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Literatura

Carta #1

Carta #1 - Literatura

Madrid, 5 de septiembre del 2016
 

Querida:

 

Siempre supe que esto acabaría ocurriendo.

Nuestro inicio fue repentino, como en todas las relaciones de este estilo. A pesar de las prisas creo que nos adaptamos bien. Intenté con todas mis fuerzas ser flexible con tus manías, dejarte rienda suelta en ocasiones y frenarte en seco en otras. Crecí contigo, con tus posibilidades, tus miedos y tus alegrías. Éramos felices al escondernos del mundo real bajo las sábanas o entre las páginas de un libro, pero con el paso del tiempo algo empezó a fallar.

Lo sentía dentro de mí. Era inútil ignorarlo, tenía que salir. Nunca creímos en el destino, pero esto, de alguna manera, estaba escrito. Los gritos se colaban entre nuestros lazos, empeorándolo aún más. Cortaban el tejido con sus filos envenenados de inseguridad y culpa. Notaba cómo iba aumentando en mis entrañas, arrasando con todo y contigo, muy lento pero inexorable.

Intenté resistir, tragándome la toxicidad que me infectaba. Tú no entendías, querías saber una razón, pero por más que te empecinaras yo nunca tuve una respuesta… al menos una que quisiera darte. Debías conformarte con mi compañía en esas tantas noches de gritos acallados mordiendo la almohada, cada vez más frecuentes y violentas.

Me rompí la primera vez que te hiciste daño a ti misma. Creíste que la sangre lavaría la enfermedad, llevándose consigo la angustia y las dudas; pero realmente me destrozaste bajo tus propios pies, cortándote con mis pedazos. Nunca quisiste pedir ayuda, pero te confieso que unas palabras condescendientes seguidas de una receta no hubieran detenido esta masacre.

Han pasado años desde ese momento y cada día me da más miedo rozarte. Te sorprendo con la mirada perdida, arrugando algo entre los dedos, respirando con ansia, con el corazón en la garganta. Te incito a comportarte en público, pero en el fondo la culpa es mía. Yo soy quien te susurra aunque una parte de mí luche por no hacerlo. No puedo evitarlo; me duele y grito.

Te veo perderme a ratos, quebrándote por el miedo a no volverme a encontrar. No puedo soportarlo más. Estoy cansada. Estoy podrida. No tengo remedio, por mucho que intentes buscarlo. No quiero que sufras más. Nos vemos en otra vida.

Con cariño y temor,

 

Tu razón

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Acerca del autor

Iris Ruiz

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