Anuncios
Sociedad

Carta Al Desnudo

Carta Al Desnudo - Sociedad

¿Qué es el abuso sexual?
Hay distintas categorías; pero si lo buscamos en la web seguramente nos salga algo parecido a: “un acto que consiste en menoscabar la libertad sexual/física de una persona”.
Aquí no hay distinción de género, porque la verdad es que el género de la víctima no importa más que para fines estadísticos.

Según el tipo de abusos, y la legislación, serán entonces sus variantes. A saber, si hubo tocamientos pero no penetración será abuso (en algunos lugares denominado simple, a secas abuso sexual, etc.), pero sí hubo penetracion será denominado abuso sexual con acceso carnal.

O, en idioma coloquial y en todas partes del mundo, violación.

Muchas veces nos preguntamos: ¿qué puede sentir una víctima o alguien que haya sufrido abuso?

Bueno, yo puedo acercar una respuesta, bastante subjetiva pues se trata de una vivencia propia.

En el año 2018 sufrí abuso sexual con acceso carnal (o el nombre al que nos hemos referido más arriba). Pero aquí no vengo a hablar de lo qué pasó ni de cómo, sino del durante y del después.

Muchos se preguntan: ¿cómo no se defendió?

La verdad es que no lo sé, no tengo respuesta. Yo estuve forcejeando y mordiendo hasta que rendida decidí caer laxa y dejar hacer. Total, ya no dependía de mí. El durante es una incertidumbre increíble, porque no entendemos lo que estamos pasando y tampoco queremos saber el por qué. Queremos que se acabe para olvidar.

Olvidar parece en un principio la salida fácil. Callar y hacer como si nada. Fingir.

El después es esa nebulosa en la que intentamos, de todas las formas, convencernos de que no nos ha pasado e ignoramos todos los síntomas: el miedo, la angustia, las pesadillas, la falta de sueño, el apetito de más o la falta del mismo, la necesidad de evitar contacto con el sexo opuesto o de hacerlo en exceso para cubrir las marcas dejadas, la ropa poco ajustada y las ganas de soledad.

El después es una mirada que nos echamos en el espejo siendo incapaces de reconocer nuestro propio rostro.

Viendo todo esto, una pensaría: ¿para qué hablar?

Pues porque sí. Hablar es sólo el primer paso de una travesía enorme, casi dantesca. El segundo paso, y uno de los más difíciles, es ponerle un nombre. ¿Cómo podemos llamar a aquello que nos pasó pero que tanto nos aterra nombrar?

Por lo que fue: sexo no consensuado.

Dejemos la denuncia para otro capítulo, aunque luego veremos que denunciar es importantísimo; no sólo por nosotras, sino por las demás.

Pero, y como me ha dicho mi terapeuta en reiteradas oportunidades, primero es necesario fortalecerse una para poder ayudar al resto, y para poder enfrentar el rostro de la persona que tanto nos aterra.

Notarán que hablo en femenino; quizás es porque habiendo vivido esto me he interiorizado en este mundo. Los índices, tanto en adultos como en niños, demuestran que la Mujer suele ser víctima más seguido. El por qué será motivo de otro artículo.

Sin embargo, no quiero dejar de mencionar que no importa el sexo de quien agrede ni de quien es agredido; el sentimiento de vergüenza, asco y odio hacia una y hacia el otro será siempre el mismo.

No te asustes si sentís angustia, es normal. También lo es sentir vergüenza y es inevitable el sentir asco hacia nuestro cuerpo, ya que fue usado como un objeto, un recipiente.

Es importante buscar ayuda, familiar y psicológica, pues no es una batalla que una/o pueda ni deba enfrentar sola/o.

Los cambios de humor y la sensibilidad también son normales. Lo que no es normal es el odio que una/o siente hacia sí misma/o. Para cortar eso de raíz es apremiante pedir ayuda; dejar a un lado la vergüenza y animarnos a contárselo a quien creamos que nos va a apoyar.

Es una batalla y, por ende, necesitamos todo el apoyo posible. Así que no te sientas culpable por estar mal, es inevitable. Tampoco te fuerces a hacer cosas que no desees: si te hace mal estar rodeada/a de gente, evitá los lugares muy frecuentados, por ejemplo.

También es importante prestarnos atención a nosotros y a nuestra cabeza. No olvides que tu parte inconsciente está trabajando duramente para procesar lo que viviste, así que sí tenés sueño, dormí. Si sentís que el estudio es demasiado, hacelo a un lado. Si el trabajo te está costando, frená un poco.

Todo suma y ayuda a que la mente y el cuerpo puedan descansar.

Mi último consejo es que lo hables tan rápido como puedas, porque mientras más tiempo dejás pasar peor es. Más se tarde en procesarlo y más grande es el dolor. Hablalo. Buscá el apoyo de quienes creas que van a confiar en vos.

El siguiente es un dibujo representativo de cómo me siento en mis peores momentos. Momentos en los que recuerdo lo que viví.

Anuncios
¿Te ha gustado el artículo? ¡Valóralo!

5.00 - 4 votos
Cuanto más alta sea la valoración más visible será el artículo en portada.
¡Compártelo en las redes sociales!

Acerca del autor

Melina

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Únete a la comunidad de NoCreasNada

¿Te gustaría compartir tus inquietudes y ganar seguidores por todo el mundo?

¿Eres una persona inquieta y quieres descubrir a más gente como tú? 

Únete a NoCreasNada.

Además, te pagaremos por las visitas que recibas.

Más Información