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¿Cómo es ser un estudiante universitario en Venezuela?

¿Cómo es ser un estudiante universitario en Venezuela? - Sociedad

Venezuela es un lugar con bellos paisajes naturales, monumentos históricos y emblemáticos, con una gran cantidad y variedad de recursos naturales. Muchas personas coinciden en que es un país bendecido.

 

Sin embargo, en la actualidad, toda la belleza de nuestro país, se ha visto opacada por el difícil momento que está atravesando. Y es que, para nadie es un secreto que, se está viviendo una crisis de índole social, humanitaria, económica y política.

 

Actualmente, poseemos la tasa de inflación más alta de la cual se ha tenido registro. Este escenario afecta a todas las personas por igual, desde trabajadores, comerciantes, familias, etc.

 

No obstante, unos de los más grandes afectados por toda esta situación, son los jóvenes estudiantes, aquellos que se esfuerzan a diario por mantenerse motivados e inspirados para, un día, graduarse y ser profesionales.

 

Aquí en Venezuela prevalece una frase que reza “Los jóvenes son los encargados de sacar el país adelante”. Sin embargo, ¿Cómo es para un joven estudiar en Venezuela?

 

Soy estudiante, y sé que muchos coincidirán conmigo en que, cada día resulta más difícil no perder de vista el objetivo final: graduarse. Y muchos hemos pensado, algunos lo han concretado, en renunciar a ello.

 

Somos esos jóvenes que madrugan para ir a clases. Algunos logran darse un baño, otros no pueden debido a que existen zonas del país donde el vital líquido está ausente. Luego, es momento de desayunar, algunos quizás no lo hacen por cuestiones de tiempo, pero hay otros que se ven obligados, ya que no tienen nada que comer. Sin embargo, eso no les quita las ganas de estudiar.

 

Salen de sus casas con dirección a sus recintos de estudios, pero deben procurar hacerlo con bastante antelación, debido a que el transporte público es caótico. ¿A qué me refiero? No hay suficientes vehículos operativos como para cubrir la gran cantidad de personas que los requieren. Se hacen largas colas que parecen no acabar. Pero esto no termina aquí, ya que para pagar el viaje se debe hacer con dinero en efectivo, y actualmente, existe un problema de escasez de efectivo.

 

La inflación devoró la moneda local, y muchos billetes han quedado en desuso por el alto coste de los bienes y servicios. Los bancos han restringido la cantidad de dinero que se puede retirar diariamente. Entonces, con el poco dinero en el bolsillo, debes esforzarte por utilizarlo eficientemente. Y esto es difícil debido a que el pasaje es bastante costoso. Además, existen jóvenes que deben tomar hasta 4 transportes para ir a clases y regresar a casa.

 

Ya en la universidad, nos topamos con que, en los salones de clases, no hay suficientes pupitres ni asientos para los jóvenes. Esto los obliga a ver la clase de pie, sentados en el suelo o dirigirse a otro salón a tomar prestado uno.

 

Es menester mencionar que, la gran mayoría de salones, no cuentan con iluminación artificial, si no que estos deben ser iluminados por el sol. Generalmente, se ve clases a oscuras, lo que es sumamente difícil para los estudiantes, ya que exponen y esfuerzan su visión. Pero, esto no es todo, ya que las condiciones del área de clases no están en buen estado. Las paredes están rayadas, no hay ventilación ni aire acondicionado. Los marcadores con los que los profesores escriben en los pizarrones mientras imparten su clase, son muy costosos y deben ser comprados por ellos.

 

Terminada la clase, si el estudiante tiene que hacer sus necesidades, se encuentra en un dilema, debido a que los baños no se encuentran en funcionamiento. Si los hombres desean orinar, algunos se dirigen a un lugar alejado donde haya vegetación, para hacerlo. Pero las mujeres no pueden hacer esto, entonces tienen dos opciones: aguantar las ganas o utilizar los baños, los cuales se encuentran sucios, sin agua, con desperdicios y deshechos flotando.

 

El servicio de comedor tampoco se encuentra funcionando. Esto quiere decir que los estudiantes deben llevarse su comida a la universidad, o aguantar todas sus clases con hambre, hasta llegar a casa. Aunque, siempre existe la opción de comprar algo de comer, sin embargo, todo está realmente caro.

