú siempre buscabas cualquier alternativa, para evitar matar. Pero esa vez, no lo hiciste, caiste en la desesperación, en la oscuridad y solo viste la muerte, como la mejor opción- Escupió sangre- ¿Qué te pasó en aquel momento?

– Tu no dejaba de atacarme, trataba de hablar contigo, de comunicarme, pero tú tenía miedo de haberme perdido, por eso no me escuchabas. Drogo no me incentivo a nada, sino que me dijo la verdad, si yo no te mataba, tú me matarias a mi-

– Tu sabes mejor que yo, que jamás hubiera hecho eso, le jure a tu padres, que siempre te protegería, aunque me costará la vida-

– Y ¿Por qué me atacaba? En ese momento no me protegía, me intentabas matar, pensando que era un impostor-

– Hijo, te reconocí apenas te vi. Cuando preguntaba «¿Quien eres? ¿ Qué hiciste con Track?» No eran para las preguntas, era para el demonio y la oscuridad que te vigila- Tosió- me queda poco tiempo-

– No es cierto, tu jamás me reconociste, siempre pensaste que era un impostor-

Empezó a desvanecerse.

– Supongo que me quedaba menos tiempo de lo que pensé- Sujeto mi mano- Hijo, no te deje engañar, o sino te llevarán a la oscuridad para siempre- Tosió- Te quiero…-

Desapareció, lo único que quedo, fue la sangre en el suelo, como un doloroso recuerdo de él.

Me senté, estaba cansado, con hambre, ya no sabía cuándo tiempo había pasado, solo sabía que tenía que seguir, con las voces de mis pensamientos, con los fantasmas de mi pasado y con los pasos dudosos de mi camino. Después de unos minutos, me pare y seguir avanzando, no sabía si caminaba con seguridad o por simple instinto de sobrevivir. Después de horas caminando por varios pasillos, al fin vi la luz.

Al salir, no podía soportar la luz del sol y recuerdo perfectamente, que lo primero que vi, fueron armaduras de antiguos caballeros, cuyos cuerpos, solo quedaban sus esqueletos. Basto con caminar un poco, para ver a la criatura, que custodiaba el templo, sosteniendo la lanza en su mano derecha, sentada en un trono de piedra (en centro, de lo que podía decir, que era una plaza) y observando cada movimiento que hacía. Era gigante, su pelaje era blanco y estaba sucio, se notaba cansada, como si los años, ya le estuvieran pasando factura, no se paró, ni movió, mientras yo me acercaba, pero cuando estaba a poco paso de él…

-Sal demonio, que se encuentra en sus tatuajes, sé que quieres verme- Dijo, con aquella voz profunda, que escuché cuando entré al laberinto.

Drogo salió, se notaba cansado, como si, el haber pasado tanto tiempo en el tatuaje, son poder salir, lo debilitó. Tenía la forma de un halcón, la cual duro poco, pues, al ver, a aquel ser mitológico, en seguida se transformó en él. Tomo la forma vieja del Minotauro, pero lo fue rejuvenecimiento, hasta llevarlo, a su era de gloria.

– He deseado este momento, por siglos- Dijo Drogo y en la morada vieja del Minotauro, se pudo apreciar alegría, de poder verse de joven, otra vez.

– Usa mi forma y poder, con sabiduría, demonio- Dijo mirando fijamente a Drogo- Es hora de que regreses, por que la prueba de tu portado no ha terminado-

Drogo me miró, yo sentía que no que volver, pero la magia de Minotauro, lo obligó a hacerlo.

Después de eso, paso un momento de silencio, estaba preparado para atacar o defenderme, de ser necesario. Veía la Lanza de Odín, él la sujetaba, como si fuera una simple arma.

-Tranquilo humano, no pienso atacarte, mis tiempos de luchar, ya han pasado, por tanto, no necesitas estar a la defensiva- Dijo mirando fijamente mis movimientos- Pero, no pienses, que te entregaré la lanza, tan fácilmente-

– ¿Qué es lo quieres? ¿Para qué fue todo, lo que pasó en el laberinto?- Le pregunté.

– Antes de responder, que es lo que quiero, primero dime ¿De cual laberinto hablas?-

-¿Juegas conmigo? Hablo de tu laberinto, en cual pase días, caminando, viendo fantamas, hablo de ese laberinto- Al voltear hacia atrás, solo había un largo pasillo, que comunicaba la plaza, con la entrada- ¿Qué clase de ilusión es esta?-

– Tu responde, fue tu mente, que la creó-

– ¿Cuando tiempo pasó en realidad?-

– El suficiente, para que se presentará el atardecer- Miro al cielo, contemplando la luz del ocaso.

– ¿La ilusiones?- Pregunté confundido.

