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¿como Detener La Crisis De Inmigración Venezolana?

¿como Detener La Crisis De Inmigración Venezolana? - Sociedad

Primero lo primero, este artículo no poseerá imagenes. Literalmente, el servicio de internet de mi país es tan deficiente que tardo más intentando subir una imagen que escribir la totalidad de este artículo. Lamento si la carencia de referencias visuales hace menos placentero la lectura de este trabajo, aunque, dudo mucho alguien encuentre placentero lo aquí descrito.

Siempre suelo desaparecerme de este medio, principalmente porque soy un escritor bastante temperamental. Un día puedo estar de humor para escribir una crítica social afilada, destinada a golpear donde a muchas personas les duele, mientras que otro, puedo estar con interés de escribir una simple historia para niños. Si, suena un poco extraño, considerando la mayoría de las cosas que suelo publicar, pero no me he considerado nunca un sujeto bastante peculiar. Ahora, pasemos a los que nos concierne. Probablemente, a menos que vivan debajo de una piedra con acceso a internet o sean de ese sector poblacional que piensa mucho en conspiraciones absurdas, sabrán sobre la Crisis en Venezuela. Use un artículo de Wikipedia, dado creo ofrece un resumen sin demasiados rodeos, sin contar que, al ser un sitio con una postura “imparcial” (dado es para ofrecer información de rápido y cómodo acceso a las personas), a las personas más escépticas les sería mucho más sencillo tomar su palabra como verdadera. Quiero decir, si confían en las notas de sus trabajos, informes, proyectos y demás a esta página. ¿Porque no confiarle el beneficio de contar las cosas como son? Dejando el sarcasmo de lado, resumiré la crisis de la forma más simple y directa posible.

Venezuela esta rumbo a su autodestrucción. Los venezolanos los sabemos, las autoridades extranjeras lo saben y parece que todos están conscientes de ello, excepto nuestros políticos (y sus partidarios) que siguen empujándonos al borde del precipicio, como quien quiere deshacerse del ganado. En caso de que no lo sepan, aunque ya lo mencione en artículos previos, soy de dicho país latino americano. Anteriormente, la situación de mi país, como todo problema global, era únicamente problema de quienes la padecían. Es decir, solo de nosotros, los venezolanos. Pero luego un día, ocurrió lo natural cuando una población enfrenta la hambruna, la escasez, la inseguridad, el desempleo, la desesperación y la falta de oportunidades. Desde los últimos tres años hasta la actualidad, el numero de inmigrantes se ha propulsado de una manera increíble. Si. Hay demasiados problemas, peor aún, son problemas con los cuales los venezolanos nos hemos obligado a lidiar por tanto tiempo, que ya nos parecen un estado de “normalidad”. Terrible, demasiado terrible si debo decirlo. Es como esa mujer (u hombre) que recibe maltrato de su pareja, pero aun así se mantiene con él por un falso concepto de amor.

El amor, hace mucho que se acabo hacía el gobierno y precisamente, por eso Venezuela posee una tasa de inmigrantes que hace unos meses supero a la de Siria, un país consumido en una guerra civil desde hace más de media década. ¿Saben lo más curioso? La economía de Siria es más estable que la de Venezuela, sin contar que la tasa de muertes violentes, es similar en números, pero cabe destacar, que en el país latinoamericano, es bastante común modificar, alterar o simplemente, de plano, eliminar registros y nombres. Quizás también, como le ganamos en inmigrantes y peor economía, podríamos vencerlos en muertes violentes. (Otro logro de nuestra “Revolución”). Conociendo todos estos factores, es fácil notar (si te has molestado en realmente leer hasta este punto) que Venezuela es un país que padece todas las penurias de una guerra, la que el gobierno disfraza como “guerra económica”. (Otra mentira de su larga lista). Estamos cosechando, lo que se ha sembrado durante casi 20 años de socialismo y mala administración, es decir. Nada.

Producto de esta crisis de nuestro país, las personas se marchan y como muchos se marchan, están buscando lugares los cuales ocupar para formar una nueva vida. Sin embargo, pese a todas las malas condiciones de vida que padecemos los países han comenzado a cerrar sus puertas a los inmigrantes. Si me preguntan, es una estupidez, considerando que, solo motivara al surgimiento de un negocio ilícito para alojar, hacer ingresar o transportar a inmigrantes ilegales a lo largo de la frontera, la mayor prueba de esto es la política inmigratoria de Estados Unidos, quienes han enfrentado una situación similar desde hace demasiado tiempo. Más aun, los inmigrantes reciben odio y ataques por parte de los pobladores. Esto es un punto de debate, bastante aireado, en mi país, algunos dicen que es xenofobia, otros dicen que es solo el resultado de la reputación que nos hemos labrado. Como dice el refrán (de mi país): “Has fama y echate a dormir.” Es decir, que te hagas conocido por algo y siempre, serás conocido por ello. Solo basta ver como una de las bandas más peligrosas de Venezuela alcanzo llegar hasta Perú.

