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Como Inicie A Los 30 A Practicar Karate



Como Inicie A Los 30 A Practicar Karate - Deporte
Casi para ninguno que me conoce, le es desconocido el hecho de que a mis 44 años soy una Practicante de artes marciales, o como algunos en tono jocoso, pero preciso me dicen soy “una karateca”. Y es que a muchos les causa gracia que una mujer de mi edad es incluso con mi aspecto se atreva a decir que su pasión son las artes marciales, pues es verdad amo mi Karate y es uno de los estandartes que han sostenido y le han dado significado a mi vida.
Uno de mis pasatiempos favoritos es escuchar las historias que cada uno tiene para contar de cómo llegó por primera vez a entrenar Karate. Y es que al “verdadero camino marcial” hay muchas formas de llegar pues cada uno conlleva un pedacito de su historia personal.
Empecé a entrenar Karate hace cerca de 20 años en la ciudad de Ibagué y aunque recuerdo con mucho cariño esa época, tuve que llegar a la conclusión que algo hacía falta a pesar de disfrutar mucho de mi entrenamiento.
Luego de muchos ires y otros venires todos involucrados con los cambios de ciudad por mi empleo, resulté en Bogotá y gracias a mi querido sp. Jorge, quien en realidad es el responsable de que hubiera empezado a entrenar -incluso en Ibagué-, empecé a entrenar Kyokushin Karate. El estilo de karate de contacto más fuerte (me disculpan quienes no concuerden con esto) y con el mayor número de practicantes alrededor del mundo.
Fue así como a los 30 empecé a entrenar este que ha sido hasta ahora mi forma de entender y encajar con el mundo. Un poco tarde? Tal vez, pero cuando uno ha estado en el programa de “edúcate y sé gente primero” inscrito en él desde los 5 años con las más limpias y mejores intenciones -por supuesto- de parte de tus padres no queda mucho tiempo para pensar realmente para donde quieres ir.
Con mi Karate he recibido golpes y también he dado muchos otros. Me he atrevido a cosas que nunca había intentado antes, pero sobre todo ha sido la vía rápida de mi autoconocimiento, de entender que muchos de mis límites se hallan en mi mente, más allá de los del cuerpo. He tenido que luchar contra el desprecio y desgano de muchos en el tatami pues mi condición de mujer y los perjuicios que en la mayoría crecen, llevan a más de uno a menospreciar el poder de una mujer karateca.
Pero más allá de los paradigmas que logrado vencer, son más las alegrías, los amigos y las enseñanzas que he recogido a lo largo de este camino, que como decía otro Senpai hace tiempo, “es un camino individual que se recorre acompañado”.
Mis razones para empezar este blog, son muy simples y prácticas: después de tantos años por fin tengo en la mira claro y más inminente que nunca, el examen para mi cinturón negro y son muchos los conceptos que debo tener presentes para cuando llegue el momento de presentarme. Son 5 días intensos de un semi-uchideshi, ese programa, traido de Japón donde te haces alumno interno del dojo y donde Sensei pondrá a prueba mi resistencia, mi concentración, mi decisión, mi memoria y sobre todo mi voluntad para buscar la excelencia.
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Acerca del autor

Tania Rodríguez O.

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