Sociedad

¿Cómo nos enfrentamos los ateos a la muerte?



¿Cómo nos enfrentamos los ateos a la muerte? - Sociedad

A mi me crió mi abuela. Era una mujer muy religiosa así que yo tuve una educación católica. Estudié religión en la EGB, hice varios años de catequesis, la primera comunión, la confirmación y fui todos los domingos a misa desde que tengo uso de razón hasta los 15 años. A los 15 años murió mi abuela y mis padres me dijeron que no tenía obligación de seguir yendo a misa, que lo pensara bien y que decidiera lo que que quería hacer. Mientras lo pensaba dejé de ir a misa y después de pocas semanas la religión católica empezó a no tener ningún sentido para mi.

Desde entonces , sólo volví a misa para asistir a bodas  o entierros. Nunca me arrepentí de haber dejado de creer en Dios y decidí educar a mi hijo sin ninguna religión. Sin embargo, soy una persona curiosa y me gusta leer y aprender sobre otras culturas así que he estudiado un poco otras religiones, sobre todo el budismo y el protestantismo. Además, tengo amigos creyentes, la mayoría cristianos, y respeto mucho sus creencias. Una de las cosas que más me llaman la atención de las personas religiosas es la seguridad que tienen de que existe una vida mejor después de la muerte. Siempre me ha sorprendido escuchar a familiares de personas fallecidas decir cosas como: «Ahora está con Dios, por fin está descansando o ahora está en un sitio mejor». Yo, sinceramente, siempre he pensado que la promesa de una vida mejor después de la muerte es la manera de que las grandes religiones controlen nuestro comportamiento. Si eres bueno en vida irás al cielo, sino puedes acabar en el infierno o reencarnándote en un insecto. Pero, por otro lado, siempre he envidiado a la gente que tiene fe. Estoy convencida de que la gente que cree en una religión son mucho más felices que los no creemos en nada.

Recientemente perdí a una de mis mejores amigas. Durante años luchó contra el cáncer. Sufrió muchísimo y yo, estúpidamente, jamás pensé que fuera a perderla. Pensaba que si los médicos seguían dándole tratamiento era porque se iba a curar. Un día encendí el Facebook y alguien estaba dando el pésame a su familia. Me dolió el corazón,

literalmente, y por unos minutos de verdad creí que me estaba dando un infarto. Esto pasó hace 3 meses pero el dolor aún dura. Me pregunto a menudo cómo estará. Me preocupa que no sea feliz o que siga sufriendo. Pero, desgraciadamente, no puedo creer que esté en el cielo. Tampoco puedo creer que se haya ido. Durante muchos años estuvo aquí, y ahora, de repente ya no está, pero no pudo haber desaparecido para siempre. Me gustaría saber con certeza qué pasa después de la muerte. Pero, igual que santo Tomás, necesito verlo con mis propios ojos o, al menos, necesito alguna prueba. Si fuera creyente, tendría la certeza de que mi amiga está en paz y descansando porque ella era una buena persona y nunca había hecho daño a nadie. Como no creo no puedo evitar sentir angustia, pensar que hoy estamos en este mundo y un segundo después todo se ha acabado.

Me parece increíble que la ciencia no haya podido explicarnos absolutamente nada sobre la muerte. Que después de tantos años poblando este planeta aún no sepamos a dónde vamos cuando nos morimos. También me sorprende la simplicidad de las religiones. Casi todas las religiones coinciden en los mismos valores y las mismas promesas. Puede ser porque los seres humanos somos simples y no tenemos demasiada imaginación para explicar lo que hasta el día de hoy es todavía inexplicable. Pero, tal vez, existe la remota posibilidad de que todas las religiones coincidan en explicaciones parecidas porque realmente eso es lo que nos pasa después de que nos morimos. Me gustaría pensar que mi amiga está descansando y que por fin ha dejado de sufrir. Ojalá esté en un sitio mejor y ojalá volvamos a vernos algún día.

 

La razón de esto puede ser que los seres humanos seamos simples y no tengamos demasiada imaginación para explicar lo que hasta el día de hoy es todavía inexplicable. Pero, tal vez, existe la remota posibilidad de que todas las religiones coincidan en explicaciones parecidas porque realmente eso es lo que nos pasa después de que nos morimos. La segunda opción es más un deseo que una certeza. Me gustaría pensar que mi amiga está descansando y que por fin ha dejado de sufrir. Ojalá esté en un sitio mejor y ojalá volvamos a vernos algún día.

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