Historia

“Combates por la historia” adentrándonos en una mente inquieta

“Combates por la historia” adentrándonos en una mente inquieta - Historia

Pensar la historia no es solo analizar hechos y el correr del tiempo. Pensar la historia es también, pensar en quien escribe la historia. Cabe preguntarnos ¿Qué lleva a un autor a redactar un suceso? ¿Qué conmovió a la persona para marcar en papel las inquietudes que rondaban en su mente?

Nos adentraremos en la mente de uno de los historiadores europeos más importantes de la primera mitad del siglo XX, hondaremos en las motivaciones que impulsaron al autor Lucien Febvre a la hora de escribir. Se realizara por tanto un análisis del pensamiento de Febvre basándonos en el prólogo y la introducción de su libro “combates por la historia”, para desentrañar el mismo se utilizara una serie de preguntas rectores que nos permitan a lo largo del desarrollo comprender el pensamiento del autor y como su vida y contexto han influido en el mismo.

Es interesante analizar como primer punto el prólogo de la obra de este autor, al analizar lo planteado inmediatamente surge una pregunta ¿Cuáles fueron las inspiraciones y las motivaciones que provocan en el autor su amor por la historia?, “…soy hijo de un padre al que alejaron de la historia (…), sobrino de un tío que enseño historia toda su vida y que enseñó a amarla desde la tierna infancia (…). Devoraba principalmente con una pasión nunca satisfecha los tomos de la gran edición Hetzel de la Histoire de France de Michelet, ilustrada por Daniel Vierge, visionario alucinante (…). Con tales consejos por alimento, la riqueza de esas lecturas y los sueños que hacían nacer en mi, ¿Cómo no iba a ser historiador?…”[1].

Luego de esto el autor comienza a hablar de su alma y sus inspiraciones, nos cabe preguntar ¿a que denomina el autor “alma de papel”?, ¿Qué papel otorga a su alma campestre y rustica? “…Elisee Reclus y la profunda humanidad de su Geografía universal; Burckhardt y su Renacimiento en Italia; Courajod y sus lecciones en la escuela del Louvre sobre el renacimiento borgoñón y francés a partir de 1910, el Jaures de la Historia del Socialismo, tan rica en instituciones económicas y sociales (…). Esa fue mi “Alma de papel”. Junto a ella mi alma campestre y rustica: la tierra fue para mí la otra maestra de historia. Los veinte primeros años de mi vida trascurrieron en Nancy; y allí en mis recorridos por la espesa arboleda de los bosques de Haye, descubriendo una tras otra, claramente perfilados, los horizontes de las costas y de los llanos de Lorena, reuní un puñado de recuerdos e impresiones que no me abandonaran nunca…”[2].

Haciendo hincapié en lo antes mencionado ¿Cuál es el sentimiento hacia el modo de hacer historia que expresa Febvre? “…al reunirse en mi la doble aspereza, “critica, polémica y guerrera”, del Franco Condado y de Lorena, no acepte de buen grado la historia de los vencidos de 1870, sus temblorosas prudencias, sus renuncias ante toda síntesis, su culto por el “hecho”, laborioso pero intelectualmente perezoso y ese gusto casi exclusivamente por la historia diplomática …”[3].

Podría el autor por tanto entender el rechazo o la aceptación de un libro de acuerdo al público al cual está dirigido, la pregunta surgiría por si sola ¿puede el autor entender que muchos libros no son acogidos por el público ya que aún no se ha encontrado el verdadero público para él? “…La suerte del pionero es engañosa: o bien su generación le da razón casi inmediatamente y absorbe en un gran esfuerzo colectivo su esfuerzo de investigador aislado; o bien su generación siguiente haga germinar la semilla prematuramente lanzada en los surcos. Ahí está la causa de que el éxito prolongado de ciertos libros, de ciertos artículos, sorprendan a su autor: no encontraron su verdadero público hasta diez o quince años después de su publicación, cuando les llegaron ayudas externas…”[4]

Continuando con el análisis de la obra el autor nos realiza una advertencia sobre su libro y sobre algunos de sus objetivos, cabe preguntar ¿Cuál es el propósito del libro con respecto a los jóvenes historiadores? El autor nos responde con la siguiente afirmación “…Es saludable que los jóvenes historiadores que lea este libro puedan cobrar un sentido exacto de la evolución de las ideas y del incesante cambio de puntos de vista en historia. No para que se vanaglorien de tales transformaciones, sino para que afirmen, con conocimiento de causa, que sus esfuerzos no se perderán…”[5].

