Sociedad

Como acabar con la violencia



Como acabar con la violencia - Sociedad

     Quien suponga que para acabar con la violencia simplemente hace falta enfrentar a los maleantes, traficantes y asesinos para ponerlos en la cárcel y darles castigos ejemplares, se equivoca.

     Quien suponga que para acabar con la violencia tan solo se deben mejorar las condiciones de vida de las personas vulnerables quienes entran a formar parte de grupos violentos por necesidad y con la esperanza de salir de su condición de vida, se equivoca menos, pero también se equivoca.

     La única forma de detener la violencia verdadera es la autocontención.  Las personas, todas las personas sobre la faz de la tierra somos capaces de ejercer la más brutal violencia y sin embargo, la mayoría nos autocontenemos.

     ¿Y por qué nos autocontenemos?

     Pues seguramente nos amedrenta el castigo que podamos sufrir en caso de excedernos en el nivel de violencia pero puedo asegurar que en la mayoría de los casos, nos detiene nuestra propia consciencia que emerge en el momento adecuado para impedirnos actuar con la violencia que nace en el estómago y no en la mente o el corazón.

     La consciencia surge en nosotros porque nos ha sido inculcada mediante una buena educación.  Pero no se debe a que fuimos a la escuela no nos confundamos, sino debido al mérito de quienes estuvieron a cargo de nosotros desde que éramos niños, nuestros padres, tíos, abuelos etc.  que nos dieron la noción de lo bueno y lo malo y que nos hicieron saber que lo único que no debemos hacer en la vida, es atentar contra nuestra propia consciencia o viviremos una vida vacía, pobre y sin sentido.

     Los encargados de inculcar la consciencia en las personas requieren de ayuda, por supuesto es importante la voluntad del individuo pero debido a que el proceso comienza en la más tierna infancia la resistencia no será tanta.  Me refiero a la ayuda del entorno, todos como sociedad debemos contribuir a un ambiente sano, que permita el crecimiento ético que logre hacer que las personas en pleno uso de nuestra libertad, elijamos hacer lo correcto y no sólo lo conveniente y con este pensamiento ya podemos ambicionar detener no solo la violencia sino también la corrupción, la deshonestidad y tantos otros males que como sociedad nos aquejan.

     Para lograrlo no hacen falta más policías ni más cárceles, no es necesario aumentar las penas y los castigos ni aumentar los mecanismos de control.  Lo urgente es en primer lugar cambiar de manos la responsabilidad de la educación que por alguna extraña razón la hemos depositado en Estado cuyos pésimos resultados son evidentes, por esto es que los padres, debemos asumir de nuevo la total responsabilidad de la educación de nuestros hijos y debemos exigir que la escuela también vuelva a dar no solo importancia sino prioridad al civismo, la ética, la moral, la música y el deporte (por supuesto me refiero a cultura del deporte, no a fabricación de estrellas deportivas), materias todas dirigidas al Ser, igualmente urgente es necesario elevar el nivel de lo que se puede mirar en televisión porque se crea o no, la televisión se encarga de alimentar las mentes con los peores ejemplos e imágenes que exaltan la violencia, la vanidad, la sexualidad mal concebida y por si fuera poco, nos atiborran de noticieros banales y tendenciosos destinados solo a ganar dinero dejando de lado la intención de informar.

     Debemos cambiar la fórmula que venimos usando para hacer que valga más, mucho más, el prestigio que la fama, el prestigio de ser quien eres sin importar tu posición social, el prestigio que da ser una persona confiable, honesta y responsable que piensa en los demás y actúa en consecuencia.

     Basta de aceptar como modelos a los actores televisivos y cantantes, a los multimillonarios, políticos y jugadores de futbol o baloncesto, personajes todos movidos únicamente por la ambición y el poder y la fama.  Volvamos a la literatura y las buenas artes que con seguridad, desarrollan el cerebro de mejor manera y en conjunto con una buena educación familiar, producirá mejores personas y en consecuencia una mejor sociedad.

     Tomemos consciencia de que el problema de la violencia en el mundo es nuestro y su solución está en nuestras manos.

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SrT

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