Literatura

Carta abierta: Tengo otras palabras para ti



Carta abierta: Tengo otras palabras para ti - Literatura

Estoy pensando en nosotros, en cómo nos hallamos en un mundo demasiado presuroso, con promesas online, con ideales desconectados, con utopías globales, con toda esa multitud digital y esa masa real de gente caminando por las calles, toda esa chatarra rodante pitando el claxon del rojo al verde en los semáforos, desconozco las causas que me han llevado hasta ti, pero sé de todos los efectos buenos que me has obsequiado, yo no cambiaría los senderos de mi vida otra vez si estos no me llevasen ahí donde estás , ahí donde estabas, donde te hallé cuando mis lunas en cuarto menguante hacían muy tristes las canciones viejas y las nuevas. ¿O me hallaste tú? No recuerdo, o no quiero recordar, o no quiero buscar explicación lógica a un encuentro que era imposible, o quizás no es eso lo más importante cuando se tiene la fortuna de hallarse.

Estoy escuchando las canciones que te gustan, esta carta no tendrá feeling en ningún idioma sin un buen trago de Tequila, -nadie debe sentarse a escribir una carta de amor sin estar enamorado-, garabateo esta frase en un pedazo de papel que luego ordenaré, no es muy buena pero es muy cierta. Un día recordaré esta carta no con un tequila, sino con una cerveza, dicen que en tu país las elaboran deliciosas, qué cosas, ¡Vaya cosas! …estoy hablando con Baco en vez de coquetear con Venus, pero sucede que quise aderezar nuestra carta con otros matices.

Todas estas palabras no le importan a la lluvia, afuera, pertinaz, no termina de irse, hoy NO ha llegado el tiempo pero vino la niebla, siempre se detienen un poco las horas cuando pienso en ti, cuando escribo para ti, para que no me extrañes tanto como yo te extraño. A través del papel discurren las frases, tengo mil palabras para ti, tengo miles de palabras que yacían amontonadas y que siempre eres Tú el motivo para hallar un orden y sinceridad. Se mezcla tu canción con la bruma, imagino un -te amo- inalámbrico, un -te quiero- que no necesita contraseña para alojarse en tu corazón y tu alma, Alguien redireccionó mis ojos para mirarte, pues yo caminaba a tientas los senderos de mi vida, lo supe cuando te hallé, tropecé con un ángel y no vi el fulgor de sus alas, ahora estoy buscando canciones nuevas, una banda sonora para mi propia película, estoy escribiendo,… escribo cartas interminables, ¡NO más Tequila!, no ahora que quiero decirte, más bien bendecirte, quiero que estés bien, cada día, cada instante…cada que te extraño.

¿Puedo poner el último párrafo a esta carta? Siempre hay espacio para poner un tenaz -Te necesito- en toda carta de amor, las cartas de amor sólo se interrumpen, sucede que nunca parecen terminar, nunca quieren terminar, nunca deben terminar, siempre deben perseguirse las estrofas que susciten el encuentro, que exalten el rumbo y destino compartidos. Este no es el último Tequila, no es la última nostalgia, no es la última carta, algún resquicio de tu boca parece llegar a mis labios, los pétalos aún están mojados, y parece que lloverá otra vez, esta no es la última vez que estoy con tu ausencia, llega la certeza de tu voz, de tu nombre, una certeza interminable, un sabor agridulce indoloro, siempre has sido parte de mí, lo supe cuando te hallé. En un mundo demasiado presuroso.

 

(24agosto2009)
Por: Godofredo Oscós-Flores

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