Literatura

Cien Años De Realismo Mágico Y Memoria Histórica

Cien Años De Realismo Mágico Y Memoria Histórica - Literatura

 

La obra del escritor Gabriel García Márquez es esa clase de novela que iba en busca de un espacio y una identidad. En este caso, nos encontramos con un icono de la literatura colombiana y del Boom latinoamericano, en donde se puede mostrar claramente el surgimiento de la narrativa de la región entre los años 60 y 70; junto con una serie de jóvenes escritores que cuestionaron la realidad de la época a través de lo fantástico. Así, el autor nos manifiesta en su obra los sucesos más importantes de la realidad histórica de Colombia, como las revoluciones del pueblo contra los tiranos, enfrentamientos entre los nacientes partidos liberal y conservador que debatían las ideologías del régimen en el país, fusilamientos de centenares de personas, los cuales eran negados por el Gobierno, la explotación de la tierra, entre otros. Gracias al estilo único, la utilización del tiempo no lineal, un lenguaje diferente que transportaba al lector a la época y la vivía con intensidad desde la perspectiva de cada uno de los personajes. Cada uno de estos aspectos dio paso a la consolidación de la novela latinoamericana más reconocida por dar a conocer una realidad oculta entre las sombras debido a conflictos sociales y poder; como las guerras civiles; tanto así, que se llegó a  cuestionar la sociedad, la política en América latina y el poder desde la visión del realismo mágico.

Asimismo, Cien años de Soledad cuenta con una esencia de lucidez y arduo trabajo que la convirtieron en una novela con talento propio desde su cosmovisión del mundo hasta la traducción de la obra en múltiples lenguas. La lectura de esta gran novela, hacen ver al lector si soñaba dentro de una realidad tan abastecida por la memoria, el olvido y la soledad. Cada uno de los personajes expresaba una inconformidad con la realidad, lo cual los llevaba a vivir una degradación física y mental. Por otro lado, ese inconformismo venía con la aparición de figuras del pasado que entre sollozos y lamentos buscaban vivir para no soportar el idilio con la muerte. Igualmente, no solo se luchaba contra la regularidad y represión de la condición humana, sino también con la veracidad de un pueblo que vivía de recuerdos y un pueblo joven decidido a luchar y cambiar su futuro, el cual se veía manipulado como una rueda de la fortuna.

Otro aspecto a destacar, es la reivindicación de un pueblo con tradiciones y costumbres que lo conduce no solo a conceptos universales, sino a su habilidad por ser implacable y humano. En este caso, podemos ser partícipes de las parrandas de los José Arcadios, el comportamiento de un ser de poder como la matrona Úrsula Iguarán y su influencia casi desolada en la familia Buendía. A esta familia en particular, la imaginación los hace ser lo que pretenden, más no lo que desean; ya que su afecto por el poder los lleva a una tortura consigo mismo. Quiero decir, que esa pretensión por anhelar más, se convierte en su karma, ya que queda estancado en su propio mundo alimentándose de los recuerdos, desligándose del hoy.

Mientras cada uno de los personajes trataba de encajar en lo caótico de Macondo, este asimilaba el porvenir de su pueblo en una ola de infortunios, excentricidades, el poder ideológico entre dos bandos y esa esperanza que se mantiene pero solo queda enterrada en los sueños intranquilos de la tierra prometida. Quiero hacer énfasis en estas últimas palabras, puesto que en el libro se evidencia la fundación utópica de Macondo, la cual se convirtió en una especie de espiral para aquellos hombres de la expedición que deambulaban entre recuerdos del pasado sobre aquel paraíso húmedo y silencioso. A este paraíso dominado por la imaginación de José Arcadio Buendía se recrea una isla rodeada de agua, así como las posibilidades desconocidas de la crónica externa como la historicidad de la América Española entre el mito, la Epopeya y la Utopía. Este Nuevo Mundo se consolida en un sueño, en la representación de la inocencia como prueba de un deseo histórico.

