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Cómo ser más feliz



Cómo ser más feliz - Salud

La mente humana es todo un misterio. Por eso la ciencia avanza a pasos de tortuga. Porque la mente no se puede estudiar ni en vida, ni en muerte. La mente es muy poderosa. Puede generarnos enfermedades, proyectar en nuestras vidas lo que deseamos o atraer aquello que tenemos. Si supiéramos utilizar el cien por cien de nuestro cerebro seríamos guerreros invencibles. Sin embargo, y por desgracia, solo utilizamos un tres por ciento de ella. Sociólogos, psicólogos y psiquiatras se basan en la conducta de un individuo para saber cómo piensa o cómo reacciona ante diferentes pruebas, la emoción que les genera y cómo actúan en consecuencia. Y, en realidad, se trata de eso. No es el café, no son los antihistamínicos, no es la película que acabas de ver, no es que tengas que perder unos kilos, son tus emociones. El centro emocional de nuestro cuerpo se encuentra en el centro de nuestro pecho. Cuando acumulamos mucha angustia o rabia este se llena de aire y nos cuesta respirar. Algunas personas suspiran para echar el exceso de aire y se sienten aliviadas. A otras les genera ansiedad que requiere de tratamiento. Un pensamiento genera una emoción y la emoción un comportamiento que puede ser negativo o positivo. El secreto está en pensar bien, pero somos humanos y por ello imperfectos. Podemos sentir odio, miedo, ira… Actuando de manera incorrecta. Aprender a gestionar estás emociones que nos hacen sufrir es imprescindible para tener una excelente salud mental. Ser positivo,, verlo todo desde una óptica de color de rosa, reírse de uno mismo y tomarnos los problemas con humor nos puede salvar de estados depresivos o episodios violentos.

Sentimos porque somos humanos, tenemos nuestra dignidad y merecemos respeto. También sufrimos porque somos humanos. Pero cambia el pensamiento a positivo y cambiará la emoción, te sentirás bien y tú actitud será positiva. La energía positiva que desprende una persona atrae a todo tipo de gente, es como un imán. En ti está ver qué persona te conviene y cuál te puede perjudicar. Elige bien y no te dejes engañar por las falsas apariencias.

Nuestro centro de equilibrio se haya entre el pubis y el estómago. Este es muy importante porque cuando nos hayamos descompensados no caminamos bien, nos volvemos torpes y somos más propensos a las caídas.

La clave está en una armonía entre mente, cuerpo y espíritu. Debemos buscar nuestra propia felicidad dentro de las posibilidades que nos permitan nuestras circunstancias. Cuando una persona logra una meta irradia felicidad y se vuelve más bondadosa porque además, y muy importante, siente amor. Así la felicidad y el buen rollo se contagia y un acto de bondad propicia otro que a su vez propicia otro y así, como si se tratase de una cadena. Por eso hay que tener metas, ilusiones, motivaciones. Vive cada día como si fuera el último y comprende que el sufrimiento no merece la pena.

Dios, que es nuestro padre celestial, quiere que seamos felices. Tenle siempre presente, háblale, pídele deseos. Él te ama por encima de todas las cosas.

Así tú también tienes que amarte conociéndote y dándote lo mejor. Piensa que siempre estás a tu lado y procura hacerte la vida más fácil. Ni jurte, ni criticarte, ni culparte. Winston Churchill dijo:  «lo que buscamos es el que busca» y es totalmente cierto ya que la verdadera felicidad se haya dentro de nosotros mismos. A veces en logros muy ambiciosos, otras en las cosas más sencillas porque cada persona es un mundo, es un cerebro diferente por el desarrollo que ha experimentado a lo largo de la vida a partir de vivencias y situaciones.

Hay gente que tarda en aprender pero todos estamos bajo el mismo Sol, por  eso ama hasta a tus enemigos, al que te rechaza o habla mal de ti y envíale mucho amor.

Cuanto más te conozcas y más te quieras más conocerás a los demás y más los querrás.

Aprende a cambiar un pensamiento negativo por otro positivo. Por ejemplo en vez de pensar  «estoy gorda. Necesito bajar cinco kilos» piensa «estoy un poco llenura pero se me ve guapa y saludable». Con el primer pensamiento tu actitud hubiera sido negativa (darte un atracón de comida, probarte ropa y criticarte…) pero con el segundo logras sentirte bien y que los demás se sientan bien contigo y además te vean como tú has pensado: guapa y saludable.

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Kimber

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