Literatura

¿Cómo me di cuenta de que necesitaba usar lentes?



¿Cómo me di cuenta de que necesitaba usar lentes? - Literatura

Era una hermosa tarde de verano cuando la pequeña Ambar…

Ok, ok, así no empieza, porque en Venezuela no hay verano… y realmente no era tan pequeña.

Era una hermosa tarde en la que Ambar se sentía muy confundida, le dolía la cabeza, tenía un pequeño mareo, y no se le quitaba por nada del mundo. Como siempre, tan estudiosa, pensaba que quizás estaba haciendo un esfuerzo muy grande. El mareo continuo incrementando y…  pues, Ambar empezó a sospechar de que podían ser sus ojos los que estuvieran afectándole. Su mamá como siempre, tan atenta tomó cita, la llevo al oftalmólogo y la historia de 4 ojos comenzó.

Recuerdo perfectamente mi cita con el doctor, me dilataron por primera vez mis ojos, eso es muuuuy desagradable, pica bastante y ves borroso por horas. Comienzan las evaluaciones y empieza la pregunta más díficil del mundo ¿ves mejor así o cómo estaba antes? y mira que es díficil de responder. Realmente no sabía cuál era mejor o cuál era peor. Sin embargo, lo más sorprendente del mundo es cuando te tapan un ojo y sólo puedes ver por el otro, esa es la prueba reveladora, diría yo. Recuerdo que cuando me taparon el ojo derecho, pude notar lo poco que veía con el derecho, me quede impactada, si yo solía ver anuncios de los autobuses desde mucho antes que llegaran, anuncios tan lejos en edificios y ahora, cegatona y con brackets, ¿qué puede ser peor?

Me enviaron mi fórmula de lentes, en aquel momento para mí era tan escandalizante un 0,50 de hipermetropía en un ojo, eso era “muchísimo”…

Elegí una montura “blanca” que luego se fue transformando en color crema y hasta amarillo (No te recomiendo elegir una montura blanca). Era muy bonita, hasta que la perdí cuando se me cayó por el retrete (Oops!).

En la actualidad, mi vista está peor que nunca, tengo 2,75 en el fatal ojo izquierdo y 1 en el derecho (Sin contar con la hipermetropía), tengo una nueva doctora y realmente me sentí bastante juzgada cuando la visité, prácticamente vio mi ojo como si se tratase de una oreja con cera (así de fea fue su cara cuando vió la súper alergia que tenía).

Pero bueno, más allá de mi alergia y de mi visión terrible, gracias a Dios cuento con mis lentes, los que me permiten ver como antes los anuncios desde lejos y los pósters en los edificios.

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Ambar Vegas

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