En relación al lenguaje, no era un lenguaje creado de la nada, pues este ejercía una ruptura de la realidad; junto con estrechos vínculos de las cosas y la comunicación entre los demás. Fuentes afirma: “Los fundadores utópicos eran adivinos; sabían reconocer el lenguaje del mundo, oculto pero pre-establecido; no tenían necesidad de crear un segundo lenguaje, les bastaba abrirse al lenguaje de lo que era” (p.11). Adicional a esto, este lenguaje reconocía en las palabras el poder de representar las cosas, de estar en lugar de las cosas  sin ser ellas. Por ejemplo, en la obra se manifiesta un hecho significativo, en el momento en que José Arcadio Buendía el fundador se da cuenta que está padeciendo la peste del insomnio, en la cual el cuerpo no siente cansancio alguno, sino que manifiesta una evolución más crítica: el olvido. Debido a este inconveniente, se apela por primera vez a la escritura: poner los letreros sobre los objetos; a partir del descubrimiento del conocimiento reflexivo precedido por la adivinación, para luego querer dominar su entorno a partir de la ciencia.

Sin embargo, la fundación de Macondo no se hizo a partir de papeles; pero con la aparición de Don Apolinar Moscote y su nombramiento como corregidor del pueblo a través de un papel, lo cual refleja lo siguiente en la obra: «En este pueblo no mandamos con papeles». Así, podemos observar la fase primitiva de Macondo; en la que predomina la oralidad y más adelante se verá la importancia de la lengua escrita. En este caso, un ejemplo de esto es el Coronel Aureliano Buendía y sus cartas dedicadas a la vida de lucha por un ideal, a Remedios y sus momentos en prisión. Así pues, queda recluida la soledad, los arrepentimientos, la memoria mítica, entre otros.

Entre las grandes novedades de este lenguaje consumido por la repetición y lo real-imaginario, podemos evidenciarlo en el invento traído por los gitanos. Las palabras ocupan la mayor parte del discurso y al mismo tiempo le aportan un nombre a la realidad. Observemos el caso en el pueblo del autor García Márquez:

José Arcadio Buendía se atrevió a murmurar:

-Es el diamante más grande del mundo.

-No- corrigió el gitano-.Es hielo.

Las expresiones como el diamante más grande del mundo y hielo son expresiones que designan una realidad. Las dos reflejan una exageración y el uso de la hipérbole como un recurso reiterativo de la novela, hechos real-imaginarios.

Los aspectos anteriormente mencionados, dan cuenta de la gran hazaña narrativa por parte de Gabriel García Márquez en la literatura colombiana. No solo vemos a un autor que realizó la ruptura en el tiempo y en la narrativa; también podemos apreciar la magia que aporta a la obra, junto con el poder persuasivo para crear personajes únicos: el gitano Melquiades, Úrsula Iguarán, el Coronel Aureliano Buendía, Remedios la Bella, Pilar Ternera, entre otros. Con cada una de las generaciones, el ganador del premio Nobel nos hizo recrear en nuestras vivencias como lector, la larga crónica de un siglo de soledad en Colombia.

De acuerdo a lo anterior, cada uno de los lectores de Cien años de Soledad, se sentirá en un ir y venir con la realidad y la fantasía.  En mi caso, considero que la obra es toda una reliquia, que debe mantener su imagen en alto; pues al liderarse como uno de los libros más reconocidos es excepcional en todos los sentidos. Puedes ser parte de la historia y vivir cada uno de los acontecimientos presentados en la historia, tu mente tratara de armar el rompecabezas con cada uno de los miembros de la familia Buendía.

En conclusión, Cien años de Soledad desborda desde su realismo mágico, la posibilidad crear un millar de interpretaciones sin ningún límite. Para la literatura colombiana esta obra es un símbolo de identidad y revelación, ya que aunque en algún momento quedo sepultada en el olvido y en los elogios de la imaginación, se convirtió en una manual de historia para aquellos que no podían ver lo que pasaba en Colombia de aquella época. Nos hizo suspirar con aquellas historias que prevalecían de un “amor” solitario y fatídico. Vimos el mundo imaginario de García Márquez en torno a una literatura comprometida con el arte puro, el que no deja atrás el lugar de donde vino y lo recrea en mitificaciones del realismo y la fantasía para no solo mostrarnos un presente o un futuro, sino al contrario ver un pasado entre nieblas que nunca fue contado.

¿Te ha gustado el artículo? ¡Valóralo!

5.00 - 5 votos
Cuanto más alta sea la valoración más visible será el artículo en portada.
¡Compártelo en las redes sociales!

Acerca del autor

Serendipity05

Deja un comentario

Únete a la comunidad de NoCreasNada

¿Te gustaría compartir tus inquietudes y ganar seguidores por todo el mundo?

¿Eres una persona inquieta y quieres descubrir a más gente como tú? 

Únete a NoCreasNada.

Además, te pagaremos por las visitas que recibas.

Más Información