El autor luego de realizar un análisis de dos fechas que a su criterio son importantes para entender parte de su recorrido en la historia nos plantea un problema, pero ¿Cuál es el problema que sufre la historia según Febvre?, el autor realiza una crítica no solo de los métodos utilizados por los historiadores sino también de las ideas que recibieron estos hombres “…orgullosa y potente en lo temporal, aparecía segura de sí misma en lo espiritual, aunque un poco soñolienta (…) aunque tenía rotos y agujeros, allí estaba, siempre a punto, la amplia y suave almohada del evolucionismo para disimularlo. La historia se sentía a gusto en la corriente de estos pensamientos fáciles (…) “la historia se hace con textos”: de golpe parecía desvanecerse la penetrante observación de los parajes, la aguda comprensión de las relaciones geográficas próximas y lejanas, el examen de las huellas dejadas sobre la tierra humanizada por el encarnizado trabajo de las generaciones (…) ni siquiera se les pide la explicación critica de un texto: la historia se hace casi exclusivamente con palabras, fechas, nombres de lugares y hombres…”[6], en este contexto Febvre afirma que la historia económica se ha dejado de lado “…La historia era la gran señora; frente a ella, la humilde realidad económica daba la impresión de ser un Juan Lanas. Se vivía sin dinero ni crédito…”[7]

El autor resalta el papel del historiador no solo como un recopilador y organizador de documentos ¿Cuál es el papel que tiene el historiador según Febvre? ¿Qué opina sobre la objetividad del mismo? “…de cada uno de los individuos, conocidos o ignorados, que tomaron parte de la tragedia, se verá enseguida dividirse, descomponerse, disociarse un complejo intrincado…no de datos, sino de los tantas veces creado por el historiador, lo inventado y lo fabricado con ayuda de hipótesis y conjeturas, mediante un trabajo delicado y apasionado (…) toda historia es elección.

Lo es porque existe el azar  que aquí destruyo y allá salvaguardo los vestigios del pasado. Lo es porque existe el hombre: cuando los documentos abundan, abrevia, simplifica, hace hincapié en esto, relega aquello a segundo término. Y lo es, principalmente, por el hecho de que el historiador crea sus materiales o los recrea, si se quiere: el historiador no va rodando al azar a través del pasado, como un trapero en busca de despojos, sino que parte con un proyecto preciso en la mente, un problema a resolver, una hipótesis de trabajo a verificar (…) cuidad de no establecer de esa manera una nefasta división del trabajo, una peligrosa jerarquía…”[8]

Más adelante el autor realiza una nueva critica a la vieja concepción de la historia, ¿Cuál era su utilidad? ¿Qué sucede con lo cronológico? “…La historia que se nos explicaba (…) la historia que se nos enseñaba a hacer no era, en realidad, más que una deificación del presente con ayuda del pasado (…) Empezáis a escribirla de buena fe partiendo de la ilusión de que seguís el hilo de los acontecimiento mientras que , de hecho, habéis empezado por remontarlo (…) Tras lo cual, volvéis a empezar…”[9]

Se genera según Febvre un clima de duda luego de la segunda guerra mundial, un clima de incertidumbre que afecta a las ciencias en general, se genera pues el nacimiento de ideas, la historia por supuesto no se encuentra al margen de estos cambios, ¿Cuál es la crisis que afronta la historia? Y a todo esto ¿Cuáles son las nuevas posibilidades y las nuevas puertas que se abren? “…Bajo el repetido choque de las ideas nuevas, de las profundas sacudidas que quebrantaban, dislocaban los seculares fundamentos de la física, todo un mundo se venía abajo (…) Se trata, ciertamente, de un enriquecimiento y de una ampliación; la posibilidad, entrevista, de nuevas negociaciones, relaciones inteligibles en el punto preciso que ahora nos ocupa entre esos dos terrenos hasta ahora separados por un abismo: el campo objetivo de la naturaleza y el terreno subjetivo del espíritu…”[10]

 

Las verdaderas bases  del pensamiento del autor se encuentran en su juventud, allí tiene sus primeros contactos con la historia no solo entre libros sino también con la geografía, la psicología entre otras, las cuales nutrirán su concepción sobre la historia. En su obra se realiza un recorrido por la evolución de la historia y como la misma ha cambiado, todo esto para resaltar los progresos que ha sufrido la historia como ciencia y el potencial del historiador para cambiar el curso de la misma. Tenemos así, un hombre marcado por el tiempo y las distintas ciencias, el cual a partir de allí desarrollara una prospera producción que marcara el rumbo de la historia como ciencia.

 

[1] Febvre, L. Combates por la historia. Barcelona. Planeta-De Agostini, S.A. 1993. Pag 5-6

[2] Febvre, L. Combates por la historia. Op. Cit. Pag 6-7

[3] Ibid. Pag 8

[4] Ibid. Pag 9

[5] Ibid. Pag 13

[6] Ibid. Pag 16- 20

[7] Ibid. Pag 19

[8] Ibid. Pag 22

[9] Ibid. Pag 23- 25

[10] Ibid. Pag 27-28

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jesusbarilatti

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