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Celos enfermizos

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Celos enfermizos - Sociedad

Según Lauro Fernández Cañedo, psicólogo de la Facultad de Medicina de la UV, la ansiedad y depresión provocadas por los celos constituyen un problema de salud pública. Dolor de cabeza, insomnio, pérdida de cabello, desinterés por las actividades cotidianas o hipertensión son algunos de los síntomas más frecuentes que derivan de los celos.

 

La celopatía se basa en los celos compulsivos, que pueden llegar a causar problemas psicóticos y delirios. Los que la padecen, no suelen reconocerse como enfermos, pero sus sentimientos de celos son tan intensos que se convierten en el epicentro de su vida y afectan de forma negativa a su forma de actuar y de pensar.

La enfermedad supone también un problema para la pareja de quienes la sufren , ya que pueden incurrir en acciones como coartar la libertad de sus movimientos, seguirla, investigarla y en los peores casos, deriva en agresiones físicas; es lo que se conoce como “crímenes pasionales”. Es el caso de Colombia, donde, según las estadísticas, Bogotá ocupa el primer puesto en violencia por celos con 1.352 casos, seguida de Cali con 290 y de Medellín con 225. Además de las manifestaciones de tipo agresivo como la irritabilidad y la hostilidad, Freud señaló el dolor, el odio y la pérdida de la autoestima entre las consecuencias de los celos.

 

Desde un punto de vista psicológico, los celos son considerados un conjunto de sentimientos relacionados con una situación de rivalidad en la que la persona siente amenazada la posesión de algo esencial para conservar la confianza y la seguridad en sí mismo. Las personas que los sufren exigen o demandan que su pareja no se implique de manera emocional o sexual con otras personas. Esta posesión surge de la inseguridad, que provoca la necesidad de controlar a la pareja, de pensar en ella como una pertenencia. Cuando este sentimiento de posesión es enfermizo, se convierte en maltrato físico o psicológico.

 

A menudo los celos se justifican bajo el argumento de que son productos del amor: en una encuesta realizada a 200 jóvenes residentes en la ciudad española de Zaragoza, el 71% reconocía los celos como una muestra de enamoramiento y el 56% admitía la importancia de mantener un control continuo hacia su pareja.

Pero este pensamiento generalizado no es ajeno al modelo social establecido; según la psicóloga María Teresa Ramírez, la sociedad capitalista influye en este fenómeno por su carácter de posesión y exclusividad. “Si se plantean los celos en este contexto se evidencia la manera en que la pareja se siente dueño de los pensamientos, sentimientos y acciones del otro, llegando así a concebirlo como una posesión y adquisición”.

 

Na Pai, editora de la biblioteca virtual Difon La Idea ,comparte el parecer de que la lógica del capital refuerza el individualismo, el hedonismo y por lo tanto los celos, y apunta a la exclusividad sexual propia de la cultura monógama como la principal causante de la identificación del amor y la posesión. “La monogamia se fundamenta en la idea de que una sola persona puede satisfacer todas las necesidades sexuales y afectivas de otra para toda la vida. Nunca podremos cumplir las elevadas expectativas que nos marca el ideal romántico, y en consecuencia, sentimos frustración o traición cuando no se cumplen, lo que se conoce como “desengaños””.

 

Como alternativa, Na Pai , que dice aspirar a construir un mundo sin relaciones opresivas ni posesivas, plantea otro tipo de relación en la que es cada pareja quien establece sus propios límites. Para ello, propone tomar como ejemplo las relaciones de amistad:  “son más libres y saludables porque están menos pautadas y reguladas. A diferencia de las relaciones de pareja, con los amigos ponemos muchas menos expectativas que más tarde puedan decepcionarnos y hacernos sentir traicionados.”

 

Las terapias que se han puesto en práctica para tratar la celopatía consisten en intentar ponerse en el lugar de la otra persona y reconocer los sentimientos de inseguridad y baja autoestima que derivan en los celos, y así trabajar en ellos con la consciencia de que la clave de una relación sana no reside en la opresión, sino en el respeto, la confianza y el amor.


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miriam

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