– Te dije que verías el pasado y el presente, en muchos aspectos-

Se hizo un momento de silencio. Mire a las armaduras, mientras procesaba todo.

– Estos caballeros ¿Cómo murieron? Y ¿Cómo llegaron aquí?-

– Cuando me dejaron custodiando la lanza, todavía se sabía de su existencia y algunos cabellos, vieron a buscarla. Con el paso de los tiempos, pasaron a se aventureros, buscando misterios y ahora tú… Sin saber que buscas. Respecto a como murieron, unos no salieron de su mente, otros, nunca lograron responder a la preguntas, que le hice y otros, la respondieron, pero no estaban seguros de lo que decian, así que se quedaron igualmente. Tú ya saliste del laberinto de tu mente, ahora te pregunto ¿Tienes las respuestas?-

– Si sé que busco, el poder de esa lanza-

– ¿Estas seguro de eso? Y si es así, entonces responde, a las preguntas, que te hice al entrar- Respiro profundo y tosió- ¿Donde estas? Porque, al parecer sigues en un limbo, pero pensando que estás fuera de el y ¿ Qué sabes de ti? Ya que veo, que construye tu camino, con muchas dudas- Espanto las moscas, que lo rodeaban- Tienes todo el tiempo, hasta tu segunda muerte, para responderme-

En unos segundos, pase, de está seguro de lo que diría, a estar completamente en blanco y no saber que respuesta daría. Empecé a caminar por aquel lugar, hasta una piedra, que se encontraba cerca del trono. Me senté en ella, a pensar por un momento.

– Responde algo ¿Por qué haces esto?- Le pregunté

Se levantó, su enorme tamaño, era imponente. Para este punto, no sé si fue la imaginación, que jugó conmigo o la completa realidad. Pero recuerdo perfectamente, como sentí el suelo temblar, cuando dio el primer paso.

– Muchos dicen que el destino de cada quien, ya está escrito. Con el pasar de los años, viví y presencié, múltiple guerras, la cacería de mi raza y la matanza de mi familia. Todo aquellos eventos, me llevaron al odió. Pero todo cambio, llegué a la aldea de la tierra, hace un siglo y medio- Respiro profundo – Mi raza quería empezar una guerra contra los humanos. Cegado por la irá, apoye y comandé mi propio ejército. Solo paso una semana, cuando la bajas, me hicieron ver la verdad y es que no tendríamos oportunidad de ganar. Los Minotauros, a diferencia de lo que piensan ustedes, somos seres pacíficos, así que, nunca íbamos a estar preparados para ganar. Así que dirigir un grupo, hacia el noroeste, donde se decía que encontraríamos ayuda- Hizo una pausa y me miro- Y así fue, los elementales de la tierra, nos protegieron y nos dieron hogar, a cambio, querían que le compartieramos nuestro conocimiento de la naturaleza. Si yo hubiera seguido cegado por el odió, todos hubiéramos muerte en aquel momento. Pero pude cambiar mi destino, el de mi raza, viendo y analizando, tomando decisiones seguras. Fue cuando supe, que el destino lo construimos nosotros mismo- Levantó la lanza- cuando me hicieron guardián de la Lanza de Ordín, jure a mi mismo, que solo se la daría a aquel, que estuviera seguro del destino que se construye. Porque si llegara a comerte un error, como yo lo hice yendo a esa guerra, logrará corregirlo-

– Yo estoy seguro del destino que estoy construyendo-

– Entonces responde a las preguntas-

Termino de anochecer, en ese momento, las respuestas me iluminaron, como la luna llena, iluminaba la plaza.

– Estas son mis respuestas…-

Pasamos horas hablando, hasta que finalmente, con la llegada de Alba.

– ¿Estas seguro de tus respuestas?- Me preguntó.

– Si lo estoy- Respondí, viéndolo a los ojos.

– En ese caso, sujeta la lanza- La sujete por abajo- En este momento, te hago poseedor y Guardián de la Lanza de Odín, responsable de todos los actos que se realicen con ella ¿Aceptas?-

-Acepto-

En ese instante, soltó la lanza y está empezó a brillar, mientras se hacía más pequeña, como si se adaptará a mi tamaño. El Minotauro se sentó en el trono otra vez.

– Ya es hora de irme, he completado mi camino, mi destino-

– ¿Cómo te llamas?-

– Dédalo- Con esa última palabra, su cuerpo se hizo ceniza ante mis ojos.

– Fue un placer conocerte-

Salió Drogo de mis tatuajes.

-¿Qué pasó?- Pregunto

– Respondí a sus preguntas y su destino se cerró, al darme la Lanza ¿Cual es el siguiente destino?- Drogo me miró fijamente.

– El Chakra de los Cuatros Vientos, en la isla Eolia, custodiada por los Anemoi-

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Acerca del autor

Javier Díaz

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