 

Mi mamá me cuenta que, en sus tiempos, si sentía hambre en la universidad podía comprarse pan con un refresco, y dulces para luego. No obstante, esto es algo sumamente difícil de hacer hoy en día debido al alto precio de la comida. Muchos se ven en el dilema de: “si compro un pan, ¿Cómo me regreso a casa?”.

 

Una vez terminado el día de estudios, para dirigirse a casa es la misma travesía de la mañana. Debe realizar una larga cola, a veces hasta por horas, para poder llegar a casa. Hay jóvenes que debido a esto, se regresan caminando a sus casas, pero al hacerlo, se arriesgan a ser asaltados durante el viaje. Además, todos se preguntan si al llegar, tendrán luz (servicio eléctrico en casa), debido a que actualmente se aplica un racionamiento eléctrico donde suspenden el servicio por hasta 6 horas, a veces hasta 12 horas.

 

Finalmente en casa. Si tienen luz y agua, pueden bañarse para posteriormente comer. Si tienen algo que investigar, deben sufrir con la velocidad de banda ancha y el servicio de internet, el cual es pésimo, lento y muchas veces se cae. Y, no todos tienen libros en físico ya que son muy costosos. Por ejemplo, mi novia estudia medicina, y no puede permitirse adquirir los libros, ya que particularmente los libros de esa carrera, son demasiado caros. Por esta razón, debe verse obligada a descargarlos en PDF para poder estudiar. Sobra mencionar que, haciendo esto, también se expone a dañar la vista.

Es sumamente difícil ser un estudiante en la Venezuela de hoy. Y lo es aún más, cuando se viaja a otra ciudad, se alquila una residencia y se vive lejos de casa. Esa situación genera un estrés, peso y preocupación extra en los jóvenes, ya que deben hacerse cargos de sí mismos en todo sentido, y no cuentan con ningún tipo de ayuda. Cuando se es joven, la única preocupación debería ser aprobar las asignaturas. Sin embargo, aquí las preocupaciones sobran: el agua, la comida, el dinero en efectivo, el transporte, la luz, internet, y pare de contar.

 

Líneas atrás, hablé de mi novia, quien estudia medicina en una de las mejores universidades públicas del país, y alquila en una residencia. Cada día para ella es más estresante que el anterior, ya que no debe lidiar solo con la dificultad de la carrera, sino también con todos los demás factores que mencioné. Donde ella vive, hay escasez y racionamiento de agua, por lo que cuando le habilitan el servicio, debe apresurarse para llenar tobos para tener agua con la que bañarse, cocinar. El precio de la comida cada día aumenta, y el sueldo de su mamá no alcanza, ya que también debe pagar el alquiler. También, debe sacrificar clases para acudir a un banco y sacar algo de efectivo para poder ir a la universidad. Además, existe un mercado de efectivo en el cual venden la cantidad por transferencia, con hasta 500 % de diferencia.

 

Pero sus preocupaciones no terminan en el agua, comida y efectivo, ya que también está el problema del servicio eléctrico. A ella le suspenden el servicio durante hasta 8 horas al día, y aparte de que las velas son caras, esto le dificulta estudiar, debido a que lo hace de su computadora, leyendo libros en formato PDF, pero la batería  de su laptop no aguanta el tiempo que dura el corte del servicio. Es una situación muy complicada.

 

En conclusión, es admirable la determinación y fuerza de voluntad que mueve y mantiene a los jóvenes estudiantes en la persecución de su sueño: graduarse. Y es dicha fuerza la que los mantiene enfocados y escapando a ideas de rendición. Cada día es una lucha para todos en nuestro país, pero los jóvenes son los que más peso tienen sobre sus hombros, ya que no solo deben vivir la situación que he explicado, sino que, además, deben lidiar con la carga que genera la frase “Ustedes son el futuro de Venezuela, quienes sacarán este país adelante.”

 

Todos y cada uno de nosotros, la juventud de Venezuela, está lidiando una batalla que no ocasionamos ni de la cual somos responsables. Si no que, tenemos que vivir y corregir los errores de nuestros padres y abuelos, que de una forma u otra, nos condujeron a este momento.

 
Mi mensaje a todos los jóvenes, tanto de Venezuela como del mundo es que NO se rindan. Sin importar las adversidades que enfrentemos a diario, no debemos rendirnos y permitir que nuestros sueños nos sean arrancados. No podemos permitir ser despojados de nuestras metas y aspiraciones. ¡Sigamos todos adelante, con esperanza, determinación y fuerza de voluntad!

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Acerca del autor

Manuel Alejandro Sifontes Padrón

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