Si mi preguntan, es un poco de ambas. Es natural sentirse abrumado cuando cientos de miles de personas llegan de la nada, para abordar tus calles y el territorio que te es familiar. Yo me siento así de abrumado, cuando salgo a las calles donde crecí, jugué y me divertí, para verlas llenas de basura, destrozadas, abandonadas y peor aún, sin esas personas que tanto quiero que permitieron hacer buenas memorias. También es cierto, que muchos criminales, malvivientes y otra clase de personas despreciables han surgido de nuestro país, para contaminar otras naciones con su peste (como todo venezolano con algo de moral, pido perdón por eso, aunque no signifique demasiado).

Una introducción bastante larga. En este punto, todos se preguntarán. “Skull Face… ¿Cual es la solución?” La solución al problema de inmigración con venezolanos, es bastante simple. Expulsar al actual gobierno. Es mucho más simple de lo que algunos imaginan. Los inmigrantes no van a dejar de salir del país, con o sin pasaporte, con o sin ayuda en el exterior, con o sin oportunidades. Es la naturaleza de la supervivencia, así de sencillo y si creen hay muchos venezolanos en su país, créanme, podrían ser dos veces o hasta tres veces más, si el resto de las personas atrapadas en una maraña de burocracia estúpida y una hiper-inflación (me incluyo) pudiéramos llevar acabo los procesos legales necesarios, para marcharnos del país, ya estaríamos afuera. Entonces, ya dejamos en claro que los inmigrantes no dejarán de salir del país, mientras exista la crisis en el mismo. Muchos de los que se han marchado, no lo hacen por interés en ser millonarios, para buscar fortuna o algo por el estilo. Solo quieren vivir. Como tú, como yo y como otra persona normal, solo quieren tener una vida tranquila. Yo, solo pedía una vida calmada. Estudiar lo que me gustaba, trabajar en lo que me gustaba, una casa sencilla, una esposa que me amará y pasar mi vida en paz. Ahora, estoy en un país donde no puedo estudiar lo que me gusta por diferentes factores, donde el trabajo (si tienes) no te provee para comer si quiera una semana, donde las propiedades son incomprables y el mero hecho de una cita romántica, involucra gastar tres sueldos de un mes… Ni si quiera les digo sobre la parte de “vivir en paz”.

En el exterior, las personas asumen que los venezolanos tenemos la culpa de esta crisis, y es cierto, pero hay una generación, siendo la mía la primera, que creció sin la oportunidad para votar o expresar su opinión. Ahora, nos toca vivir con las decisiones de nuestros predecesores. Yo no quería esta carcasa putrefacta de gobierno, yo tampoco quería este “Socialismo del Siglo XXI” y muchos menos quería, ver como una mi familia y mis amigos de la infancia, se marchan.

La única solución para traer estabilidad a la región es ensuciarse las manos. Algo que como he dicho en mi tercer artículo (Política para Adultos 2da Parte) y en mi segundo artículo (Política para Adultos 1era Parte), los países, temen a tomar acciones que ensucien sus manos, peor aún, Venezuela depende de sus políticos. Imaginen que son hijos de un padre que les roba el dinero de sus ahorros, que cuando enferman les ignora, que cuando sufren de dolor, se burlan de ustedes, que los expulsa de su casa y los golpea brutalmente cada vez que desean alzar la voz. Eso es lo que vive Venezuela. He leído tantas veces las palabras: “Sublevación, Guerra Civil, Rebeldía” Y Blah, blah, blah… Todas dichas por personas que no viven en Venezuela. Un general dijo una vez: “Un arma es inútil en las manos de una sola clase de soldado: El que tiene el estómago vacío”. Y esa es la apuesta para evitar cualquier sublevación. El que no trabaja, el que no sale a la calle o el que no busca como sobrevivir, muere. Somos un grupo de hombres y mujeres, ahogandose en el infinito mar, que no comprende, como las personas que pasan en botes no son capaces de extender una mano.

Por eso, yo, no creo en ninguna organización política. Ni en la OEA, ni en la ONU, ni en los Derechos Humanos u otra de esas empresas bonitas, que posan para fotos y quedar bien. Algún día, si Dios me lo permite (si, soy creyente, Católico Romano. En otro artículo hablamos de eso) me gustaría manejar el poder suficiente para hacer las cosas bien. Probablemente eso me condenaría al infierno (y si tengo suerte, al purgatorio). Como dije arriba. Para hacer un mundo estable y traer justicia, a veces te debes ensuciar las manos…

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